Avances para el bosque nativo

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El Consejo de Política Forestal (CPF) volvió a sesionar por primera vez en este nuevo gobierno, el pasado 23 de octubre del 2018. Fue una señal positiva para el sector forestal, ya que retoma el trabajo mancomunado que se había llevado a cabo por representantes de diversos grupos de interés ligados al sector.

Jan Köster, Presidente Asociación de Propietarios de Bosque Nativo, APROBOSQUE AG
Jan Köster, Presidente Asociación de Propietarios de Bosque Nativo, APROBOSQUE AG

Una de las áreas de trabajo priorizadas, es el desarrollo del bosque nativo productivo enmarcado en el punto 2.2 de la Política Forestal. Este fija como meta lograr la incorporación de 1 millón de hectáreas al manejo sustentable al año 2035, desafío no menor considerando que la superficie bajo manejo actual es despreciable. Sin embargo, acá es donde mejor debiese demostrarse el valor de la Política Forestal, que da un respaldo transversal a esta actividad y que reconoce que el bosque nativo debe integrarse a la matriz productiva regional y aportar a su economía, principalmente a través de su función maderera.  En Aprobosque aplaudimos esta visión, ya que además de valorizar el bosque para su propietario y generar empleo y riqueza local, es la mejor forma de protegerlo.

Para alcanzar el objetivo planteado, la comisión mandatada por el CPF, fijó tres focos de trabajo:

  1. Localización espacial y descripción de calidad de los bosques aptos para el manejo sustentable a corto plazo.
  2. Normativa: revisión y propuestas de mejora de la ley 20.283, sus reglamentos y aspectos técnico-administrativos de la fiscalización y fomento.
  3. Estrategia comunicacional: desarrollar un plan de comunicaciones que eduque a la sociedad en los beneficios del uso sustentable del bosque nativo.

Paralelo a lo anterior, se está elaborando una propuesta de definición para el Bosque Nativo Degradado, definición que hasta el momento no existe. Esto es de suma importancia para adaptar la normativa y el fomento a este tipo de bosque, flexibilizando el manejo y permitir la recuperación de miles de hectáreas que en el pasado fueron sobreexplotadas y que hoy por el bajo stock y mala calidad no permiten sostener un manejo rentable.

Sumando a las iniciativas técnico-políticas del CPF, está a punto de formalizarse la corporación Chile Forest & Timber Council, con el financiamiento de CORFO. Esta corporación recoge los resultados del PEM Maderero CORFO y contará con un directorio conformado por los gremios forestales. Esto será especialmente interesante, pues quedará en manos de estos, la correcta bajada de proyectos para el fomento del sector forestal e industrial-maderero.  Creemos que esta corporación, junto a los avances propuestos en el CPF, dará un fuerte impulso al sector pyme forestal y maderero, incluyendo el manejo sustentable de bosque nativo.

Como contrapunto a nuestro entusiasmo por lo anterior, está el debate en el parlamento sobre el Sistema de Biodiversidad y Áreas protegidas SBAP, que amenaza con que el Ministerio de Medio Ambiente pueda tener injerencia sobre los bosques productivos. A nuestro juicio, esto sería un tremendo error y un retroceso en la gobernanza forestal del país. Hemos asistido en varias ocasiones al congreso a presentar, pero hay intereses muy fuertes que dirigen la discusión hacia el lado conservacionista. Además, queda en evidencia que hay desconocimiento sobre la realidad y la práctica, primando la ideología ambientalista basada en textos y desde la comodidad de la ciudad. Hacemos por lo tanto un llamado a todo quien pueda interferir para promover una solución racional, práctica y considerando las necesidades productivas de cada región, además de fortalecer la institucionalidad forestal.

Por último, en todo este desarrollo el rol del contratista u operador integral (incluye comercialización) será fundamental para poner en marcha los planes de recuperación de bosques y puesta en producción sustentable. Hoy no existe la capacidad técnica en el rubro bosque nativo para enfrentar el desafío del millón de hectáreas.  Habrá que desarrollarla y para eso los actuales empresarios y sus colaboradores de las empresas contratistas podrán encontrar un nicho de desarrollo interesante. Será necesario incorporar tecnología que hoy en día está presente en las plantaciones, adaptando los equipos y técnicas de extracción de madera a las exigencias del bosque nativo. Con un ciclo de intervención de 10 años, serían 100.000 ha anuales que deben ser intervenidas con una producción de al menos 8 millones de m3. Al inicio muchos bosques arrojarán principalmente biomasa, lo que obliga a una técnica y logística cuidadosamente planificada, que permita rentabilizar la operación. Además, las especies de latifoliadas por su forma simpódica representan un desafío adicional a la mecanización. Será necesario también la creación de una industria especializada en maderas duras y biomasa.

Vemos con entusiasmo el futuro próximo del rubro forestal bosque nativo, que dará espacio de desarrollo a muchas familias de sectores rurales y un impulso económico a zonas hoy rezagadas.