Desafíos para el sector forestal ante la COP25 y su aporte contra el cambio climático

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La COP, Conferencia de las Partes, es el órgano supremo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), creada en mayo de 1992 en la “Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro”, con la premisa de reforzar la conciencia pública a escala mundial sobre los problemas relativos al cambio climático. El objetivo principal de la COP es lograr la estabilización de las concentraciones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en la atmósfera para impedir riesgos en el sistema climático a nivel mundial. La primera reunión de la COP se realizó en 1995, en Bonn, Alemania y la última fue en diciembre de 2018, en la ciudad de Katowice, al sudoeste de la República de Polonia.

La COP número 25 se realizará en España y es la última Conferencia de las Partes antes de entrar en vigor el Acuerdo de París en 2020, que algunos señalan ya está obsoleto. Entre los principales temas que se abordarán durante esta cumbre destacan: los océanos, la Antártida, las energías renovables, la economía circular, la electro movilidad, la biodiversidad y  los ecosistemas; y es en estos últimos dos aspectos donde el sector forestal tiene mucho aportar.

A través de la opinión de los líderes de los principales gremios relacionados al ámbito forestal, Contratistas Forestales  muestra los desafíos y oportunidades que se plantean ante este importante encuentro mundial, que busca concretar acciones ante la principal amenaza a nuestro planeta.

“El sector forestal debe tener un rol protagónico frente al cambio climático,” señala  Roberto Cornejo Espósito, Presidente Nacional Colegio de Ingenieros Forestales de Chile, “los bosques juegan un papel clave en la captura de gases de efecto invernadero y en su almacenamiento como carbono. Potenciando la captura de CO2 y reduciendo la deforestación, podremos reducir las emisiones y mejorar el balance nacional. Sin embargo, la gestión de los bosques siempre ha sido motivo de debates y visiones encontradas, no solo en Chile, sino también a nivel mundial. La separación entre bosques naturales y plantaciones y el aporte que realiza cada una de estas coberturas vegetales a la mitigación del cambio climático, se ha tomado lamentablemente, la agenda forestal de cara a la COP25.”

Juan José Ugarte, presidente nacional de Corma, explica sobre este punto: “tenemos como país un desafío muy importante que significa ir hacia la carbono neutralidad. Para ello, este es un partido en dos tiempos. El primer tiempo tiene que ver con reducir las emisiones, tener energías más limpias y en el otro,  crecer en la superficie forestal para que esas emisiones las transformemos en oxígeno. Hoy día, tenemos los terrenos disponibles, tenemos las capacidades de generar un nuevo patrimonio forestal en Chile en una relación de equilibrio entre bosque nativo y plantaciones para generar servicios ambientales, capacidad productiva y empleo en las regiones.” Sobre la disponibilidad de suelos en el país para este fin, explica “al comparar cifras, hoy tenemos 3 millones de hectáreas en suelos con aptitud forestal, que alguna vez tuvieron cobertura vegetal y que hoy día están en proceso de erosión. Chile se propuso como meta forestar 100 mil hectáreas en las últimas COP mundiales, pero solo vamos a poder forestar del orden de las 14 mil de las 100 mil hectáreas que estaba comprometidas, y ya 100 mil de 3 millones representaban el 3% del desafío, ni siquiera vamos a poder cumplir ese 3%.”

Jan Köster Gamper, Presidente de Aprobosque AG que reúne a propietarios de bosque nativo, explica sobre este punto: “nuestro sector está expectante ante la celebración de la 25ª Convención por el Cambio Climático, ya que supone una excelente oportunidad para visibilizar nuestro rubro. El bosque nativo chileno, en general, está sub-estoqueado, lo que mediante un adecuado manejo nos permitiría capturar millones de toneladas de carbono en forma eficiente, real y definitiva, al secuestrarlas en el crecimiento de la madera. Junto a la meta de poner bajo manejo sustentable 1 millón de hectáreas de bosque nativo al año 2035 de la Política Forestal Nacional y de otras 100 mil hectáreas comprometidas internacionalmente, hoy tenemos más de 4 millones de hectáreas con potencial, sin embargo, sólo una ínfima fracción es manejada correctamente. ¿Las demás? en abandono, entregadas a la ganadería extensiva, presa de incendios, corta ilegal, etc. El Consejo de Política Forestal ha tomado cartas en el asunto y esperamos pronto poder ver algunas mejoras en la ley 20.283 y su aplicación. Sin embargo, creemos que no será suficiente y tenemos que seguir trabajando para modernizar el sistema de fomento y desarrollar la industria que dará valor a la madera nativa.”

Juan José Ugarte, señala que en materia de bosque nativo, se debe hacer un manejo ecológico sostenible, porque cuando un bosque nativo pasa los 60 años y entra en un estado de madurez, se produce un mínimo porcentaje de captura de CO2 y entra en un estado de latencia. “El bosque hay que manejarlo bajo estándares ecológicos muy rigurosos. Nosotros planteamos que, de aquí al 2050, Chile debiera hacerse cargo de dos millones de hectáreas de forestación: nativo y árboles que tengan fines productivos, árboles que presten servicios ambientales, plantaciones en una combinación de especies, el árbol adecuado, en la región adecuada, en las manos adecuadas, eso significa una combinación armónica de especies de acuerdo al clima y los intereses de los distintos pequeños propietarios que recibirían bonificaciones o incentivos para forestar y, por otro lado, hacernos cargo de, al menos, la mitad de ese desafío de las 4 millones de hectáreas de bosque nativo. Tenemos que estar preparados para desafíos de esa envergadura, no podemos hacernos cargo del 1% del problema, tenemos que hacernos cargo, ojalá, del 100% de él,” agrega.

“En vez de resaltar el valor que tienen los árboles como herramientas de mitigación, vemos con pesar, que diversos grupos ambientalistas, incluidos investigadores y científicos, se desgastan tratando de imponer una visión reduccionista y negativa de la actividad forestal productiva, restándole cualquier mérito ambiental en materia de cambio climático,” señala Roberto Cornejo, “no se trata sólo de su rol en las capturas de gases de efecto invernadero, de por sí relevantes, sino también en los múltiples beneficios que generan en términos de provisión de bienes de primera necesidad para la población y en la generación de servicios ambientales, dentro de los cuales la protección del suelo y el control de la erosión son los más importantes.”

“Por otra parte, la producción de madera en forma sostenible y el incremento de su uso en la economía nacional, también es una estrategia que apunta a reducir las emisiones. En efecto, incrementar el uso de madera en la construcción reemplazando otros materiales con una alta huella ambiental, es una de las estrategias que el sector forestal puede aportar a un plan nacional de mitigación, sumado al incremento de la forestación de suelos desnudos y al manejo y restauración de bosques naturales,” agrega Cornejo.

Jan Köster, opina que la centralización de nuestro país, dificulta que quienes están en el contacto diario con los bosques logren que la sociedad, las autoridades y  grupos de interés conservacionistas sean escuchados. “Continuamente vemos como se vierten opiniones que pretenden poner candado al bosque nativo y entrampan el desarrollo que éstos y el rubro del manejo sustentable requieren. Desde la ciudad es fácil emitir opiniones y comunicados, que desde las regiones es muy complejo y desgastante rebatir. Además, los medios electrónicos y las redes sociales hoy se cuelgan de frases y slogans pro protección, que suenan como la solución ideal y logran gran resonancia social. Pero nadie se toma el tiempo para reflexionar su trasfondo, la carencia de contexto y sentido de realidad. Dejan de lado el componente social y económico, por lo tanto no cumplen con los criterios de sustentabilidad.”

Ante la interrogante sobre los plazos Ugarte de Corma, explica que el crecimiento del bosque significa que cada año, el volumen de CO2 que se captura es mayor en bosques jóvenes. “Los bosques adultos son muy buenas bodegas de carbono, lo retiran del medio ambiente y lo retienen dentro de su  materia. El 48% de la madera es carbono secuestrado, pero lo que retira el CO2 del ambiente es la fotosíntesis y, como todo en el mundo, los jóvenes son los más vigorosos, los más activos y ellos son los que hacen la pega más importante de captura. Los árboles jóvenes en los primeros 5, 10, 12 años de crecimiento del árbol es donde más CO2 captura, por lo tanto, esto no es una tarea de los próximos 15 años, es una tarea que debe empezar mañana.

Sobre la importancia de los incentivos del Estado para la forestación, Juan José Ugarte propone incentivar plantaciones de pino o eucalipto en pequeños propietarios, “que tiene un costo de US$5 por tonelada; para plantaciones de bosque nativo es costo es de US$35por tonelada, ¿cómo solucionamos esta brecha? Tiene que ver con las capacidades de inversión del país y con mirar este desarrollo sustentable del bosque con una combinación de armonía de especies, no pueden ser solamente razones estrictamente económicas las que se tomen en cuenta.”

“La COP25 también nos depara un enorme desafío respecto a que estos temas y el interés que incitan perduren una vez acabado el evento, y sobretodo, que ayuden a que nuestra sociedad cree consciencia sobre la relación que muchos conciudadanos tienen con el bosque, como hogar y fuente de trabajo,” explica Jan Köster, “esperamos que la COP25 sea una plataforma que ayude a formar consciencia, especialmente en la población que vive en las ciudades y en nuestras autoridades, ¡escuchando la voz del bosque! No podemos seguir desperdiciando el potencial multifuncional que nos regalan nuestros bosques nativos. Debemos educar a nuestra sociedad respecto a la perfecta conciliación entre producción y protección, que es posible lograr mediante el manejo sustentable. Muchos chilenos que viven en zonas rurales dependen de los bosques nativos. Y muchos de ellos podrían mejorar sus condiciones de vida enormemente, si como país lográsemos desarrollar el rubro. Esperamos que la COP25 cumpla con su función de concientización ambiental, pero con apego a la realidad y práctica del terreno.”

Sobre este punto Roberto Cornejo agrega “invito a todos los críticos de las plantaciones forestales, que reniegan de su aporte a la sociedad, a que se imaginen un mundo sin ellas. No nos cabe duda de que sería un mundo con más emisiones, más contaminación, más plástico, más bosques nativos sobrexplotados o degradados. El sector forestal en esta COP25 tiene todo el derecho y el deber de reivindicar su aporte ambiental y su rol en la mitigación del cambio climático. No dudemos ni por un segundo que somos un aporte y que lo seguiremos siendo en las próximas décadas.”