El sector forestal también requiere cambios

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Los hechos ocurridos en el último mes nos han hecho aterrizar muy abruptamente y de narices en el país real  que permaneció por mucho tiempo oculto. El aterrizaje forzoso hizo surgir un país donde la inequidad, la desigualdad, la arbitrariedad y la falta de empatía era lo que campeaba a todo su largo y ancho. El país en que se aceptaba que hubiese rentabilidad y abuso  a toda costa, el del crecimiento permanente y constante y de un per cápita de US$ 25.000 por persona, en el que las instituciones funcionaban y en el que todas sus autoridades se sentían casi alcanzando el tan anhelado desarrollo.

Los contratistas forestales en estos últimos  6 años, hemos  sido víctimas  de esta supuesta normalidad. Absoluto abandono del Estado/Gobierno para la prevención y control de los atentados en zonas rurales y bosques de las regiones del sur del país, que afectan a nuestros trabajadores y pequeños y medianos empresarios. A la fecha tenemos 154 atentados y en sólo uno de ellos hay procesados y condenados, UN  0,65 % DE EFICACIA DE LA FISCALÍA EN LA INVESTIGACIÓN DE ESTOS DELITOS, institución del estado que supuestamente funciona.

En el caso del resto del país, las anormalidades se han manifestado a través del financiamiento ilegal de la política, la colusión de las farmacias y en el valor del papel higiénico, en el valor de medicamentos, precio de los pollos, las alta rentabilidad de las Isapres, lo prometido por el sistema de AFPs, el CAE , el “pacogate”, los viajes de los militares y un sinnúmero de hechos donde los acuerdos y avenimientos de fiscales igualmente ineptos e ineficientes, como en el caso de los contratistas, han derivado en condenar a los culpables con clases de ética.

 

Ante estos hechos tan evidentes, sin duda que la desesperanza se apodera de todos aquellos que se sienten pasados a llevar, golpeados, burlados y manoseados con un Estado débil para aplicar justicia. Aquí se cumple perfectamente aquella antigua frase que dice: que no hay mal que dure cien años, ni pueblo que lo resista.

Los contratistas forestales también tenemos una historia que contar tras 40 años de participar de un sector altamente concentrado y un mercado monopsónico muy desarrollado. No estamos ajenos a los abusos de poder, a los abusos de posición dominante, del temor de nuestros trabajadores, de los contratos por adhesión que se terminan con un día de aviso previo, del temor a perder nuestra licitación, de las rebajas unilaterales en las tarifas, de los descuentos unilaterales de producción, de las multas por no producir, de la falta de espacios para una justa apelación y defensa  y del término de un contrato por un accidente laboral.  ESA ES NUESTRA REALIDAD.

Dado los tiempos que corren, ¿será éste estallido social el punto de inflexión donde  las empresas principales, luego de observar los acontecimientos brutales ocurridos en Chile, se dejen de mirar el ombligo y se abran a cambiar la realidad que como sector enfrentamos?

1.-  ¿Serán capaces de hacerse un refreshment y entender que sus contratistas forestales y trabajadores debieran ser verdaderamente socios para los tiempos que se vienen?

2.-  ¿Serán capaces de hacer un cambio de gabinete que incorpore nuevas mentes y miradas?

3.- ¿Cómo se planteará desde una nueva perspectiva la participación de las comunidades locales en cada uno de los territorios, para que de esta manera todos se sientan beneficiados de su  desarrollo económico?

Sólo el tiempo y las circunstancias nos dirán si se hicieron los ajustes necesarios y requeridos para el momento que vivimos. Pero es innegable que EL SECTOR FORESTAL REQUIERE CAMBIOS.