El sector forestal, en la búsqueda de una nueva institucionalidad

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Hoy se tramita en el congreso un proyecto de ley que modifica el actual Ministerio de Agricultura hacia un Ministerio de Agricultura, Alimentos y Desarrollo Rural. Este cambio de nombre donde no aparece por ninguna parte el sector forestal, busca, según el ministro del ramo diseñar y proponer planes, políticas y normativas que promuevan su desarrollo, la protección  de los recursos naturales y un desarrollo forestal sostenible y compatible con el medio ambiente. La propuesta de reestructuración considera sólo dos subsecretarias, una de agricultura y otra de pesca.

La falta de políticas claras y efectivas para el sector forestal en esta nueva figura propuesta por el ministro Walker, se siguen arrastrando: en el país hay 2,5 millones de hectáreas erosionadas y en vías de, no existe un programa potente y masivo de forestación con especies artificiales y nativas subsidiada por el Estado, desde que terminó la vigencia del famoso DL 701 en el año 2012. El bosque nativo se sigue pudriendo en pie por falta de incentivos y planes de desarrollo rural y comercial para pequeños y medianos propietarios, los parques nacionales muestran un escaso y mínimo avance en la modernización de sus instalaciones y se destruye el trabajo y la inversión por la violencia irracional de grupos violentistas sin control en las regiones el sur.

Todo esto ocurre  a pesar de que los bosques están en la primera línea de la mitigación del cambio climático en el mundo y en Chile se plantea la carbono neutralidad para el año 2050. A esta condición hay que sumar también una nueva e importante externalidad, nuestros bosques  son la materia prima para la confección de elementos e insumos de protección personal para ayudar en el  combate y control de la actual y de futuras pandemias.

Pero la actual realidad del sector forestal nos lleva a ubicarnos en una posición secundaria y no influyente en las políticas públicas del Ministerio de Agricultura, como lo hemos visto hasta ahora en el atraso de la regulación legal, de planes y programas de forestación, del control de incendios, del consejo de política forestal funcionando a medias y en una Conaf privada. Este lento avance echará por tierra los esfuerzos de todos aquellos que creemos que nuestro sector tiene algo más que decir que sólo servir de acompañamiento en el discurso oficial o en la foto para los medios.

Los  gremios forestales debemos levantar la voz para reclamar por la absoluta falta de conducción de parte del Ministerio de Agricultura, hacia un sector que le significa al Estado de Chile el 16% de sus ingresos por exportaciones (sin considerar el cobre) y que genera 300.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Debemos trabajar unidos para  ser actores relevantes del quehacer forestal del país en la búsqueda de una nueva institucionalidad.