El bosque posee un nuevo e invaluable rol

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En estos días de pandemia mundial es difícil abstraerse de las noticias que inundan los medios de comunicación y las redes sociales, para escribir acerca de temas relacionados a nuestra naturaleza forestal. Se ha producido un gran remezón, propio de la evolución de la tierra y su humanidad, que nos deja como testigos directos de este gran golpe. Este virus nos ha sorprendido, es supra planetario, mutante, viajero y democrático, ya que no discrimina edades, género, razas, clases sociales o tendencias políticas.

Así, en este escenario de crisis y mientras la economía  y gran parte de las industrias están detenidos en Chile, el bosque continua creciendo, lento pero sostenidamente, absorbiendo agua y CO2, transformándolo en su alimento diario; liberando el oxígeno que respiramos y produciendo fibra, que luego será utilizada en la confección de los insumos requeridos para equipar y proteger al personal de salud. ¡Que tarea más silenciosa y más noble! Sin embargo, que tarea más desconocida para la mayoría de ambientalistas, ecologistas profundos, opinólogos de la televisión, políticos y un gran número de personas mal influyentes en la opinión pública, que se manifiestan rotundamente contrarias a la existencia de plantaciones forestales y son enemigas de un manejo sustentable del bosque nativo.

La industria forestal chilena es productora de celulosa, papeles, cartones y derivados. Los contratistas forestales y sus trabajadores se encargan de extraer la materia prima en terreno. Al igual que lo ocurrido en otros países, en Chile la industria forestal ha sido declarada como estratégica por su importante aporte a nivel sanitario, no sólo en nuestros hogares, sino también a escala hospitalaria y de salud pública. Hoy día el trabajo en el bosque permite que cada uno de nosotros tenga mascarillas de protección, que los funcionarios de la salud pública y privada se vistan y protejan con fibra derivada de la madera y que alimentos y remedios sean embalados en cajas y transportados a lo largo del país.

Sin duda los bosques nos seguirán sorprendiendo y sumando externalidades positivas. Como forestales debemos seguir promoviendo con ímpetu y convicción el valor que el bosque nativo y las plantaciones forestales representan para la sociedad, ya que son fuente de un importante recurso que aportará y cumplirá con nuevos e invaluables roles a nuestro país.