José Pedreros, Operador de Skidder Grapple

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A José Pedreros le enseñaron todo lo necesario para comenzar a trabajar como operador forestal y ser uno de los más destacados en su labor. Tal vez es por esto que hoy, él enseña a otros para que tengan la misma oportunidad de mejorar su calidad de vida.

“No alcancé a estudiar casi nada, me casé a los 19 y empecé a trabajar a los 21 años en el área forestal. A los 23 empecé a hacer una carrera como operador y a escalar en el manejo de maquinarias. Ahora trabajo en el Grapple, solo me dedico a grapear. Cuando yo me casé trabajaba en otras cosas que no me generaban mucho dinero y entre medio de esos trabajos, conocí a un amigo que me inició en la carrera como operador y, hasta el momento, estoy bien acá trabajando, aquí en la empresa llevo 23 años ya, yo aquí jubilo.”

José es hace 23 años operador de Grape en la empresa de Servicios Forestales Nylyumar Ltda., que en el proceso de cosecha es la máquina que saca la madera luego de volteada, hacia afuera para que el procesador “pique” el árbol.

Vive en Máfil, cerca de Valdivia, donde en ocasiones le tocan faenas y turnos cerca de su hogar, y en otras, es más distante. “Ahora estoy trabajando de diez por cinco, me acomoda así, pero he trabajado siete por siete, porque son relativos los turnos porque van cambiando, depende de cómo sean las faenas. Ahora estoy llegando todos los días a mi casa y eso es bueno porque uno ve a su familia, está con ellos, ya no está tanto afuera así como era hace 15 años, cuando se trabaja 24 por seis y era muy poco lo que veía a su familia.”

Nacido en Quirihue, en la región de Ñuble, empezó a trabajar en Concepción, comenzando ahí su vida laboral forestal que lo llevó a Máfil, donde se radicó junto a su esposa Eva Calfunao Cuñinao. Hoy su familia la componen sus 3 hijas e hijo y dos nietas, sus regalonas, “son una hermosura, son muy lindas, tienen 10 y 8 años y las veo seguido porque llego todos los días a la casa.”

“Antes yo veía lo que era el área forestal, los camiones, la maquinaria, pero nunca me imaginé llegar a trabajar en eso, nunca, hasta que me llevó ese amigo que tuve y ahí empecé a conocer la máquina. Me entusiasmó trabajar, ver esas inmensas máquinas, nunca me imaginé que yo podía andar en una de esas, porque los operadores antiguos eran medios mañocitos, no les gustaba que uno pudiera aprender más rápido que ellos y le pudiera quitar la pega. Pero él me enseñó a trabajar en su máquina, a los tres meses empecé a sacar reemplazos y empecé de a poco a escalar, hasta que el dueño de la empresa confió en mí y me dio una máquina para trabajar.”

“En este momento, yo estoy bien catalogado aquí en la empresa como trabajador porque, por ejemplo, en la mayoría de las maquinarias que llegan al área en que yo trabajo, el dueño de la empresa me pregunta si sirve o no, me busca para ir a trabajar con esa máquina, él tiene mucha confianza en mí y yo igual la tengo con él. En el área de Grapple, le doy asesoría en las máquinas, él me lleva y me hace probarlas y dar el visto bueno si es que sirve, entonces yo pienso que soy valioso en la empresa.”

“La persona tiene que valorarse en lo que trabaja, yo nunca tuve temor de enseñarle a otro porque yo empecé de abajo. Hasta el momento, tengo cinco operadores que les he enseñado a manejar los Grapple y están trabajando dentro de la empresa. Ellos empezaron como estroberos y cuando yo les empecé a enseñar, le pedí autorización a la empresa e hice todo para que ellos pudieran aprender y, hasta el momento, están trabajando. Tenemos buena comunicación en la faena y la mayoría hace lo mismo con el que quiera aprender.”

“Mientras el jefe no nos dé autorización, no le podemos enseñar por los riesgos de lo que pueda pasar y si es así, la responsabilidad es de uno. En el trabajo que uno realiza tiene que estar seguro de lo que va a hacer, sino es un riesgo porque uno se puede dar vuelta o puede dañar a otra persona. Por ejemplo, si uno se da vuelta y daña la máquina, es una línea de trabajo completa que queda parada porque somos una cadena. No solamente yo, es harta gente que queda parada. Nunca me ha pasado nada gracias a Dios.”

“Cuando llegué a Valdivia, me cambie de trabajo porque la empresa era malita, eran muy mal pagado. Y acá no po’, acá hay buen sueldo, estoy contento. He logrado muchas cosas, mi casita, mi camioneta. Lo importante es que mi patrón es muy buen patrón. Si tiene algún problema, usted le explica, si tiene problemas de dinero, el le presta y cualquier empresa no lo hace. Yo tuve a mi señora y a mi hija graves en el hospital y ningún patrón le paga la clínica de $4 millones, me dijo tu trabaja tranquilo, que yo me encargo de lo demás.”

“Contento de haberme dedicado a lo forestal. Esta es mi pasión, aquí me voy a jubilar. Les digo a los jóvenes que no desperdicien las oportunidades que dan las empresas, es una carrera buena, se gana dinero y yo creo que la juventud no pesca mucho lo forestal, pero no hay que perder el tiempo. La forestal es estable y son buenas las lucas.”