Francisco Pozo, Director Conaf Biobio:”La principal herramienta para combatir los incendios forestales es la educación”

0
53

“Si uno hace memoria, hace 30 años, en la Región del Biobío había una precipitación de 1.500 a 1.600 milímetros al año que se distribuía entre marzo y octubre. Esta ha ido disminuyendo y lo normal ahora es que precipite alrededor de 800 a 900 milímetros, incluso algunos años un poco menos. Este proceso de cambio climático no ha sido de un año para otro y la consecuencia es que la vegetación se seque y el fuego corra muy rápidamente haciendo complejo su control. A esto se suma que esta temporada, estará presente el fenómeno de La Niña con altas temperaturas, poca lluvia, vientos cálidos del este, lo que hace que cualquier foco tenga las condiciones para propagarse rápidamente”. Así explica Francisco Pozo, director regional de Conaf, la situación que cada estación estival obliga a las instituciones relacionadas a dedicarse casi en un 100% a estar preparados y atentos para desplegar las estrategias de control y combate de incendios forestales.

Pozo es ingeniero forestal y parte de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) hace 32 años, es director regional en el Biobío por segunda vez y estuvo a cargo de la Secretaría de Política Forestal, entidad que coordina el Consejo de Política Forestal, organismo que asesora al Ministro de Agricultura.

En su periodo anterior como director regional debió enfrentar los incendios en Florida en 2012, que afectaron a cerca de 14 mil hectáreas, ¿Qué se ha aprendido en cuanto a combate y control de incendios?

La Corporación está haciendo un trabajo coordinado con las empresas forestales, Bomberos, el Ejército, la Armada, Carabineros y los municipios en el combate directo. Esta temporada vamos a tener muchos recursos: 10 aeronaves en la región y 32 brigadas, ningún año habíamos tenido esa cantidad, pero si lo comparamos con Estados Unidos o Australia, países que cuentan con mucho más recursos, tienen una superficie mucho mayor y se queman igual. Entonces los recursos al momento de combatir los incendios no son la mejor herramienta; hay que ocuparlos para apagar los incendios, es claro, pero quizá la principal herramienta sea la educación, trabajar con la gente, enseñar a las comunidades a prevenir los incendios forestales y eso cuesta tiempo, cambiar una costumbre y es un trabajo que estamos haciendo durante todo el año. La región del Biobío es la que lleva la delantera en la prevención y educación, ese es el trabajo fuerte que hay que hacer.

La política forestal ¿Qué dice sobre la prevención?

En el Consejo de Política Forestal se ha conversado bastante, pero principalmente trabajamos en un protocolo de plantaciones forestales. Después de la tormenta de fuego el 2017, donde en el país se quemaron cerca de 500 mil hectáreas, y en el Consejo había un acuerdo de establecer 500 mil hectáreas adicionales a las 2,5 millones de plantaciones forestales que contemple un concepto distinto, que considere la visión de las poblaciones, de la cultura indígena donde se establezcan estas plantaciones forestales, que tengan resguardo del agua y del suelo, que haya más asociatividad entre los pequeños y medianos propietarios forestales y que estas plantaciones tengan un rol ecológico en el hábitat donde están creciendo. Esta es la nueva visión que enfrentan las plantaciones y que fue acogida por todo el sector forestal amparado bajo el Consejo de Política Forestal, entonces las forestaciones y reforestaciones que se establezcan del 2018 para adelante están bajo este concepto.

Hay que reconocer que se le echa mucho la culpa a las plantaciones de la pérdida del bosque nativo y la verdad es que no es así. Fueron cerca de 300 mil hectáreas de plantaciones que se establecieron en suelos con bosque nativo, pero el resto no, lo que es un poco más de 2 millones de ha. Gran parte de la pérdida de bosque nativo en nuestro país fue el producto de una mala agricultura. En el 1900 Chile era un gran país exportador de trigo el que se plantaba en toda la actual macro zona desde el Maule hasta La Araucanía, con un sistema agrícola no muy sustentable. Lo que generó grandes pérdidas de suelo. ¿Y cómo puedes recuperar ese suelo? normalmente con especies de rápido crecimiento como el pino radiata. Podría ser también con paraguas de bosque nativo de especies pioneras, pero eso tiene un costo de $5 millones por hectárea, lo que no es económicamente sustentable. Por otro lado, las plantaciones también tienen un rol de protección del suelo y generan empleo entonces hay que ver los efectos colaterales positivos.

Las plantaciones tampoco son especies pirogénicas como se dice del pino insigne que prende solo. No, no prende solo, los incendios son provocados por el hombre.

En la estrategia de control aplicada hace algunos años, ¿cómo se han ido focalizando los recursos?

La estrategia es el golpe único y lo mejor es que la estamos trabajando como sector forestal. Esto significa que cuando se detecta un incendio, debemos llegar en el menor tiempo posible con los recursos necesarios para extinguir ese incendio y no dejar que siga creciendo. Un ejemplo de esto es un siniestro que se registró hace algunos días en el cerro Caracol en Concepción, donde se quemó 0,15 hectáreas y lo combatimos con dos aviones de la Corporación, otro de forestal Mininco y dos brigadas terrestres de Conaf. A lo mejor podrían haber llegado solo las brigadas terrestres y podríamos haber controlado el incendio, nos hubiéramos demorado más, pero con las condiciones climáticas de temperatura y viento que habían capaz que se hubiera arrancado el incendio y se hubieran afectado 4 o 5 há y en vez de haber estado combatiendo una hora, hubiéramos estado 5 o 10 horas en ese incendio. Entonces, llegar con los recursos suficientes, independientes que sean de Conaf o de las empresas, o de bomberos, la idea es llegar con los recursos para extinguirlo en un solo golpe.

Son recursos que vienen de distintas fuentes pero los acuerdos que tenemos son que los incendios se combaten con los recursos que tengamos, independiente de la propiedad del suelo. Si hay un incendio en un predio de una empresa forestal, nosotros vamos a asistir igual como Conaf,  a menos que la empresa nos diga que tiene los recursos para enfrentarlo. Así mismo, si tenemos un incendio en terrenos de pequeños propietarios, y no tenemos los recursos, las empresas nos van a apoyar y dependiendo de las características que tengamos, pediremos recursos a otras regiones, así como nosotros apoyamos a otras regiones, entonces estamos totalmente integrados para combatir los incendios.

¿Cómo evalúa la estrategia, han logrado evitar grandes incendios?

En estos momentos tenemos en la región 706 incendios con una superficie cercana a las 730 hectáreas afectadas, entonces creo que, hasta este momento, estamos llegando de forma oportuna al combate de incendios. Creo que el incendios más grande que hemos tenido hasta la fecha es de 80 ha en condiciones poco complicadas.

Con el cambio climático y sequia como una realidad y ante condiciones puntuales de altas temperatura, poca humedad y viento, hay botón rojo: todos los recursos listos para operar, coordinados con la Armada y Bomberos, con patrullajes de brigadas en puntos estratégicos, dispuestos para cualquier emergencia.

¿Y la comunidad?

Con la comunidad llevamos trabajando hace dos años en eso. Hay un trabajo denominado Comunidades Preparadas, y que se inserta dentro nuestro programa Prevención de Incendios Forestales en Zonas de Interfaz, financiado por el Gobierno Regional, con charlas todo el año. Este año ha sido más complejo por la pandemia, pero estamos informando y los vecinos nos cuentan cuáles son los puntos que ellos identifican como puntos críticos, para resguardar aquello que la comunidad más aprecia, estableciendo en convenios con el Minvu y las municipalidades, una meta de 4.000 km de cortafuegos en la región en las zonas de interfaz. Y estamos trabajando en eso, haciendo todos los esfuerzos para que los incendios no lleguen a las casas ni a la gente.

La población ha ido creciendo y se ha ido acercando más a los bosques, por lo tanto, las condiciones son más extremas y el protocolo de plantaciones forestales también establece cuáles son las medidas que hay que tomar a fin de que no exista tanta vegetación continúa a las zonas de interfaz y estamos trabajando todos en eso.

¿Cuáles son los desafíos pendientes dentro de las estrategias de control, qué se puede mejorar?

El desafío es seguir trabajando con la gente, tú puedes contar con más recursos, pero estos son variables, el Gobierno y las empresas pueden disminuir o aumentar los recursos, son condiciones en los que no se puede confiar. Pero el gran desafío es la prevención y educación a largo plazo, cambiar lo que la gente siente por los bosques. En la mayoría de los casos y en otros países la gente ama a los bosques. Aquí de repente no les gusta…

Puede ser por el concepto de bosques de plantaciones…

Sí, pero son bosques. Ahí hay algo que hablar, el rol ecológico que juegan las plantaciones y si son plantaciones o bosques. Los pinos radiata en otros países son especies nativas, en Australia la gente planta eucaliptos para proteger los cursos de agua y aquí decimos que las plantaciones y eucaliptos consumen mucha agua. Todos los árboles son bombas que sacan agua de la tierra y la tiran a la atmosfera, eso es una realidad en todas partes del mundo, lo que hacen los árboles es permitir que el escurrimiento de la lluvia sea con menos velocidad y que se infiltre y rellene los acuíferos, es lo que hacen los bosques, ya sea plantaciones o nativo.

Hay muchas creencias erróneas respecto al bosque nativo, como por ejemplo, donde hay bosque nativo necesariamente habrá agua, lo que llevaría a pensar que este tipo de bosques producen agua, y eso no es así. Para ser más claros, en lugares donde tenemos bosque nativo ese suelo nunca fue usado para la agricultura, por lo tanto, tenemos mayor cantidad de suelo en profundidad donde el agua se puede almacenar. Pero estamos hablando de suelo y la calidad de ese suelo, que es, finalmente, donde percola y se infiltra el agua llenando los acuíferos. Por lo tanto, donde hay buen suelo, hay mayor humedad y agua.

En ese sentido, aún tenemos muchas cosas que conversar con la comunidad, mucho que transmitir al respecto, de modo de que internalicen el concepto que si cuido las densidades de plantaciones, en las zonas cercanas a arroyos, si establezco cuidado en las laderas con especies más arbustivas de menor peso donde consuman menor cantidad de agua, puedo mantener plantaciones en la cuenca y tener una adecuada producción de agua.

El rol de las plantaciones en los incendios, ¿hay mitos al respecto?

Las plantaciones en grandes densidades, no permiten el establecimiento de otras especies bajo ellas, pero si tú manejas, como establece el protocolo de plantaciones, la densidad vas a permitir el crecimiento de otras especies. Pero que el bosque nativo no se queme, eso no es así, es cosa de recordar lo ocurrido hace 4 años atrás cuando se quemó la Reserva China Muerta en la región de La Araucanía o hace un par de semanas cuando en Ñuble hubo un incendio en la pre cordillera donde se quemaron 200 hectáreas de bosque nativo. Si hay fuego se va a quemar igual, avanzará a una velocidad menor porque hay mayor humedad en el bosque nativo y, como dijimos, esto es porque hay más suelo y mejores condiciones y el agua que cae ahí, se queda más tiempo creando otro clima.

Pero la realidad que tenemos hoy en las zonas donde hubo cultivos de trigo siglos atrás, es que tenemos un suelo casi en la roca madre, muy poco suelo orgánico, no más de 20 a 30 cm, ¿cómo protegemos eso y que el suelo quede ahí? Si lo protegemos bien estableciendo un cultivo forestal, bienvenido sea, manejando la densidad y enseñando a la sociedad que las plantaciones no son pirogénicas, a lo mejor creamos suelo. Esto lleva tiempo, tanto como cambiar la cultura de las poblaciones.

 

Recursos terrestres y aéreos de CONAF 2020-2021

Para esta temporada, Conaf contará con 32 brigadas forestales, de las cuales 2 corresponden a brigadas nocturnas, 2 brigadas mecanizadas, 2 helitransportadas y 26 terrestres. En total, son 357 brigadistas divididos por territorio:

• Concepción: 127

• Biobío: 148

• Arauco: 82

*Las 2 brigadas nocturnas se sumarán a contar del mes de enero.

En cuanto a aeronaves, se dispondrán de 10 recursos aéreos:

• 6 aviones cisterna con capacidad de 3 mil litros

• 2 helicópteros medianos, cada uno con capacidad para transportar a 12 brigadistas y para el lanzamiento de 1200 litros de agua.

• 2 helicóptero liviano con capacidad de transporte para 5 personas y de carga de 900 litros de agua.

En cuanto a los cuidados para evitar contagios por Covid-19, los brigadistas de Conaf fueron capacitados para enfrenar el combate del fuego, poniendo el énfasis en las medidas que se deben adoptar las que están contenidas dentro de un protocolo que considera, por ejemplo, el distanciamiento social, la higienización permanente de los vehículos de transporte, como camiones y helicópteros, así como también en las bases de brigada, entre otras medidas.