El Teletrabajo: Hacia una nueva Forma de Trabajo

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Definir lo que significa teletrabajo de forma concisa es una tarea que puede parecer simple. La etimología de la palabra podría darnos una respuesta clara. El prefijo “tele” como algo a distancia daría la clave para entender el concepto. Pero la mayoría de la gente entiende que la palabra implica sólo trabajo a distancia, pero esta no es toda la polisemia del término.

Si bien el concepto de teletrabajo es de reciente creación, la más similar que en materia de legislación laboral tuvo Chile durante gran parte del siglo XX fueron las leyes referidas al trabajo doméstico, consagrado en el Código del Trabajo de 1931 y el Decreto Ley Nº 2.200 de 1978, de acuerdo a los cuales el contrato a domicilio se consideraba un contrato de trabajo. No obstante, el entonces Ministro de Justicia José Piñera determinó que éste era un trabajo independiente y no lo consideró como un contrato en el nuevo Código Laboral. De hecho, mediante la Ley Nº 18.018 de 1981, se anexó un nuevo inciso al artículo 8º del Código del Trabajo, el cual disponía que: “Tampoco dan origen a dicho contrato (el de trabajo) los servicios prestados en forma habitual en el propio hogar de las personas que los realizan o en un lugar libremente elegido por ellas, sin vigilancia, ni dirección inmediata del que los contrata”, quedando, de este modo, los trabajadores a domicilio excluidos de la aplicación de la normativa laboral.

En 1993 este evidente vacío legal fue medianamente corregido por la modificación a la norma citada por la Ley Nº 19.250 que estableció, en lo sustancial, que “no hacen presumir la existencia de contrato de trabajo los servicios prestados en forma habitual en el propio hogar de las personas que los realizan o en un lugar libremente elegido por ellas, sin vigilancia, ni dirección inmediata del que los contrata”. Así, el trabajo a domicilio vuelve a incorporarse a la protección del Código del Trabajo, aunque de manera limitada.

El reconocimiento expreso y específico del teletrabajo en la legislación nacional se produjo recién en el año 2001, a través de la dictación de la Ley Nº 19.759. De acuerdo con el Mensaje Presidencial, contenido en el Boletín Nº 2626-13, el Ejecutivo, consciente de las transformaciones del mercado de trabajo y la economía en general, determinó integrar a la legislación varias fórmulas contractuales de promoción del trabajo, entre las cuales se encontraba el trabajo efectuado desde lugares distintos de las instalaciones físicas de la empresas a través de la tecnología, o sea, el teletrabajo. La Ley N° 19.759 introdujo un nuevo inciso cuarto al artículo 22 del Código del Trabajo, incorporando la figura del teletrabajador, definiéndolo como “aquellos que prestan sus servicios preferentemente fuera del lugar o sitio de funcionamiento de la empresa, mediante la utilización de medios informáticos o telecomunicaciones”.

En conclusión, al dictarse la Ley Nº 19.759, nuestro Código del Trabajo reconoció la figura del teletrabajo, toda vez que el inciso segundo de su artículo 22 reconoce la figura del trabajo desde el propio hogar o desde un lugar libremente elegido, limitándose a establecer que el personal afecto a esta modalidad de contratación se encuentra excluido de la limitación de la jornada. De la misma forma, el trabajo a distancia realizado a través de medios informáticos o de telecomunicaciones se encuentra fuera de la mencionada limitante, gracias a lo establecido por el inciso cuarto del citado artículo. Pero lamentablemente esta legislación no ha sido suficiente, pues aún se identifican muchos vacíos legales relativos al teletrabajo. Esto se debe principalmente a la falta de un marco regulatorio autónomo y de mayor envergadura, lo cual ha hecho que se genere una suerte de “mala fama” al teletrabajo, tanto por parte de los empleadores, quienes temen constantes problemas con sus trabajadores por ciertos beneficios que no se encuentran claramente establecidos, como por parte de los mismos empleados que temen ser tratados como trabajadores de segunda categoría al no realizar su trabajo en las instalaciones del empleador.

Por último, cabe tener presente la última tentativa que se realizó en Chile para regular de forma definitiva el teletrabajo. Esta iniciativa formaba parte del programa de gobierno presentado por Sebastián Piñera en las elecciones presidenciales del 2009. Como a la postre Piñera se transformó en Presidente de la República, durante el mes de junio de 2010 procedió a enviar un proyecto legislativo al Congreso Nacional que creaba una nueva figura en el Código del Trabajo: el contrato especial del trabajo a distancia. Si bien este proyecto sólo logró pasar el primer trámite legislativo, hasta el momento es el intento más serio realizado en nuestro país para legislar sobre el teletrabajo y que permitiría que la parte administrativa y operacional administrativa del sector forestal tuviera más alternativas de desarrollo y una forma distinta y moderna de gestión.