Breve historia de las torres de madereo y el desarrollo de soluciones exportables

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En Chile, hasta los años 78-79, la cosecha con torres de madereo se realizaba utilizando un sistema denominado Highline, que consistía en una modalidad de un cable sin fin (el cable de arrastre y retorno estaban unidos) y que con el concurso de poleas, configuraban el denominado triángulo de madereo. Se utilizaba en áreas en donde los equipos terrestres no lo podían hacer, atendiendo las condiciones de altas pendientes.

Con posterioridad, en la década de los 80, la Ingeniería Forestal y las propias Compañías Forestales, observan que por razones ambientales y de rendimientos/costos, el sistema debía experimentar cambios profundos. Es así como después de conocer la realidad forestal en países como Canadá y Estados Unidos, se incorporan en la Región del Biobío, 6 unidades de torre originarias de Canadá (Chapman Industries), las que a diferencia de la Highline, poseían dos tambores independientes, uno para el cable aéreo (skyline) y el otro para el cable de arrastre. Con este nuevo modelo de equipos, se conseguía que las cargas se trasladaran parcial o totalmente suspendidas, permitiendo un aumento sustantivo en la velocidad de trabajo y una notable disminución en el daño al suelo. Conseguir los objetivos de seguridad y producción, significaron intensos programas de capacitación a los trabajadores locales, quienes demostraron grandes habilidades para el uso eficiente de los equipos, cuestión que fue reconocida por los instructores y los fabricantes de las maquinas.

Durante la primera década del siglo XXI, el uso intensivo de las torres de madereo y las observaciones de auditores de certificaciones internacionales, resaltaban que si bien estos equipos eran los apropiados para la extracción de madera desde áreas con pendientes, aún persistía en estas actividades, la presencia del “surco de saca” (área fuertemente alterada por el paso sucesivo de madera).  Es así como en el año 2010, los propios trabajadores, al alero de Programas de Mejora Continua y Excelencia Operacional, proponen un proyecto que revolucionó la cosecha con torres, proyecto que se denominó Madereo Variable. Esta genial idea, que rompió con los esquemas tradicionales de cosecha que se utilizaban en Chile y el mundo (que proponía un orden de extracción de la madera desde arriba hacia abajo), propuso alterar este orden, permitiendo la extracción de la madera en un orden diferente (madereos largos y cortos), permitiendo además que los árboles puedan ser arrastrados por sobre los otros árboles volteados remanentes, disminuyendo de manera significativa el tamaño del denominado “surco de saca”. Además, esta modalidad de Madereo Variable, permitía regular la producción diaria de los equipos, ya que la madera es extraída en ciclos largos y cortos, evitando la notoria disminución de producción en remate de línea y el atochamiento de madera al inicio de esta misma. La utilización del Madereo Variable se incorporó como una práctica obligatoria en las faenas de cosecha en la Empresa Arauco, cuestión que ha sido reconocido por la Certificación Internacional FSC. Tan potente fue esta idea de los trabajadores forestales chilenos, que actualmente el Madereo Variable ha sido implementado en las operaciones de cosecha en Uruguay y Brasil, procesos que han sido asesorados por instructores chilenos.

El actual crecimiento del sector forestal (bosque e industria), asociado a la gran exigencia en seguridad, protección al medio ambiente y  costos, obliga a una permanente evolución, que se ve reflejada en la necesidad de certificar cada uno de los procesos y en revisarlos permanentemente. Es así como hoy el proceso de cosecha con torres, se realiza con equipos de alta tecnología, en los que la automatización de los procesos es la base de las operaciones. De este modo, una vez más nuestros trabajadores y técnicos se ven enfrentados a un nuevo desafío, donde los sistemas incorporan componentes de alta tecnología como software, joystick y controles remotos, los que deben saber leer e interpretar para conseguir los resultados de producción esperados. Una vez más nuestros trabajadores han demostrado su gran capacidad de adaptación y hoy podemos decir que cuentan la habilidad de sobra para operar equipos de alta tecnología, a la par de cualquier operador extranjero.

Claramente esta constante evolución no se detiene y continúa. Hoy como sector estamos hablando de cosecha en fuertes pendientes, utilizando para ello equipos asistidos con tele comandos por ejemplo. También estamos proyectando desarrollar Drones con capacidad de levante de carga para extraer madera desde lugares de altas pendientes. En fin, la imaginación y necesidades humanas no tienen límites.

Como reflexión final, lo importante de este sostenido desarrollo en la cosecha forestal es que ha sido siempre abordado con la participación activa de las personas de las empresas contratistas, centrando al individuo y el entorno como los grandes pilares de la sustentabilidad.