Gerencia forestal con mano de mujer

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No fue fácil validarse en un mundo donde las tareas siempre las han realizado los hombres, pero su tesón y sensibilidad lograron vencer la desconfianza y legitimar sus resultados.

En el sector de Curaco, en Collipulli visitamos a Yasna Navarrete Gutiérrez, quien a sus 31 años, es la Subgerente de la empresa Sefomec Ltda. y la Gerente de Transportes San Ignacio. Además de ser esposa y madre de dos niños de uno y seis años, es una de las cuatro mujeres al mando de una empresa forestal dentro de las 131 socias de la Acoforag. Lograrlo no fue fácil, ni menos planificado. “Llegué a trabajar acá por accidente, esa es la verdad. Jamás pensé contribuir al liderazgo de una empresa, nunca estuvo dentro mis planes, ni lo tenía como ambición”.

¿Cómo nace Sefomec?

Sefomec Ltda. Inicialmente fue fundada por mi papá hace 30 años atrás. Cuando yo llegué a la empresa lo hice por necesidad. Estudié psicología y me fue bastante bien, me gustaba mucho la carrera. Una vez titulada, decidí irme a Santiago a buscar trabajo pero no lo conseguí y me devolví al sur pensando en trabajar en cualquier cosa. Soy de esas personas que no le tiene asco al trabajo, trabajé de mesera, de ayudante en la universidad, de cajera, haciendo el aseo, en lo que fuera. Cuando me vine al sur, tenía la visión de trabajar como psicóloga, nunca me imaginé que tendría las responsabilidades y atribuciones que tengo hoy en día. No lo busque, porque le tenía un poco de miedo.

¿Por qué le tenías miedo?

Porque es un rubro de varones, un rubro duro, el trabajar con familia es complejo y la responsabilidad de tener gente a cargo. Aunque siempre estuve ligada a la empresa viendo los temas de los trabajadores. Incluso, cuando niña iba a buscar las colaciones al supermercado en bicicleta.Pero pensé que iba a ser difícil trabajar con mi papa, que iba a ser complejo que la gente me validara, que entendieran que, a pesar de ser joven y ser mujer, te la puedes. Fue complejo, pero a la vez fue un desafío entretenido.

Transportes San Ignacio, nace de Sefomec Ldta. como una empresa de transporte de biomasa y maquinaria forestal. Esta empresa fue su gran reto, ya que se hizo cargo de la gerencia, al ser creada a su regreso desde Santiago.

¿Sentiste alguna reticencia?

Los conductores fueron los más reticentes al cambio cuando tuve que hacerlos cambiar de la empresa del jefe a la de la hija que tenía 25 años. Logré que algunos se cambiaran y se dieron cuenta que estaban incluso mejor, que la administración se manejaba más ordenada y después los otros solos se quisieron cambiar. Hoy si hay alguna dificultad, ellos me llaman, tienen acceso directo a mí, existe la posibilidad de conversar conmigo sin ninguna barrera, hay un orden pero también horizontalidad en las líneas de trabajo y comunicación.

¿Cuál fue el obstáculo más difícil que tuviste por ser mujer?

El respeto de los trabajadores. Para mí era lo más importante, porque los líderes pueden imponerse o elegirse. Si bien inicialmente me introdujeron en el cargo, para mí era importante que me validaran para que me fueran a la vez eligiendo como líder. Para mí eso era muy importante.

También costó que me respetaran los colaboradores y que confiaran en mí, y hoy en día me doy cuenta que todas esas barreras están superadas. El otro obstáculo era lo que causaba mi presencia en las empresas principales y en otros colegas en reuniones importantes. Yo veía sus caras de ¿qué hace esta niña aquí? ¿Sabrá lo que hace? ¿Tendrá nociones de las faenas? ¿O vendrá como adorno?

Otro de los desafíos fue el que me validara mi jefe, que es mi papa. Debe haber sido difícil para él, porque cuesta ver a la profesional que hay detrás de esa niña que él crio, eso es complejo pero se puede. También el manejar con él que el espacio que me dé, no me lo puede quitar, si yo doy una orden, me la tiene que respetar. Fueron varios desafíos que tuve con él internamente. Y lo logramos, nos pusimos de acuerdo, el entendió que yo era capaz de hacer muchas cosas, pero también que no soy perfecta y me falta mucho por aprender. Hoy creo que hay confianza, me gusta mucho el rubro, amo lo que hago y no me arrepiento del camino que tomé.

Otro de los desafíos que se planteó Yasna fue la incorporación de más mujeres en las empresas. Actualmente, en ambas trabajan 119 personas y solo siete de ellas son mujeres las que se desempeñan como prevencionistas, administrativas, conductora y asistente de mecánica. “Traté de integrar más mujeres que se adapten a este tipo de trabajos, pero no pude, esos trabajos son para mujeres aguerridas, que se adaptan a las condiciones del trabajo. No es fácil. Por ejemplo, el no tener baños al salir a terreno y compatibilizar los tiempos del trabajo con los hijos.”

¿Dónde más podrían desenvolverse?

Me gustaría poderverlas en el área de operaciones, de hecho hace poco contratamos una mujer de transporte de personas y me gustaría más adelante verla conduciendo camiones con carro o rampla, integrada totalmente como lo hace hoy día un hombre. La mujer, a diferencia del hombre, es aún más aguerrida en su trabajo, pero no todas las mujeres tienen las habilidades para trabajar en este rubro, al igual que los hombres en otros rubros. Tiene que ser una mujer aguerrida, segura, confiable, integra y muy, muy luchadora. Porque también hay obstáculos para ella, porque no cumple un solo rol, no es solo la proveedora, es madre, es pareja, es mujer y dueña de casa.

Y en tu caso ¿esos múltiples roles cómo lo compatibilizas?

Con apoyo, con determinación, teniendo las metas claras. Tengo gracias a Dios una suegra excelente, es quien me cuida a mis hijos mientras trabajo. Lo agradezco sobretodo cuando hay que salir a terreno temprano o cuando llego tarde en las noches por mis estudios en Los Ángeles donde tengo clases de 7 a 11 de la noche.

Yasna estudia el último año de Ingeniería en Administración de Empresas en la Universidad del Biobío. “Fue un proceso difícil, ya que fui a clases embarazada hasta el día antes de tener a mi hijo y luego de unas semanas volví a trabajar”. Estudia una tercera carrera para validarse en lo que hace, “entiendo mucho de personas, pero a la vez, tengo que entender mucho de finanzas y de administración”.

¿Te has sentido reconocida por tu trabajo?

Mi padre es de muy pocas palabras, pero no en acciones y actitudes. En los colaboradores lo he notado harto. Internamente hemos logrado tener un sistema organizacional más robusto, integrado y ordenando nuestros procesos administrativos y productivos, nos hemos unido más como empresa y nos hemos profesionalizado.

Hay que entender que no son las condiciones de hace 20 años atrás, las exigencias de las empresas principales y disposiciones legales se han ido elevando y tenemos que estar a la altura. Con el equipo que tenemos lo hemos ido logrando, se han ido integrando bastantes personas y renovando algunas que van en la línea de la mecanización y de atender las necesidades de nuestros clientes rigiéndonos por la normativa vigente en Chile.

¿Has sentido machismo en el rubro? ¿Sientes que ha cambiado la percepción sobre ti?

Ha cambiado la percepción hacia las mujeres en general, las que no se han integrado mucho en las áreas de gerencia, pero creo que eso va a ir cambiando. Uno percibe ciertas cosas, porque hay una cultura de varones, pero uno tiene que mirarlo con altura de miras. Una cultura de tallas de hombres, que las mujeres son aquí y allá, yo los escucho y los miro, porque me he integrado tanto que a veces se les olvida a veces que soy mujer.

¿Y has notado algún cambio en este sentido?

Si ha ido evolucionando, han ido entendiendo que las mujeres no somos solo para ser acompañantes, no solo para ser arroz, sino para ser plato de fondo. Existe una evolución, pero creo que hay trabajo aún por hacer, creo que debemos ser solidarias, tratar de integrar a más mujeres que se adapten a las condiciones de este tipo de trabajo y así enriquecer al rubro.

¿Está el escenario para acoger a nuevas mujeres en gerencias en las empresas contratistas?

Veo que sí, siempre han sido bien solidarios y me consideran en los asuntos de la Asociación, creen que puedo ser un aporte y otras mujeres también lo pueden ser.

Estoy de acuerdo en que, en general, la sociedad está al debe con las mujeres, creo que los espacios se ganan y son dignas de admiración esas mujeres que se levantan temprano para trabajar para mantener a sus hijos, la que quedó sola, la que tiene que ir a dejar al niño al jardín. Actualmente las mujeres que trabajamos tenemos que vivir mucho con la culpa, de dejar a los hijos para salir a trabajar. Creo que dentro del rubro forestal tenemos que atrevernos más, que se puede, que podemos desarrollar perfectamente la mayoría de los trabajos que se hacen hoy en día. Quizás no todos, porque cuando tenemos hijos muy pequeños, en el área operacional hay que quedarse en las faenas, pero cuando ya están grandes, no debiera haber impedimento para aportar al sector.