Forestal Reñico: Investigación e innovación para una completa mecanización en faenas de alta pendiente

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Alguien les dijo que no se iba a lograr, pero ya son dos años de trabajo en volteo en pendiente 100% mecanizado. Para hacerlo, debieron convertir a motoserristas y estroberos a otras funciones del nuevo sistema de trabajo, de esta forma, la gran ganadora ha sido la seguridad de las personas.  

Criado en Lota, donde su padre administraba los campos de Colcura que surtían de madera a las minas de carbón, José Hidalgo, Técnico en Administración de Empresas, Mecánico Automotriz de profesión y fundador de Forestal Reñico, conoció desde niño lo que era ser contratista. Cuenta que su padre fue el primer contratista de cosecha en esa época, trabajando con bueyes y a mano, con una tasa de accidentabilidad fatal y mucho analfabetismo. “El me inculcó lo de la mecanización desde muy chico, porque hizo lo que para mí es una innovación: como en esa época no habían skidder, usó unos tractores agrícolas con doble tracción, para maderear amarrando los árboles con cadenas.”

Un hecho marcador fue su experiencia en Inglaterra y Finlandia, en Forestal Monte Águila de Shell, donde comenzó trabajando como mecánico, lo invitó a especializarse en un proyecto de mecanización en alta pendiente con equipos Ponsse y ver su línea de producción en terreno. “Trabajé como operador en Finlandia y luego en el servicio técnico de esta marca de harvester y fordwarder, que es una de las empresas más grandes que tiene Finlandia. Luego de esto, llegué a Chile a liderar el  departamento mecanizado de Forestal Monte Águila y formé un equipo de trabajo como instructor, mecánico jefe y supervisor. Esta empresa fue la primera en trabajar en mecanización trozando dentro del bosque”

Sobre sus primeras experiencias en Chile con estos equipos, cuenta que estaban hechos para trabajar en superficies totalmente planas, en tiempos donde se comenzaba a operar en la Cordillera de la Costa de Colcura, “en puro cerro, entonces las máquinas tenían muchos problemas técnicos. Finlandia es un país muy frío y aquí trabajamos con altas temperaturas, así que pedimos radiadores más grandes para que resistieran en el verano, también reforzamos el sistema de freno por las pendientes y  reformamos las grúas y plumas, porque los árboles allá son más livianos y aquí los esfuerzos de las máquinas eran mayores. Entonces tuvimos que empezar a desarrollar mejoras. Ponsse es líder en el mundo, pero gran parte del desarrollo que hizo para Latinoamérica fue gracias a lo aprendido en Chile.”

Sobre sus motivaciones José explica, “toda mi vida he trabajado en innovación, me encanta. Soy experto en ver qué se puede mejorar con mecanización, por esto trabaje en desarrollar el (full tree) sacar el árbol completo y luego con el astillado en bosque como una forma de llevar la industria dentro del bosque, todas estas innovaciones van orientadas a mejorar la productividad sin exponer la vida de las personas. La pega de un motoserrista en el bosque ya es pesada y al sumarle el trabajo en pendientes, con mayor razón y ahí están todos los accidentados graves, los fallecidos.” Su objetivo es reemplazar el trabajo manual, con máquinas, aunque sean más caras, pero no son vidas. “Me gusta que todo lo pueda hacer un fierro y tecnología para darle una mejor calidad de vida a la gente. Porque arriba de la cabina de la máquina con aire acondicionado en verano, y con calefacción en invierno, el trabajo es mucho mejor.”

La externalización de servicios

Llegó un momento en que Shell, empresa matriz de Forestal Monte Águila, decidió externalizar todos los servicios se cosecha, se “tercerizó” el departamento donde trabajaba José y la gerencia le propone postular en esta nueva etapa como contratista. “Como no tenía la capacidad económica para hacerlo, busqué socios y formé la empresa Mecharv, ahí  estuve durante 15 años. Luego de ese tiempo, de válidas diferencias de opinión en el directorio y también dolores que marcan, me retiré para potenciar Forestal Reñico que había formado en 2003 para funciones de transporte. La capitalicé y desde enero 2016 hacemos el trabajo de cosecha junto a 79 trabajadores.”

Una de las primeras faenas como adjudicadas por Reñico fue con Hancock para trabajos en pendiente en Pitrufquén, en la región de La Araucanía. “Yo quería mecanizar y la empresa también porque tenían muchos accidentes. Entonces partimos en un proyecto innovador con alta pendiente que casi me hace quebrar, porque son faenas sumamente complejas. La tomé pensando que era más fácil. Este tipo de trabajo debe ser muy bien planificado y el entrenamiento de la gente es vital, entonces pagamos el noviciado. No tuvimos un instructor ni guía, en 2016 solo Nueva Zelanda y Chile estaban incursionando en esto.”

La cosecha en alta pendiente se realiza a través de torres tradicionales en Chile, es decir, una torre montada en un camión o carro, con un mástil con cables que lo soportan y de ese mástil con poleas baja una línea o cable que va hasta el fondo de la quebrada. Por ese cable baja un carro con estrobos y otro cable que es de tracción. Ahí se amarran los árboles volteados por los motoserristas en la pendiente, estroberos amarran estos árboles y la torre se encarga de sacarlos tirándolos cuesta arriba, hasta llegar a una cancha donde se bajan, lo toma otra máquina y finalmente se procesa. La mejora hecha por Reñico es no tener personas volteando. “Nos propusimos este cambio radical, este riesgo. Ya había quienes lo estaban haciendo, pero no como nosotros. Otras empresas trabajaban con Showel, que es una máquina que voltea asistida. Pero ellos lo hacían combinado, una parte mecanizado y otra con personas, entonces seguía la exposición.”

¿Cómo es la planificación del trabajo mecanizado en alta pendiente?

Cuando planificas hacerlo mecanizado, lo primero es buscar una máquina adecuada de madereo en pendiente y esta es la Torre Alpine, que tiene un carro garra que no utiliza personal manual para tomar los arboles de la pendiente, pero para lograr esto, se necesita una Showel para el volteo y luego asistirla. Esto lo logre años atrás con un equipo que me vendió ICC y que empezó realizando volteo para torres y un Skidder asistido en eucaliptus derivando luego al pino.

Una vez logrado esto, debíamos sincronizar el trabajo por radio, lo que era complejo. Esperaba que saliera un equipo que se sincronizara con el Skidder. Y luego de un tiempo, Latin trajo un equipo neozelandés que era más sincronizado y comencé a trabajar con él. Tenía problemas porque no podía hacer cambio de velocidad, fue complejo y lento, no era lo que yo estimaba.

Yo no quería que los árboles fueran volteados por motoserristas, sino que por las máquinas, pero la limitante era que el equipo podía trabajar con un tope máximo de 50% de pendiente y no más, porque se podía resbalar o volcar hacia el fondo de la quebrada. Me propuse llegar hasta el 100% en la pendiente, sin peligro. Solo me quedaban los arboles de cola y se me ocurrió amarrar el Skidder huinche con la asistencia para maderearlos. Tigercat no creía en instalar cables de asistencia, decían que era una locura. Hoy es un hecho que se masifica y se ha ido puliendo la tecnología.

Hoy yo trabajo con una torre Alpine y un Skidder que ayuda a soportar y trabajan combinados por las características de las pendientes de los cerros, que son convexos y cóncavos y esto hace que uno tenga que trabajar en escala, donde tienes que apoyarte con un Skidder para tirar madera a la línea.

Lo otro importante es tener un operador que tenga las agallas de estar en la pendiente, amarrado el equipo de uno o dos cables, no cualquiera tiene ese arrojo. Es difícil encontrarlos. Son personas con mucha seguridad en sí mismos y confían mucho en sus equipos.

¿Tu objetivo de lograr la mecanización completa, significó riesgos para Reñico?

Estuve a punto de quebrar. Pensé que el período de adaptación y balanceo de la faena iba a ser más corto, no fue así porque no había mucha gente que supiera trabajar y no le diera miedo la pendiente. La gente trabaja por metro y como veían que el período de entrenamiento era muy largo, entonces se iban. Tuve que colocar sueldos fijos, a pérdida mía, para asegurar que la gente no se fuera, aprendieran y lograr la productividad con ellos. Afiatar un equipo y lograr las metas. Fue complejo, porque trabajamos mi equipo y yo solos. Cuando logré mi objetivo, llegué a una satisfacción moral porque fuimos los primero que lográbamos trabajar completamente mecanizados con torre Alpine.

Sin embargo, creo que estos proyectos deben ser más financiados por las empresas principales ya que el costo de desarrollo es muy alto.

Luego de que José Hidalgo y su equipo de Forestal Reñico lograron mecanizar faenas de cosecha en alta pendiente, Forestal Arauco les propuso poner a trabajar tres torres de madereo que tenían detenidas, a través de un proyecto piloto en que están transmitiendo el conocimiento adquirido y han seguido haciendo innovaciones para mejorar el sistema, sin embargo, recibieron un fuerte golpe. “Mi experiencia me sirvió para echar a andar esta faena, pero tenían muchos problemas por falta de mantenimiento. Finalmente, después de cinco meses logramos sacar algo y estábamos en eso cuando en mayo de 2019 tuvimos un atentado en el predio Mahuida. Ha sido el más grande que me ha tocado, de los cuatro en los que he sido atacado. Me afectó mucho en la parte económica. Destruyeron un huinche de asistencia que lo había comprado yo, tenía solo dos cuotas pagadas. Prácticamente no me devolvieron nada y pague el deducible, ¡le tuve que pagar al seguro! Me golpeó mucho porque me afectó la caja, Arauco algo me prestó y en algo me ayudó y lo agradezco, pero el golpe económico fue mucho y estar parado me golpeó. Me quemaron una camioneta, todas las instalaciones de la faena, me quemaron la Showel y el golpe psicológico al personal fue brutal,  fue fuerte. El 2019 fue malo. Porque además, otra empresa implementó 6 líneas de altas pendientes llevándose personal y mis operadores que yo había formado, no pude competir con lo que les ofrecieron.”

¿Cuánto demoraste en lograr la mecanización completa?

Logré el equilibrio en la producción en alta pendiente luego de casi tres años. Todo el 2016, 2017 y parte del 2018 fueron de aprendizaje, el que yo estimaba que duraría tres meses. Además se perdió mucho al buscar los perfiles adecuados de personal, con sueldos fijos para mantener la fidelidad antes de alcanzar los objetivos productivos que se necesitan,  poder balancear una faena de estas características cuesta mucho.

Finalmente fue un éxito. Logramos estabilizar la faena 100% mecanizada y aquí hay un tema social importante. Yo tenía dos motoserristas en la faena y lo que hicimos fue buscar una nueva función para ellos. En mecanización de alta pendiente, la torre tiene que irse cambiando por lo que se necesita personal para hacer eso. Reconvertí a uno de los motoserristas para ser instalador y escalador y el otro quedó como moto trazador y estrobero, porque independiente que la máquina voltee, a veces hay árboles que son muy difíciles de poder alcanzar y hay que retirarlos con el Skidder huinche, pero eso es poco frecuente y se planifica bien para que no ocurran accidentes.

Logramos un record en 2017, de 10.060 mt3 en un mes en una sola torre y recientemente Forestal Arauco también nos felicitó por nuevos logros, pero es difícil sostenerlo en el tiempo porque es un sistema que depende. Como es una cadena, si falla cualquier eslabón, se rompe el equilibrio y te falla la productividad inmediatamente. Como son varios los dealer de los equipos que son parte de la cadena, hay que tener un buen grupo de mecánicos tremendamente afiatados.

¿Es el capital humano vital en el proceso mecanizado de cosecha?

Los operadores de equipos mecanizados son tan especializados que hay muy pocos. Entonces hay empresas de gran capital, -porque no son como nosotros que somos empresas de sobrevivencia- que vienen a trabajar en la parte forestal, donde el gerente está en Santiago y tal vez no tiene idea lo que es un árbol, pero tienen muchas lucas, el libre mercado es así. El problema es que una empresa como la mía no tiene la espalda para soportarlo, afecta mucho económicamente.

Yo le he enseñado a mucha gente en estos años y hemos pedido a la Corma poder reconvertir en operadores y en instaladores porque se necesita mucha gente en esos roles para este sistema. Por otro lado, lo encuentro más digno porque no estarían expuestos a las condiciones climáticas, sería una gran apuesta. Se podría financiar con recursos del Sence, hay bastantes opciones. Pero falta gente interesada que logre reunir a estos organismos y no nos hacemos tanto daño como sector. Yo no creo que el pescado más grande se come al más chico, creo que debemos nadar todos tranquilos en las mismas aguas. Debemos ser todos más generosos, los que no tenemos lucas,  podemos aportar conocimiento y hay otros sectores que las tienen y pueden aportar con investigación y capacitación. Tenemos que tener la voluntad para hacerlo bien.

Qué opinión tienes de Acoforag

Creo que la Asociación ha puesto encima de la mesa que los contratistas existimos y que necesitamos trabajar en conjunto con las empresas mandantes, son pocas pero nos necesitan. A veces nos hacen sentir que no somos relevantes pero si lo somos. Tenemos esa capacidad de funcionar como una liebre y las empresas grandes son más lentas por su tamaño y la lentitud de decisiones, pero también porque no están en la trinchera.  Me gustaría que los problemas de los contratistas fueran tratados con un poco más de profundidad para evitar que sigan desapareciendo. Hoy todo se pone cuesta arriba partiendo por las condiciones inestables del país y particularmente por el nulo apoyo de un Estado inexistente en La Araucanía y otras zonas. Me gustaría que siga tomando un rol relevante para poner todos los temas sobre la mesa, hay algunos que son a nivel país, aunque siento que es como gritarle a un sordo el solicitar respeto al Estado de Derecho.

Creo que debemos tener más beneficios del Sence para nuestra gente y seguir haciendo esta conversión de trabajadores manuales del bosque a operadores tecnificados. Y ser un puente entre las mandantes y los contratistas para tener algunas facilidades de funcionamiento que son básicas.