“El futuro de los incendios no está en el combate, sino en que el bosque se autoproteja”

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Ramón Figueroa Lizana, Subgerente de Prevención y Protección de ARAUCO

En 5 años liderando el Programa de Incendios de ARAUCO, ha enfrentado situaciones límites, como las del 2017, de las que ha aprendido a mirar desde otra perspectiva el manejo del combustible. Sabe que para esta temporada la situación se ve muy difícil y por eso hace un llamado a cuidar nuestro entorno.

¿Cómo ha sido la experiencia en este programa de incendios?

Llegué en 2016 para unificar en un solo programa de incendio lo que existía en la empresa y crear un área responsable del resguardo patrimonial y la seguridad en la operación. Todo lo referente a incendios tiene una historia tan antigua como la compañía. Hoy, con el desarrollo del país, el crecimiento de las zonas de interfaz, el cambio climático y conflictos sociales, los incendios han pasado a tener una relevancia muy importante y mayor visibilidad, no sólo en Chile, sino también en el resto del mundo.

Ya estamos en una nueva temporada que comenzó con todo. ¿Cómo ve esta situación?

Llevamos más de un 40% más de incendios que a igual periodo del año pasado. Y eso que esa temporada ya fue difícil, con 2.300 incendios. Podemos bajarla sí, pero estamos en una situación social del país que gatilla más incendios. Sólo en la zona de Arauco, Región del Biobío, está concentrando el 70% de los eventos que enfrenta ARAUCO y probablemente explique el 25% de los incendios de todo el país.

Como ARAUCO, ¿cuál es la estrategia de incendio que tienen para este año?

Además de la formación de brigadistas, jefes, supervisores, pilotos, hemos incorporado mayor tecnología. En lo que es detección tenemos 70 torres y 50 cámaras robot de detección automática. En combate aéreo hay más de 30 aeronaves, 2 helicópteros Chinook con estanque ventral de 11 mil litros. Respecto a combate terrestre, tenemos 130 brigadas profesionales, que son alrededor de 1.300 brigadistas, otros 1.000 brigadistas silvícolas de liquidación, 10 brigadas mecanizadas con skidder y la novedad este año es la incorporación de drones para ayudar al combate nocturno y la detección satelital, que da alertas de calor, que es invisible a torres y cámaras.

Los mega incendios del 2017 marcaron un antes y un después. ¿Qué lecciones sacaron?

Si hay algo que nos enseñó el 2017, calificada como la peor temporada en Chile y de ARAUCO, es que todos los años tenemos que revisar lo que hacemos. Y no solo donde fallamos, sino también donde hemos sido exitosos. Aceleramos el trabajo con los vecinos, nació la Red de Prevención Comunitaria, se hicieron cortafuegos, conglomerados, reforestación. Quedamos al debe con la formación que hoy estamos impulsando con un programa de capacitación para 3.000 personas, porque finalmente quienes apagan los incendios son las personas y éstas tienen que estar capacitadas, entrenadas y trabajar en base estándares comunes para no depender del rendimiento (mejor o peor) de una persona en su trabajo.

Otra lección importante que aprendimos fue el manejo del combustible, que si tú me preguntas es el futuro de la industria forestal del país y de ARAUCO.

Por trabajar con un recurso renovable, si no hay bosque, no hay industria, ¿por eso es tan importante el manejo del combustible?

Efectivamente y por eso, es necesario plantear y trabajar en el manejo del combustible. Tenemos que empezar a planificar los bosques de los próximos 30 o 50 años. Seguramente no vamos a estar acá, pero por lo menos las condiciones meteorológicas van a ser mucho más extremas y los bosques se van a comportar, también, de una manera mucho más extrema al incendio en cuanto a ignición y velocidad de propagación. Y aunque, como ARAUCO, tengamos un programa que sea cuatro o cinco veces más grande que el de hoy, no será suficiente para controlar el fuego. Se requiere de un manejo total y a toda escala del tema del combustible. Hemos vistos casos en California donde tienen cientos de aeronaves, muchos millones de dólares en recursos y aun así se queman.

En la práctica ¿cómo sería esa planificación para evitar incendios?

Todas las operaciones forestales debieran tener su mirada puesta en la prevención de incendios. O sea, si una máquina hace un movimiento de la pala hacia la derecha, probablemente, está dando continuidad a un incendio futuro; y, si hace un movimiento con la pala hacia la izquierda, quizás está creando un cortafuego. Hay que planificar en mosaicos y buscar fórmulas para que la ignición y propagación sea mínima. Yo creo que ese es el real futuro y donde tenemos que trabajar. No solo como ARAUCO, sino como país. Debemos cuidar el entorno en todo lo que hacemos.

En este sentido, el futuro de los incendios no está en el combate, sino, en que el bosque se autoproteja y para eso los bosques deben ser diseñados y manejados con ese objetivo. En todo fuego hay tres aspectos clave: ignición, condiciones meteorológicas y bosque. ¿Qué es lo único que se puede manejar? El bosque y de esa forma estamos dando sustentabilidad a esta industria y proyectándola en el largo plazo. Mi responsabilidad como Subgerente del Programa de Incendios de ARAUCO es trabajar con una mano en el presente, en la contingencia que son los incendio; y la otra mano en el futuro. Si la industria forestal quiere seguir por otros 20 años tenemos que mirar hacia allá.

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