José Miguel de la Jara de Servicios Forestales Kupal: “La gran apuesta de ser Contratista Forestal”

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Amante del futbol y de la “U” formó hace 10 años la empresa contratista forestal Kupal, actualmente con más de 200 trabajadores y una de la más reconocida por Bosques Arauco. Querendón y reconocido por “su gente”, dos grandes penas lo han marcado fuertemente, la muerte de uno de sus hijos y la de un trabajador.

En Carampangue, comuna de Arauco está Forestal Kupal que presta servicios de cosecha principalmente. El jefe es Jose Miguel de la Jara Figueroa quien se vino a estudiar desde Santiago Ingeniería Forestal a la Universidad de Concepción, sede Chillán. Trabajó 20 años para Bosques Arauco en diferentes áreas de la empresa: cosecha, abastecimiento, transporte, estudios y como jefe de la unidad de caminos cuando se le propuso ser contratista forestal de esta empresa. El 30 de enero de 2008 se constituyó la empresa Servicios Forestales Kupal, “el nombre se lo pusimos con mi señora e hijos, en mapudungun significa familia. La familia es cercana, es autocrítica se dice las cosas de frente, es justa, es respetuosa y esos valores los he tratado de llevar al área del trabajo y tengo un cierto apego social en lo que hago, no como el contratista que piensa en el negocio, hoy día el que piensa así se va a quedar atrás porque hoy la sociedad está pidiendo mucho más de un empresario”.

Adiós zona de confort

“Había trabajado en la unidad de cosecha pero al otro lado del escritorio y es otro mundo total y absolutamente diferentes. Comenzamos con dos torres de madereo, lo que es muy exigente técnicamente, vieron en mi a alguien que podía asumir el riesgo y lo asumí. Me pasaron una oficina de 3×3 donde puse mi computador y me puse a trabajar.”

Al mes de iniciar los trabajos como empresa contratista de Arauco con 40 trabajadores, lograron la más alta producción, “nos marcó mucho como equipo, me puso la meta más alta todavía, porque creí que con el poco conocimiento que tengo somos capaces de lograr esto, o sea ¿qué nos espera para delante?, lo vi como un buen desafío.”

Reconoce que uno de los cambios más fuertes que significó formar una empresa de servicios, fue la incertidumbre financiera cada mes, “cuando uno trabaja tiene su sueldo seguro el día 30 y es distinto salir de tu zona de confort, yo sé cuánto facturo el 30, pero el día primero parto de cero porque mi tarifa es en función de la producción, no tengo un sueldo fijo, mi gente si tiene sueldo fijo y sueldo variable.”

En el mismo año de inicio de Kupal, se dio la oportunidad de tener 10 unidades productivas, “se dio el poder comprarlas y con eso producíamos 32.000 mil m3. Al año siguiente tuve 11 torres de madereo y cuatro Skidder. Ahí nos mantuvimos y tuvimos bastantes logros”.

Una lucha sin triunfo

Pero algo lo remecería en lo profundo, a él, a su familia y a Kupal, el suicidio de su hijo de  18 años. “Nos dejó un vacío hasta el día de hoy. Fue el 2011 pero parece como si hubiera sido ayer, uno nunca cree que le va a pasar. A mi hijo Miguel Ángel le diagnosticaron depresión, bipolaridad, trastornos, el pasó por distintos médicos, estuvo en tratamiento pero no lo pudieron ayudar, no lo pudimos evitar. Fue un momento duro en que flaqueo la empresa, delegué todo.”

Ese mismo 2011, su hija mayor Marcela le dio a su primer nieto “lo que como familia nos ayudó bastante.” Ella es abogada, trabaja en Kupal y está embarazada de su tercer nieto. Otra de sus hijas es María Paz, de 23 años, quien Chef de cocina internacional y hoy estudia administración hotelera en Concepción. Francisco, de 20 años, es el menor y estudia Administración en Ecoturismo y Sustentabilidad en Santiago.

Duro golpe

Kupal pasó de tener 40 trabajadores a 150 en dos años y el 2013 se adjudicaron 15 torres y 10 skidder, teniendo una producción sobre 80 mil mt3, el 35% de la producción total de Arauco. Se puede ver en las oficinas de Kupal las paredes cubiertas de distintos reconocimientos por eficiencia, seguridad, clima laboral y campeonatos de futbol. “Pero no tienen valor suficiente cuando fallece un trabajador en actividades de trabajo, el que era muy querido por todos. Me borró todo lo bueno hacia atrás, eso fue algo fuerte que me tocó vivir. Si bien es algo que está dentro de las posibilidades por lo crítico de la actividad de la cosecha y sobretodo en la cosecha con torres, uno nunca se lo imagina, porque trabajamos para que no ocurra eso, pero siempre ocurren están filtraciones. Creo que ha sido el golpe más duro que he recibido, incluso pensé en dejar la actividad por una cuestión de ética, se lo planteé a mis sindicatos, a mi familia… yo lo había dicho, que si algún día esto pasaba, yo me retiraba porque no era capaz de enfrentarlo”.

Pero sus trabajadores le pidieron que no lo hiciera, “conversamos mucho, vimos las flaquezas del equipo.  El problema de los viejos es que la seguridad todavía no la asumen como propia. La legislación es muy paternalista en Chile, deja poco margen de responsabilidad al trabajador. Le dije a mis viejos cuando pasó esto, tienen que cuidarse, primero por quererse a uno y porque tienen una familia detrás que los quiere.”

“Yo asumo que una de las fallas que tuvimos, por mucho que preparé a mi gente, no los preparé de manera adecuada y tampoco la gente que estaba, tenía la preparación adecuada para este tipo de crecimiento explosivo que tuvimos, que fue exponencial. Otro de los motivos es que yo estuve en estado depresivo, caí en depresión severa dos años después de la muerte de mi hijo, cuando adjudicamos la licitación y había que echarla a andar. “La presión me ganó, soy muy cristiano, me aguante en mi corazón, siendo el hombre fuerte de la casa. Sentí el apoyo de mi familia y salí adelante, regresé al trabajo y crecimos. Llegamos a tener 350 personas, con varios hitos entre medio, buenas producciones, buen clima laboral, buen reconocimiento de la empresa mandante hacia nuestra gestión, buena rentabilidad del negocio, grato ambiente con el sindicato. Todo esto me ayudo a salir adelante.”

El “Papi” de Kupal

Actualmente en la empresa existen dos sindicatos con los que tiene buena relación, el “papi” le dicen e invitan a las celebraciones y reuniones sindicales “no digo que no tengamos problemas pero los conversamos. La provincia de Arauco es socialmente conflictiva, tiene altos índices de pobreza y una historia hacia atrás de mucho abuso, entonces siempre los viejos pensaban que el empresario se iba a aprovechar, le pagaría menos en su sueldo variable. Hoy las condiciones cambiaron, no trabajan más de 45 horas y si trabaja una hora más, hay que pagarles esa hora más, y hay que conversar con ellos, no trabajan los días feriados ni domingos, el sueldo promedio en nuestra empresa, me atrevo a decir que si no es más alto, es uno de los más altos, lo que me tiene satisfecho.”

Hace algunos meses finalizaron exitosamente una negociación colectiva y señala que nunca he tenido que ir a la inspección del trabajo, “siempre las negociaciones se han cerrado en la oficina, está el 95% de la gente sindicalizada, propicio que la gente se sindicalice porque es mucho más fácil entenderse con dos directivas que entenderse individualmente. No digo que no tengamos problemas, los tenemos como cualquier empresa pero siempre buscamos la solución, que no siempre es un sí”.

¿Cómo ves a la empresa contratista en general?

El contratista vive muy apretado, con márgenes muy estrechos y el riesgo del negocio es muy alto, muy muy alto, cada día las empresas mandantes, las empresas fiscalizadoras del estado, la sociedad, nos está demandando mucho más y el riesgo que uno asume como empresarios es alto.

¿Se está envejeciendo el trabajador forestal?

Así es, el promedio de edad aquí es de 46 años, no entra gente joven, es necesario porque se van envejeciendo y es un trabajo de mucho esfuerzo

Pero por otro lado, se está automatizado cada vez más

Son dos cosas, primero hay que mecanizar las operaciones para sacar al estrobero, el que amarra los estrobos, hoy hay estrobos mecánicos o equipos con garra, existe la maquinaria para poder reemplazar a los motosierristas en un 90%, con ellos se puede hacer un trato preferente, con sueldo fijo, sin que ande corriendo por la producción. Es un trabajo duro, se sacan la mugre, yo me sacó el sombrero, trabajan a la intemperie con lluvia, con nieve, viento, con mucho frío, mucho calor, con polvo.

Pero en estos procesos de mecanización se ha buscado gente dentro de las empresas, al estrobero y motosierrista se le dio la oportunidad de ser operador y se preparó y 30% aumentó su sueldo.

Por eso es bueno que vengan cabros jóvenes, porque la mecanización implica un proceso de capacitación y aprendizaje de largo aliento, incluso en el extranjero, donde están los fabricantes de los equipos, que entiendan de mecánica y electrónica porque les estás pasando máquinas de US$800 mil y no saben lo que tienen.

Nuevos desafíos en el sur

Servicios Forestales Kupal mira hacia Valdivia. Participarán en una licitación en Valdivia, movilizando todas las operaciones hasta que se consolide el proyecto MAPA anunciado por Arauco, “en enero 2020 nos trasladamos todos a Valdivia, 212 trabajadores. Esta nueva licitación es full mecanizada si hoy son 8 personas, esto apunta a 4 personas, trabajando 30 días al mes, es otro mundo el que se viene.” Explica que la gente no se quedará sin trabajo porque hay una proactividad en la empresa, “la gente tiene que reinventarse, están planteados programas de reconversión, hay que plantar, cultivar en viveros, en el área industrial también, hay mucho donde moverse y depende de las personas, de su visión.”

Zona Roja forestal

José Miguel explica su visión sobre los ataques incendiarios que sufren las empresas contratistas: “no es un problema mapuche hacia el sector forestal, porque han quemado camiones de salmones y de vialidad, no es un problema mapuche yo diría que es un problema de terrorismo. Hay que reconocer que la cosmovisión que tiene el mapuche es totalmente diferente, hay que generar un sistema parecido a Nueva Zelanda donde los Maorí tienen un sistema de representación, ellos tienen voz y voto. Aquí tenemos un problema político, hay alas terroristas con gente que viene de otros países como Francia o España y un ala política donde puede estar Llaitul, pero siempre el que es afectado es el contratista, no las empresas mandantes.”

¿Qué pasa con el apoyo que la empresa mandante pueda entregar?

La empresa mandante nos hace tomar un seguro paragua, caso a caso ellos analizan. Cuando faltan las “lucas” te apoyan, pero esto requiere mayor interacción porque estamos trabajando en su casa, los bosques son de Arauco y me han quemado camionetas, nos han atacado, nos quemaron un camión de combustible, y el daño sicológico para volver al bosque después salir con tanquetas a trabajar es importante. Ahora tengo tres equipos trabajando en Lautaro, las familias están preocupadas. Cómo pueden estar haciendo su pega si en cualquier momento pueden llegar a quemar y disparar y tienen que concentrarse en tareas críticas, peligrosas. Porque aquí no hay accidentes leves, son todos graves

Si hay una cosa que puede matar el negocio forestal son los atentados incendiarios, no hay cambios, ha habido acercamiento y voluntad, pero en la práctica no se manifiesta ni con este presidente, ni con el anterior, ni con el anterior. No quieren verse expuestos para seguir gobernando

¿Cómo ves a la Asociación de Contratistas Forestales como gremio?

Yo fui el primer presidente de la Asociación Gremial, fuimos 19 valientes que tomamos la decisión de formarla junto con René Muñoz como gerente y tuvimos que ir a reuniones con las mandantes y efectivamente nos vieron mal, porque no están acostumbrados a que se junten los contratistas a plantear temas gremiales. En un principio no entendían, hoy es diferente, saben que tenemos que tener sinergias conjuntas y también llegada como asociación gremial con el Estado. Hoy somos escuchados y atendidos por las empresas mandantes más grandes, nos respetan, nos tienen en consideración, ha sido un arduo trabajo. Hoy somos 138 socios.