Dr. en Ciencias Forestales Eduardo Peña: “Ya no tenemos temporada de incendios, estos ocurren todo el año”

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Ante el inicio de una “nueva temporada” de incendios forestales y la realización de la COP25 en nuestro país, conversamos con el Doctor en Ciencias Forestales, investigador y docente de la Universidad de Concepción, Eduardo Peña. El control y limpieza del combustible en los bosques que debe existir como política de Estado y la oportunidad que tiene el sector forestal ante el cambio climático fueron los temas tratados.

Señala que el sector forestal y la Conferencia de las partes se relacionan directamente, “una de las metas que se plantea en la COP es que la temperatura del planeta no aumente más allá de 0,5° porque eso significaría un desastre para el sistema. Y la presencia de vegetación es siempre beneficiosa, porque reduce la temperatura. Entonces, en ese sentido, el tipo de vegetación- independiente que sea plantación o bosque nativo- tiene un efecto positivo.”

¿Por qué se va, entonces, contra del bosque artificial en circunstancia que cumplen la misma función?

Yo diría que la corriente ambientalista más extrema rechaza el capitalismo, entonces las plantaciones las asocia a este y trata de mostrar que en general no tiene ningún beneficio, pero definitivamente no es tan así, porque los que trabajamos en el área forestal sabemos que, en la medida que una plantación está raleada, inmediatamente aparece otro tipo de vegetación debajo. Hay estudios de los ecólogos de la Universidad Católica que demuestran que debajo de las plantaciones hay una serie de aves cuando hay sotobosque. La plantación densa es muy negativa entonces, eso sería lo que habría que cambiar en el futuro, de tal manera de dar opciones a otros sustratos donde se pueda mantener la biodiversidad que es uno de los elementos importantes en la COP25.

Ante la COP25 en nuestro país, ¿Cuáles son los temas que deben plantearse para el sector forestal, los paradigmas que hay que cambiar?

Yo creo que un tema que tiene que entrar a estudiar el sector forestal, es hacia dónde van sus productos y cuánto queda de ese carbono que fija. Por ejemplo, lo que sale de las plantaciones por cuánto tiempo persiste en el sistema. La madera está constituida por carbono y si no se quema o no se descompone, queda fijado a largo plazo y retenido. Entonces, en la medida que el sector forestal produzca muchos más productos que vayan destinados al largo plazo, sin duda que va a haber mayor fijación de carbono.

Pero en nuestro país la construcción en madera no está tan desarrollada, más bien es insipiente

En otros países hay tecnología para hacer edificios de hasta 7 pisos. Aquí en la quinta región hay un esfuerzo de Corma y la Universidad Católica; y la Universidad de Concepción también está viendo algo. Entiendo que en Santiago hay un proyecto de viviendas sociales construidas en madera de 3 a 4 pisos, entonces va a haber un cambio en el futuro, además que la madera de pino radiata es bastante barata en relación a otras maderas. Siempre se busca el bosque nativo como alternativa en la producción de madera, pero una pulgada de bosque nativo puede costar entre 5 y 6 veces más cara que el pino radiata, por ejemplo.

Un elemento súper importante que atañe a las universidades es la investigación, porque se dice que todas las decisiones tienen que basarse en la ciencia, de hecho Greta Thumberg lo que más insiste es en creerle a la ciencia, entonces la ciencia también tiene un rol importante en las decisiones del futuro.

Las lecciones de los grandes incendios

Peña explica que el primer aprendizaje que debemos tener de los incendios en la Amazonía es que la vegetación húmeda también se quema. “En Chile hay un movimiento que cree que el bosque nativo y la vegetación húmeda no se queman y vemos que el bosque tropical o nativo más húmedo se está quemando. Nosotros ya tenemos el ejemplo: la temporada pasada en Coyhaique se quemaron más de 15.000 hectáreas de bosque nativo y prácticamente con las mismas características, en el sentido de que los incendios los apagan las brigadas terrestres, el avión es apoyo para que ellos puedan trabajar en forma eficaz. Entonces cuando no hay accesibilidad, que es en muchas zonas del Amazonas o en el caso del sur de Chile, es muy difícil poder controlar los incendios. Lo que tiene que quedar claro es que siempre todo tipo de vegetación corre un riesgo, por lo tanto, la vegetación nativa también está amenazada”, explica.

¿Se ha informado que estos incendios tienen que ver con la habilitación de terrenos para la agricultura, qué pasa en nuestro país en relación a esta situación?

Esa cultura de quemar para habilitar terrenos en Chile no es tanto, pero si se da la negligencia, la irresponsabilidad y la intencionalidad. La mayoría de los incendios son intencionales en Chile. En este sentido, si uno compara la cantidad de hectáreas que se queman en el sector forestal y en la agricultura; los primeros queman 50.000 há en la teoría cada 20 a 25 años, en cambio la agricultura son 200.000 há todos los años.

¿Cómo se viene la temporada de incendios este año?

Ya no tenemos temporada de incendios, en California hay incendios todo el año y nosotros estamos a punto de lo mismo. Los últimos incendios los tuvimos en mayo y en el mes de julio ocurrieron 28 incendios según los registros de Conaf, entonces este año solamente tuvimos el mes de junio sin incendios y eso significa que la temporada y los costos asociados son mucho mayores. Y eso es porque la lluvia se está concentrando y tenemos menos lluvia. El famoso dicho “abril aguas mil” ya no aplica por lo menos para Concepción, ni en mayo tampoco, está lloviendo en junio y julio  y poco en primavera. Entonces el cambio climático nos ha generado que la extensión de la temporada de incendios sea mucho mayor.

Los incendios en la Amazonía son algo frecuente, lo que pasa es que se escaparon a una gran magnitud. Si vemos los datos de Chile, prácticamente todos los años tenemos 6 mil incendios, pero cuando viene una temporada favorable, el 0,5% de esos 6 mil incendios como dice Conaf, se escapa lo que implica el 60% del daño. Las condiciones están dadas para que ocurra un incendio catastrófico. Lo que se quemó en 2015 y 2017 ya ha acumulado suficiente combustible. La vegetación en esta zona cada año va a aportar, por lo menos, 15 toneladas de material adicional entonces en muchas zonas ya hay 30 a 45 toneladas de combustible para que se propague un incendio rápidamente.

¿Y cuál sería la solución?

El bosque lo perdimos desde el punto de vista de incendios, porque las capacidades que tenemos para detener el fuego en grandes eventos no existen, de hecho se le queman grandes extensiones a Estados Unidos, Australia, España, Portugal con muchos recursos, por lo tanto, para mí lo que debemos generar es la autoprotección, cada vecino y cada comunidad tiene que preocuparse de que alrededor de su comunidad no exista combustible.

Un ecosistema templado cada año puede adicionar entre 15 a 22 toneladas de nuevo material al piso el que después de varios años se acumula, de esta forma, el próximo incendio va a ser peor y los daños van a ser mayores. En Estados Unidos ya se convencieron de eso y cada año trabajan en disminuir la cantidad de combustible. Hay que quemar el sotobosque, sino se va a quemar podría ser la realidad. Debemos entender cómo funcionan los ecosistemas y de qué manera los intervengo para conservarlos.

¿Ya una vez que esta la catástrofe desatada, qué se hace?

Los australianos en 2009 tuvieron grandes incendios donde murieron 170 personas. En ese momento Australia se planteó que los grandes incendios, en las condiciones actuales de clima y habiendo combustible, no se pueden detener. Por lo tanto, desde ese entonces dieron la orden de que ante cualquier incendio, había que evacuar a la gente de las zonas rurales y lo segundo es que hicieron obligatorio el manejo de combustible, donde el propietario tiene que hacerse cargo de  manejar el material combustible en límite con sus vecinos, porque el vecino lo puede demandar si el fuego pasa y viceversa. Nosotros vamos a tener que llegar al manejo de combustible obligatorio.

La experiencia a Eduardo Peña le dice que el bosque está perdido. Vaticina que cuando se desaten los grandes incendios, no va a existir la capacidad de controlarlos y se buscará proteger los centros poblados, pero no el bosque. Por eso recalca la importancia del manejo de combustible, de pastizales secos, de apoyar a propietarios rurales de edad más avanzada. “Las zonas afectadas en 2017 están en riesgo nuevamente por que nadie hace autocuidado. La posibilidad de cambio lo tiene el pequeño propietario y esto es algo que se está detectando recién en estas zonas” advierte.