El relevante aporte del sector forestal durante la crisis sanitaria COVID-19 y su funcionamiento post pandemia

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Dr. Manuel Sánchez, Decano de la Facultad de Ciencias Forestales, Universidad de Concepción

En el Sector Forestal se observa que la respuesta a la emergencia sanitaria nacional ha sido diferente según el tamaño de las empresas. Esta asimetría, que estaba presente antes de la emergencia, se da entre empresas de alta productividad, calidad y tecnología en la elaboración de sus productos. En las empresas más grandes, las operaciones forestales no se han detenido del todo, y se ha actuado en el reforzamiento de las medidas preventivas, acogiendo las normas sanitarias de la autoridad, pero resguardando la productividad para mantener el abastecimiento de productos y servicios claves en el desarrollo y funcionamiento del país. Por otro lado, hay decenas de empresas con variados niveles de tecnología y productividad, algunas con baja capacidad de respuesta a los cambios debidos a las normas sanitarias (implica mayores costos) que, sumado a una menor demanda de sus productos, las ha impulsado a acogerse al plan del Gobierno para suspender contratos con sus empleados. Estas empresas han flexibilizado medidas con los trabajadores que tienen alguna condición base que los hace más vulnerables al contagio de COVID-19, como diabetes, hipertensión, problemas cardíacos, entre otros. Tal consideración ha implicado además jornadas de trabajo reducidas, teletrabajo y adelanto de vacaciones, cuando es necesario.

En este contexto, el escenario posterior a la emergencia sanitaria será, sin lugar a duda aún más asimétrico, dado en parte por la desaceleración en las actividades de producción. De allí, que un plan de apoyo fuerte a pequeñas y medianas empresas deba ser impulsado lo más rápido posible para que se puedan recuperar. Sí se observan efectos claramente negativos de la emergencia sanitaria sobre el empleo, la demanda de productos y la eficiencia del sector; lo que origina disminución de la demanda de productos en el mercado nacional y mundial, mayores costos para solventar las nuevas medidas sanitarias, aumento de los costos de transporte, ya sea por barreras sanitarias o por el limitado flujo de camiones.

Sin embargo, también se avizoran algunas buenas oportunidades que comienzan a hacerse evidentes. Uno de ellos es la diversificación de la producción de la industria forestal con el aporte en la elaboración de productos que ayudan a combatir la emergencia. Se trata de la producción de material textil a base de celulosa para elaboración de batas quirúrgicas, protectores de calzado, gorros, pañuelos desechables, toallas húmedas de limpieza, papel higiénico y las altamente demandadas mascarillas quirúrgicas que debemos ocupar en el transporte público y lugares con aglomeración de personas. En este sentido, destaca la transformación de la planta que la empresa Arauco posee en la zona de San José de la Mariquina, desde una planta de celulosa a una planta de producción de pulpa textil en base a celulosa, un producto natural y renovable que da respuesta a la creciente demanda de telas orgánicas en el mundo. También destaca el establecimiento de un proceso de producción industrial de mascarillas a base de papel especial implementado por CMPC. Todas estas nuevas actividades son recientes a nivel mundial, y el Sector Forestal Chileno no se ha quedado atrás en el abordaje de la problemática sanitaria mundial, con respuestas concretas.

Otro efecto positivo es la valoración de la población urbana respecto a los beneficios relacionados con el mundo rural, tantas veces despreciado por el ciudadano común, cuyos atributos se asocian a una vida cercana a la naturaleza, que en estas circunstancias de confinamiento y restricción de movimiento de personas son apreciados. Basta ver las imágenes de los parques públicos, con gran concurrencia de personas, en países donde la emergencia ha ido pasando.

La crisis también pone en evidencia como no todo requiere nuestra movilización. El uso de herramientas de comunicación digital permite racionalizar las necesidades de desplazamiento con menores impactos en el medio ambiente. También se releva la importancia del actuar responsable colectivo, pues no basta que sectores de la sociedad comprendan las consecuencias de la emergencia, sino que todos deben actuar de manera común para abordarla. Por lo tanto, la educación y el trabajo post pandemia en todos sus niveles deberá ser un pilar importante en los cambios que seguramente vendrán, y el sector forestal no estará ajeno a ello, especialmente en las operaciones de terreno ligadas a silvicultura y cosecha, donde se requiere alta mano de obra.

Por lo anterior, para enfrentar este gran desafío, el sector forestal productivo deberá implementar medidas y protocolos sanitarios que, acompañados de la provisión de insumos y cambios logísticos centrados en la protección, permitan minimizar el contacto físico para asegurar el bienestar sanitario de la sociedad. Las grandes empresas probablemente aumentarán el grado de tecnificación, en especial en las labores silvícolas, disminuyendo la presencia de personas en el bosque y demás actividades conexas. Las pequeñas y medianas empresas deberán modificar la organización de sus operaciones, garantizando la seguridad de sus recursos humanos y esforzándose por continuar con su valioso aporte al desarrollo del país. La máxima forestal post pandemia debiera ser mantener la convicción del servicio a la sociedad, pero trabajando coordinadamente en el cumplimiento de las indicaciones sanitarias por parte de la autoridad, con un claro enfoque en las oportunidades que se abren para el sector gracias a la crisis del COVID-19.