¿Cómo es el Despido Indirecto o Autodespido laboral en el sector forestal?

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Nuestro ordenamiento jurídico otorga al trabajador la facultad de poner término a su relación laboral mediante una figura denominada despido indirecto o autodespido. Esta facultad se puede definir como un acto jurídico unilateral concedida al trabajador para poner fin al contrato de trabajo, por haber incurrido el empleador en alguna causal de caducidad de las señaladas en el artículo 171 del Código del Trabajo.

Las causales de caducidad permiten poner término al contrato de trabajo sin derecho a indemnización alguna para el trabajador, cuando se invoca alguno de los motivos del artículo 160 del Código del Trabajo (conductas indebidas e incumplimientos de carácter grave). Sin embargo, si quien incurre en ciertas causales de caducidad es el empleador, el Código del Trabajo invierte ésta lógica y entrega la facultad de poner término al contrato al trabajador, para despedirse a sí mismo, “autodespedirse” y demandar el pago de las indemnizaciones pertinentes. Dicha facultad desde luego debe ser fundada, y probada judicialmente.

Los fundamentos del trabajador para invocar ésta facultad, serán básicamente la expresión de hechos que se imputan al empleador para constituir la causal y señalar específicamente que causal se invoca.

Requisitos prácticos del despido indirecto o autodespido laboral

  • Dar aviso del término por autodespido al empleador. Ya sea, personalmente o a través de carta certificada enviada a su domicilio. (La carta debe expresar las causales invocadas y los hechos en que se funda).
  • Remitir una copia, a la Inspección del trabajo dentro de 3 días hábiles, desde el aviso de término.
  • Concurrir a juzgado de letras del trabajo respectivo, dentro de 60 días hábiles, desde la terminación del contrato de trabajo.

Causales del despido indirecto o autodespido laboral

Las causales que determinan la posibilidad de llevar a cabo un autodespido son básicamente conductas indebidas e incumplimientos de carácter grave, que podrían dar lugar al despido del trabajador sin derecho a indemnización alguna, pero esta vez imputadas al empleador, tales como:

  • Falta de probidad en el desempeño de sus funciones.
  • Conductas de acoso sexual.
  • Vías de hecho ejercidas por el empleador al trabajador.
  • Injurias proferidas por el empleador al trabajador.
  • Conducta inmoral del empleador.
  • Actos, omisiones o imprudencias temerarias que afecten la seguridad y/o funcionamiento del establecimiento, a la seguridad o a la actividad de los trabajadores o a la salud de éstos.
  • Incumplimiento grave de las obligaciones que impone el contrato de trabajo.

Cumpliendo estos requisitos, se podría demandar al empleador para obtener el pago de las indemnizaciones sustitutivas de aviso previo y por años de servicios, que serán aumentadas en un 50% si la causa invocada es el incumplimiento grave de las obligaciones que impone el contrato, y hasta en un 80% si la causa son conductas indebidas de carácter grave o actos, omisiones o imprudencias temerarias.

Finalmente, el trabajador debe ser cauteloso en el ejercicio de ésta facultad, ya que, si no logra acreditarse la causal invocada para fundar el despido indirecto, la relación laboral igualmente llegará a su fin, entendiéndose -en tal caso- que el contrato ha terminado por la renuncia del trabajador, es decir, sin derecho a las indemnizaciones mencionadas.

Rodrigo Alejandro Ruiz Godoy.

Abogado, Magíster y Especialista en Derecho laboral.