El contrato por obra o faena

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Rodrigo Alejandro Ruiz Godoy,  Abogado, Magister en Derecho Laboral, Magister en Gestión Educacional, y Responsabilidad Social Empresarial.  Especialista en Derecho Laboral y Previsional. Docente Universitario

La reciente ley 21.122 que modifica al Código de Trabajo y regula los contratos de trabajadores circunscritos a una obra o faena determinada, entró a regir a partir del 1 de enero de 2019, incluyendo todos los contratos de ese tipo que se celebren a contar de esa fecha.

Una gran novedad que trae la ley es el sistema de indemnización por despido, donde se crea un derecho a una indemnización por despido equivalente a dos y medio días de remuneración por cada mes trabajado, el cual se implementará gradualmente en un lapso de 37 meses.

También esta nueva normativa define al contrato por obra o faena, como aquel en que el trabajador se obliga con el respectivo empleador a ejecutar una obra material o intelectual específica y determinada, en su inicio y en su término. En cuanto a la vigencia de este tipo de contratos, se encuentra limitada a la duración de la obra o faena, por ello es importante tener presente que las diferentes tareas o etapas de una obra o faena no podrán por sí solas ser parte de dos o más contratos de este tipo en forma sucesiva, ya que si así ocurriese, se entenderá legalmente que es un contrato de plazo indefinido.

Es importante prevenir que este tipo de contratos no pueden implicar la realización de labores o servicios de carácter permanente y que, en caso de controversia acerca se ser o no permanentes, será resuelto cada caso específico por la Inspección del Trabajo, sin perjuicio de las facultades de los Tribunales de Justicia.

Podemos hacer una breve revisión a ciertas hipótesis que otorgarán algunos derechos o prerrogativas especiales a trabajadores en este tipo de contratos, entre las cuales se encuentran las siguientes:

  • Los trabajadores que presten servicios continuos con el mismo empleador en cumplimiento de dos o más contratos por obra o faena determinada, y que sobrepasen el año, tienen derecho a un feriado anual de quince días hábiles, con remuneración completa. En este caso se puede optar a que se aplace el pago del feriado proporcional, dejando constancia expresa de eso en el respectivo finiquito.
  • En caso de que los contratos no sobrepasen el año y el trabajador hubiere diferido el pago de los feriados, el empleador deberá pagar en el último finiquito la totalidad de los feriados adeudados.
  • Si un trabajador por obra o faena es despedido en virtud de la causal contenida en el artículo 161 del Código del Trabajo (necesidades de la empresa), el empleador deberá comunicar el monto de lo que se le pagará como indemnización por el tiempo laborado.
  • La indemnización contemplada para este tipo de contratos es equivalente a dos y medio días de remuneración por cada mes trabajado y fracción superior a quince días, pero la modalidad de aplicación será en forma gradual, en un período de 37 meses, contados desde el 1 de enero de 2019, fecha en que comenzará a regir la ley. Así, desde enero de 2019 a junio de 2020, los trabajadores tendrán derecho al pago de una indemnización de un día de remuneración por cada mes trabajado y fracción superior a quince días. Entre el 1 julio de 2020 y junio de 2021, la indemnización será equivalente a un día y medio de remuneración por mes o fracción superior a quince días. Para los contratos firmados entre julio de 2021 y diciembre de 2021, la indemnización corresponderá a dos días de remuneración por cada mes o fracción de más de quince días. A partir de 2022 la indemnización será de dos días y medio por mes trabajado o fracción superior a quince días.
  • Aquellos trabajadores o trabajadoras por obra o faena que hayan cotizado en Fonasa al menos cuatro meses en los últimos doce meses calendario, mantendrán la calidad de afiliados por un período de doce meses, a contar del mes al que corresponde la última cotización.

Por último no podemos perder de vista que, si bien se complejiza el contrato por obra o faena, se abre una tremenda ventana para la utilización en el sector forestal en aquellas labores definidas que tienen un término, pero no se sabe cuál va ser su plazo, permitiendo de esta manera finiquitar a un trabajador de una manera efectiva y sin tener que explicar las necesidades de la empresa.