Forestal Cerda Reflejo del desarrollo y amenazas del sector forestal

1893

Gerardo Cerda comenzó en 1986 a trabajar como forestal por necesidad y fue creciendo en la medida que lo hacía también el rubro en la zona de Angol. Y es así también, como esta empresa contratista y el trabajo de muchos están amenazados.

Gerardo Cerda no es Ingeniero Forestal como la mayoría de los que encabezan empresas de servicios forestales. Solo le bastó estudiar hasta cuarto medio para ponerse a trabajar con su familia en un pequeño negocio de abarrotes y transporte. Y no solo eso, según sus propias palabras tuvo la osadía de casarse a los 18 años. En una franca conversación, conocimos su historia y los complejos momentos que vive hoy: “Llegamos a ser 1.080 trabajadores durante muchos años y la disminución a cerca de 680 que somos hoy, es producto de cuando se iniciaron los desórdenes o simplemente, los atentados terroristas.”

En sus amplias oficinas y luego de presentarnos al equipo administrativo que trabaja en las distintas empresas relacionadas, nos cuenta de los inicios del trabajo forestal en Angol. “Cuando me quise independizar, me instalé con una frutería que le iba bien, hasta que apareció un tío que me sugirió que me asociara con él que era contratista y que me fuera a la parte forestal y con 21 años me entusiasmó la idea.”

¿Hasta ese momento qué sabías de lo forestal?

Yo tenía una relación directa con los trabajos forestales cuando le manejaba los camiones a mi papá. Mi padre proveía insumos para los campamentos forestales y yo lo acompañaba a distintas faenas.

Partimos con mi tío prestando servicios en el sector de Trilahue en un fundo de Forestal Mininco.  Trabajamos asociados como tres años y tomé la decisión de independizarme. Empecé a hacer algunos trabajos particulares, comprando algunas alamedas, cortinas y bosquetes, vendiendo la madera hasta que se me dio la oportunidad de ingresar como contratista a Forestal Mininco.

¿En ese tiempo qué tenías para ser contratista?

Como ellos iban creciendo y necesitaban a alguien que desarrollara sus actividades en la zona, yo iba creciendo con ellos. Fuimos a prendiendo la actividad de acuerdo a las necesidades que tenía Forestal Mininco. En ese entonces partimos con 18 personas, teníamos mucha actividad, pero a la vez, teníamos muchas ganas y al parecer se hicieron las cosas bien porque nos fueron dando más responsabilidades en otros fundos ya estando formalizados como Forestal Cerda y también nuevas labores como la cosecha. Luego fue la poda, el manejo de plantaciones, de todo, hemos hecho de todo.

¿Cuáles han sido los principales hitos que le permitieron a la empresa llegar a tener más de mil trabajadores?

Creo que nosotros tuvimos la suerte de estar el lugar justo en el momento indicado. Vinieron varias personas de afuera y no resultó con ellos. Así que el solo hecho de nosotros ser de aquí y tener la suerte de que Forestal Mininco fue creciendo en esta zona, nos ayudó. Pero nos fue fácil porque conocíamos a mucha gente y estábamos en el centro de las operaciones en esta área.

Del camión sin barandas al bus con calefacción

En los insipientes inicios de la actividad forestal en la zona, los traslados de los trabajadores eran en un camión sin barandas, sin seguridad y la alimentación era un caldillo antes de partir en trabajo. Germán explica “antes partíamos el día con un caldillo criaturero que daba energía, más un pan amasado grande, leche o café. Al almuerzo, o porotos o lentejas, carne con suerte una vez a la semana y esto no variaba. Hoy créame que el sector forestal debe llevar la vanguardia de lo que es la dignidad de un trabajador. Yo me atrevo decir que son muy pocas actividades en Chile que trabajan como lo hacemos hoy, mejor que el Estado también, ellos no les tienen ni casino en sus reparticiones. Nosotros los tratamos como personas, como usted y yo nos merecemos.”

¿En que se basa para asegurar eso?

Hay una alimentación que es balanceada, hay una minuta alimenticia y una certificación de que la alimentación es de buena calidad y la presentación también. Nosotros tenemos dos casinos aquí para nuestra gente. Se trasladan en buses cómodos, climatizados. Tenemos dormitorios tipo cabaña climatizados también para cuando se quedan a dormir.

¿Y en seguridad?

En seguridad, hoy esta empresa cuenta con cinco ingenieros en prevención de riesgos. Antes no se les hacían los exámenes para ver si está apto para desarrollar una actividad. Hoy existen las inducciones y las charlas. Antes no era así, nunca gracias a Dios se nos murió un trabajador en un accidente. Antes la persona que necesitaba trabajar, trabajaba en lo que fuera. Ahora es totalmente diferente.

En 1993 Forestal Mininco los impulsa a profesionalizar el trabajo de la Forestal. Buscaron una oficina con teléfono, fax y sala de reuniones para capacitaciones y charlas técnicas, había que dejar la bodega con dos escritorios que usaban hasta ese momento y se instalaron en una antigua casona en la calle principal de Angol. También había que mejorar las habitabilidades de los trabajadores y eliminar los campamentos, ellos debían estar con sus familias. “Nos creímos el cuento, fuimos a Brasil y de allá nos trajimos dos buses Marco Polo para 40 personas, al mismo nivel que tenían los Tur Bus de la época. Teníamos la seguridad de la continuidad y permanencia en los trabajos y estos cambios fueron muy bien recibido por la gente, con aire acondicionado y calefacción, asientos reclinables, de muy buena calidad.” Cerda explica que ahí comenzaron los cambios fuertes. La seguridad y prevención también fue potente. La empresa principal empezó a solicitar un prevencionista para la empresa y a medida que pasaba el tiempo las exigencias en este ámbito se fueron haciendo mayores.

¿La empresa pudo seguir el ritmo de este crecimiento sin problemas?

Nosotros fuimos una tremenda empresa durante 30 años, a los 32 casi nos vamos a la quiebra. Ahí empezó el desorden. Por muchos años hemos estado a cargo de una cantidad importante de brigadistas. En enero de 2012 tuvimos la mala suerte de que, producto de un incendio en el fundo Casa Piedra en Carahue, fallecieran siete brigadistas de nuestra empresa. Fue un atentado donde prendieron fuego a un fundo de Forestal Mininco y cuando nosotros ingresamos con el personal, ellos después rodearon el lugar. Eran kilómetros de la columna donde estos tal por cual prendieron fuego. Pueden haber diferentes opiniones: que no arrancaron, que tomamos malas decisiones, pero lo concreto es que pasó. Y significó llegar a acuerdo económico con las familias ante las demandas presentadas por $686 millones. Eso marcó un antes y un después. Nos movió a hacer un cambio en la parte estructural de la empresa por un tema de responsabilidad. Y así, según los diversos servicios que prestaba la empresa, se dividió en varias: una constructora, una inmobiliaria, una forestal, una barraca, transportes y Gerardo Cerda EIRL.

A mediados de 2018, anunció el cierre de la empresa debido a los 46 ataques violentos que ha sufrido. En uno de ellos amenazaron al nochero que cuidaba las instalaciones de la faena, lo amarraron de los pies y las manos y después incendiaron cinco containers que eran los dormitorios y comedor. También le quemaron el auto a este nochero, hicieron disparos y dejaron un lienzo con palabras mapuches. Debe ser porque estamos en la zona roja, pero yo de mi zona no me voy a ir.

¿Ha tenido trabajadores heridos?

Lamentablemente si.

¿Cuáles han sido los efectos de esos ataques en la empresa? ¿Nuevos procesos? ¿Despedir gente? ¿Medidas de seguridad?

Al quemarse los equipos hemos tenido que finiquitar a operadores y conductores de las maquinas destruidas. Hemos tenido que implementar en todas las faenas a campamenteros y vigilantes para el cuidado de la maquinaria 24/7, hemos cercado eléctricamente donde está las instalaciones de comedores, dormitorios y helipuerto, porque también nos quemaron dos helicópteros.

¿Qué opinión tiene de la Asociación Gremial Acoforag?

Teníamos mucha esperanza que a través de Acoforag, concentrando todas las empresas que trabajan en estas regiones y que han sufrido atentados, seríamos capaz de dar los argumentos necesarios al gobierno de turno para que tuvieran la voluntad y capacidad de restaurar el orden para poder desarrollar nuestras actividades en forma tranquila.  Para que vuelva el Estado de Derecho que se perdió hace mucho tiempo en nuestra región. Creemos que siendo una asociación que ha tenido la capacidad de juntar una cantidad importante de empresarios, no ha sido escuchada de la forma que nosotros los asociados hubiésemos querido. Las señales que ha dado el gobierno de restaurar el orden todas han sido en vano o literalmente un fracaso.

¿Cuáles son los próximos desafíos de la empresa?

Queremos consolidar nuestras actividades en una zona tranquila, que nos de la seguridad de que no le va a pasar nada a nuestros trabajadores.