Empresas contratistas forestales y su relación con el entorno

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César Covili y Eduardo Salgado son empresarios forestales que mantienen una estrecha relación con sus comunidades vecinas, ya que de ellas provienen los equipos de trabajadores y los servicios anexos que se requieren.

“Trabajamos en San Ernesto, en la comuna de Contulmo, donde hemos tenido atentados los últimos días. Ahí quedan 70 personas trabajando. Hemos renunciando a varios trabajos en esa zona por los ataques y he finiquitado a la gente porque me han quemado muchas máquinas. A la fecha, me son 53 máquinas, entre camiones, minibuses, procesadores, me han quemado de todo”, estas son la palabras de César Covili, de la empresa contratista forestal César Covili Neira e Hijos Ltda. César es uno de los más antiguos, de los más afectados y de los más queridos empresarios forestales de la zona, por la relación con sus trabajadores de las distintas comunidades vecinas.

Hasta la fecha, han sido desvinculadas cerca de 80 personas y el Gobierno ha intentado por medio de Sercotec ayudarle, sin embargo, no cumple los requisitos de facturación que exige de esta institución, “pero no ven los gastos que son altísimos y nos rechazan las ayudas. No he logrado ninguna por ese lado, por el lado de la empresa mandante, también aportan pero muy poco y por el lado de los seguros, no digamos nada. Nos estamos quedando sin máquinas y eso nos tiene muy preocupados, por eso hemos ido bajando la cantidad de personas que trabajan con nosotros y ellos también están muy preocupados. Y no es fácil, porque uno siente que tiene un deber con ellos.”

César Covili, es parte de una reconocida familia de la provincia de Malleco, en la región de La Araucanía, quien asegura que lo importante es dar empleo a la gente de esta zona. “Aquí lo primero es la parte social y hay dos formas de ayudar: yo le trabajo a Forestal Mininco en cosecha, así ellos me dan trabajo para yo dar empleo a personas de etnia mapuche, hemos tenido aproximado a 100 personas. Por otro lado, tengo lo mío también, busco bosques para trabajar, y así les voy dando empleo, son dos cosas distintas pero la pega es la misma. La gente quiere trabajar, quiere estar apoyando la causa para que no desaparezca la empresa.”

Ha sido la buena relación con sus vecinos lo que lo ha mantenido perseverando en esto, relación que se ha mantenido por varios años. “Son gente de Paillaco, de Cayucupil y de Tranguilboro, al sur de Cañete, y ellos están muy preocupados por mí, por mis máquinas y por la seguridad de ellos. Estamos haciendo reuniones permanentes para ver el tema, no quieren que los abandone, en esta situación tan dramática. Héctor Catril, Mariano Perquiman, don Leonel Catril, son muchos más que podemos mencionar que lideran su comunidad, son muchas las personas que quieren seguir trabajando. Ellos se han capacitado en lo forestal, han ido aprendiendo en estos 18 años. Empezamos trabajando con bueyes y hoy son operadores, calibradores, dueños de sus minibuses, se han ido perfeccionando y nos hemos ido ayudando mutuamente.”

“Ellos consideran buena su calidad de vida porque pueden salir adelante con sus familias. Hoy, el no tener una fuente laboral de esta índole, donde ellos son profesionales, obviamente les complica muchísimo, por eso están pidiendo una reunión en Cañete con el Gobernador, pedimos apoyo de Carabineros para que nos puedan resguardar porque aquí los delincuentes no les importa día ni hora, nada, ellos atacan haya gente trabajando o no. Llegan disparando y es horroroso, muy complicado.”

¿Qué pasa con sus trabajadores de etnia mapuche, relacionan esta violencia con reivindicaciones del mundo mapuche?

Yo creo que aquí quien hace oídos sordos es el Gobierno, aquí hay gente camuflada de Colombia, de Venezuela que vienen y le pagan para que hagan desmanes. Yo tengo muy buena relación con el pueblo mapuche y yo les digo que aquí no hay más de un 10%, como mucho, que andan haciendo estos desmanes, los demás quieren trabajar, vivir tranquilos y eso es lo que ellos transmiten, sienten muy pesado el ambiente.

¿Tiene relación con pymes o prestadoras de servicios de la zona?

Hemos capacitado a 6 personas para que hagan su inicio de actividades, ellos contratan gente y yo les entrego el campo para que lo trabajen. Hemos ido formando nuevas fuentes de trabajo, comprando vuelos de bosque y he podido dar empleo menos riesgoso, así me libero un poco de la administración y me preocupo de buscar la forma para darles empleos, siempre buscándoles, de alguna forma, a los vecinos. Si no servimos para eso, ¿para qué, entonces?

Señala que el 50% de sus trabajadores pertenecen a la etnia mapuche, por alguno de los dos apellidos o bien, están casados con una persona de etnia. Trabajan 200 personas directamente con él. Llegó a tener 500 personas, con contrato directo, “se le da la oportunidad a quien la necesite”, explica.

Eduardo Salgado Vargas lidera la empresa contratista Forestal Chumulco, con oficina principal en Los Ángeles y una base de operaciones en Collipulli. Explica que sus operaciones de trabajo están en la zona entre Collipulli, Victoria, Curacautín y Lautaro. “El 90% de nuestros trabajadores son mapuches y estamos con ellos desde el 2011. Hemos ido desarrollando una relación bastante buena, no tenemos conflictos con ellos, salvo los normales en el desarrollo de una faena.

Actualmente, trabajan en 5 faenas y hay continuidad en los contratos, “hay personas que llevan hasta 30 años en la empresa. Lo interesante es que, dentro de nuestro accionar como empresa con las comunidades, hemos desarrollado una relación bastante buena”, explica.

¿Cómo se traduce, en la práctica, esta buena relación?

Tenemos una relación estrecha con la Escuela Básica Miguel Huentelén de Huapitrio, a 25 km. al este de Collipulli, a la que apoyamos económicamente para el desarrollo de sus actividades anuales.

Se han creado tres mini contratistas en prestadoras de servicios de alimentación para entregar termos y desayunos para el personal, esto lo hacen personas de las comunidades vecinas a las faenas. “Apoyamos la creación y trabajamos diariamente con mini contratistas de alimentación, que pasaron a ser microempresarias. Tienen la tarea de entregar 80 termos diarios y los pasamos a buscar. Fue una necesidad que tenía forestal Chumulco de dar alimentación a los trabajadores en las faena y vimos que podíamos darle un ayuda a la economía de la gente con comida casera. Ellas hicieron inicio de actividades, habilitaron las instalaciones para cumplir con las normas sanitarias e higiénicas, con los permisos de salud y ha sido una buena experiencia, han ido creciendo, conversábamos con una de ellas en una reunión y nos contaba que su hijo ya va a la Universidad, así que ha sido una muy bonita experiencia.”

En varias faenas tenemos varios jefes de etnia, calibradores, motoserristas, prevencionistas, nos hemos preocupado de formar cuadrillas para generar el trabajo que necesitamos hacer, y que los propios trabajadores puedan desarrollar sus capacidades. Lo interesante es que desde siempre hemos creado ese tipo de relación, los trabajadores empiezan haciendo un trabajo primario, pero posteriormente debido a su interés personal, a sus habilidades y a sus condiciones se han ido formando en otras cosas, llegando a ser operadores, calibradores, jefes de faena, etc.

También hemos sufrido muchos ataques, hemos sido víctimas de varios atentados, el último, en enero de este año  y lo conversamos con quienes trabajamos, ellos no saben bien lo que pasa, porque son grupos externos que vienen, dejan la escoba y se van. Es complicado, porque ellos sienten que se les está afectando su fuente laboral, a ellos y a sus familias.

A fines de septiembre la empresa debió desvincular a un número importante de trabajadores de etnia mapuche. El grupo de trabajo fue creado por un trabajo específico en Curacautín que se cumplió y el fin del trabajo fue en buenos términos. Nuestras relaciones fueron buenas y quedamos de acuerdo de que si se necesitaba nuevamente, volveríamos a trabajar juntos.

¿Y cuáles son los desafíos con las condiciones actuales?

Estamos en un período crítico, hay que comprender que las empresas están en una etapa de contracción por la pandemia, pero lo importante es seguir vigente y con buena salud económica, para poder volver a retomar con mejores fuerzas nuestros trabajos.

Nunca descartamos la posibilidad de tomar nuevos grupos, esto se irá generando cuando la empresa mandante deba cosechar. Para esto, se conversa con las comunidades para informar lo que se va a realizar y bajo qué términos, luego las comunidades les plantean a las empresas mandantes, el deseo de no tener servicios mecanizados, por ejemplo. Hay tanta gente cesante, que no tienen posibilidades económicas, entonces en este caso Mininco elige la empresa para desarrollar esta función y empezamos el contacto con las comunidades. Hacemos una visita, nos presentamos, les informamos quiénes somos y cómo vamos a trabajar y ellos se preparan para el trabajo.

Las comunidades de los sectores van imponiendo sus condiciones por tratados y convenios que ha firmado el país sobre el respeto a los pueblos originarios, no se les puede dejar afuera, ellos tienen que sentirse parte de la torta. La empresa mandante debe velar por el buen mantenimiento de los caminos y puentes, la contaminación acústica y preparar a la gente del lugar para que sean parte de sus trabajos, y a cambio, tienen una remuneración con un mínimo garantizado de $500.000, pero la gente gana más que eso o mucho más. Estas oportunidades son muy importantes para estas comunidades porque son lugares rurales, donde no hay otra fuente de trabajo. Por eso es importante la participación de las comunidades, ellos son organizados, tienen sus líderes y en la empresa trabaja el padre, el hijo y venía el abuelo antes. Se van capacitando y van ascendiendo dentro de la empresa.

Eva Maldonado Curinao, microempresaria prestadora de servicios de alimentación industrial

Hace 11 años Eva es microempresaria y siempre ha trabajo con Forestal Chumulco prestando de servicios de entrega de desayunos y termos con almuerzos para los trabajadores en terreno. Vive a 30 km de Collipulli, hacia la cordillera en el sector Maica y antes se desarrollaba como manipuladora de alimentos en un jardín infantil en esa comuna. “Mi esposo trabaja en Chumulco y me dieron la oportunidad. Trabajo con una señora que me ayuda a tener todo listo para cuando pasan a buscar a la gente del sector para la faena y pasan a retiran los termos también.”

Eva habilitó una cocina y bodega en su casa para su emprendimiento, “tengo un trabajo al lado de mi casa, trabajo para darle a mis hijos, pero uno no descansa, hay que cumplir una minuta de alimentación y son más de 70 termos diarios. He aprendido sola el tema de administración y mi familia que ayudan a comprar las cosas.”

Se ganó un proyecto de Sercotec de $2,5 millones hace algunos años y hoy desea remodelar su local para mejorar y ampliar su reparto de alimentos.

 

Mariano Pilquiman Nicuñir, “La ganá que uno tiene como trabajador forestal, es que todos los meses tiene su sueldo.

Mariano Pilquiman vive en Paillaco, en la comuna de Cañete, al igual que varios de sus compañeros de trabajo y hace 20 años es parte de César Covili Neira e Hijos Ltda., contratista forestal, “hemos trabajado muchos años con él, nunca hemos querido dejarlo como empresario porque nos ha mantenido con trabajo y es una buena persona.”

Mariano es operador de trineumático, pero comenzó en el rubro forestal como motoserrista. “Le pedí a Don César que me diera una máquina y me dieron la oportunidad. Nos han capacitado en diferentes temas como seguridad, sobre todo, muy importante en el tema forestal, la responsabilidad también.”

Mariano señala que en este trabajo se ha sentido súper bien trabajando, “hemos logrado cosas, hemos tenido cositas de a poco para la familia. Si tuviera que cerrar la forestal, nos quedaríamos de brazos cruzados, es muy difícil que podamos conseguir una pega, el Gobierno no está dando pega. Aquí también se trabaja la pequeña agricultura, pero con eso, no todos los meses tenemos un sueldo. Esa es la ganá, que uno tiene como trabajador forestal, todos los meses uno tiene su sueldo.

 

Ana Contreras Vargas, microempresaria de servicios alimentarios de Santa Ema, Collipulli.

La Sra. Ana entrega más de 50 desayunos, colaciones y almuerzos de lunes a viernes, para las faenas de Forestal Chumulco. Hizo un mini casino a un costado de su casa para este fin, en el sector Santa Ema, camino a Huapitrio, en la comuna de Collipulli. También es presidenta de su comunidad.

Como microempresaria, está formalizada como tal, con todos los documentos y resoluciones necesarias y trabaja con una persona más. “Eduardo Salgado me dio pega cuando me vio trabajando, uno empieza con poquito y algo he logrado, tengo un trabajito, pero es súper sacrificado, porque los buses pasan temprano a retirar la alimentación. Me gustaría crecer más y darles trabajo a las personas de mi comunidad, a los jóvenes, porque no hay mucho trabajo por aquí, ¿qué otro trabajo?, si se van las forestales, hay puros huertos, no sé qué pasaría.”