La confianza estratégica en la construcción en madera

333

A nivel internacional ya existen varias edificaciones en madera de más de 10 pisos y en Chile aún falta desarrollar ciertas áreas, pero hay camino ya avanzado. Como país forestal, entregar confianza al mercado y a las aseguradoras es clave para estimular un nuevo mercado de la construcción más productivo y sustentable.

El programa Transforma Madera de Alto Valor de Corfo y Polomadera de la Universidad de Concepción en Chile son proyectos que buscan potenciar el desarrollo de la construcción en madera, por una parte y unificar las gestiones entorno a este tema desde una universidad posicionada en el centro de la zona forestal nacional. Una orientación estratégica considerando la meta de reducción de emisiones de carbono y el desarrollo de economías locales a través de nuevas capacidades en las mypes aserraderas.

Para Transforma Madera de Alto Valor terminó un ciclo de cinco años, el que estuvo dirigido por  Jose Pablo Undurraga, a quien en diciembre recién pasado se le informó que no se renovó el presupuesto para la continuidad por cinco años más. Pero la estrategia ya está formada y con bases importantes, por lo que ahora se debe dar paso a un una figura legal independiente para buscar nuevas formas de financiamiento y desarrollo. “Hay un acuerdo previo con la gobernanza del ex programa Transforma Madera de Alto Valor, siendo factible que derive en una corporación sin fines de lucro llamada Madera Alto Valor, que herede el legado y los hitos de este programa estratégico de Corfo. Son cerca de 20 instituciones enfocadas en la hoja de ruta que se planteó con dos objetivos muy claros”. Estos son el posicionar la madera en la construcción, incrementando su uso en un 5% llegando a participar hasta en un 20% del total e incrementar las exportaciones de valor agregado. El foco está en el trabajo de las pymes madereras y aserraderos que significan un universo de más de mil empresas, entre micro, pequeñas, medianas y grandes. Undurraga explica “es un segmento bastante sensible que está en las distintas regiones, en diversos polos de desarrollo como la zona de Constitución en Maule, Coelemu y Chillán en Ñuble, en Biobío está la zona de Los Ángeles y Arauco, en La Araucanía está Freire, Villarrica, Curacautín y en Los Ríos está Mariquina y Paillaco, zonas que tienen lógicas distintas de hacer negocios.”

Para Frane Zilic, Arquitecto y director de Polomadera, el objetivo es agregar valor a este recurso y en particular, a la industria de la construcción “porque es un sector que está muy carente de sofisticación tecnológica y probablemente, de todos los sectores industriales a nivel internacional es el que más retrasado está, el que peores indicadores tiene en términos de sostenibilidad de cualquier tipo, económica, social y ambiental. Por ejemplo, el 34% de todos los desechos a nivel mundial son de la industria de la construcción, entonces tenemos harto que hacer y la madera a nivel internacional está tomando vuelo justamente porque es el único material de los tres que tenemos a disposición para poder estructurar, que tiene una hipótesis de sostenibilidad real.”

Undurraga también reafirma este punto y aclara que para posicionar la construcción en madera en Chile, se deben mejorar las condiciones de capital humano, mejorar las normativas que permitan que el mercado se dinamice y se le dé confianza a éste y el tercer elemento es dar el estándar de calidad a esa materia prima.

Construcción con mejores estándares

Frane Zilic explica que en la industria actual de la construcción, la del hormigón es bastante concentrada, en cambio la de la madera es mucho más dispersa, descentralizada y de trabajo más local, donde se tienen que enfrentar cerca de 900 pymes a 3 o 4 grandes hormigoneras que controlan el mercado y que son más potentes en términos de marketing y de uso estratégico de sus recursos. Zilic señala que “lo que se ha visto afuera es que han ido subiendo las exigencias en la construcción para que sea más sostenible y el hormigón no se la puede. La construcción en madera es más fácil, más rápida de ejecutar y tiene mejores estándares, mejor confort térmico y mejores capacidades para cumplir estos objetivos, entonces está de vuelta el encantarnos con la madera, principalmente como una copia de lo que está sucediendo afuera, con el problema de que Chile no tiene suficientes requisitos de calidad para la construcción. Todavía está desnivelada la cancha.”

Sobre este aspecto, José Pablo Undurraga agrega que hoy las lógicas para continuar son, en primer lugar, el cómo se relacionan con la demanda desde el mundo de la construcción donde no se ha generado el nivel de confianza que se requiere para internalizar la madera en sus procesos, lo que se logra teniendo una oferta concreta y de escala. “Hoy hay algunas empresas industrializadoras grandes, pero en las empresas pequeñitas y medianas la idea es poder organizar cierta capacidad de producción porque este es un modelo que atomizadamente puede orientar soluciones para que el mercado te crea. Otro modelo que está en Estados Unidos es el de Katerra, una empresa integrada con eslabones desde el bosque, pasando por la distribución siendo muy eficientes en eso, pero lo que no quisiéramos es concentrar de nuevo, porque venimos de un nivel de concentración importante, y lo que queremos es que esto de masifique y diversifique, a no ser que hubiese un actor grande como una empresa que quisiera integrarse con pymes y perfeccionarse en este modelo de negocios.”

—0—

Para Frane Zilic las ventajas de la construcción en madera en Chile son desde todo punto de vista. “Si lo vemos a nivel país, el hecho de que estemos usando un material que incide directamente sobre economías locales es una manera de apoyarlas y generar un crecimiento sostenible distribuido en base a un recurso que es renovable, es biodegradable y que es reciclable. Luego, en el proceso de cómo se puede llevar a una industrialización de la construcción, es decir, producir mucho, rápido, más barato y mejor, la madera es súper compatible porque la relación peso/resistencia es muy buena.” También destaca la generación de entornos más seguros, la facilidad de transportarla y la precisión que permite al construir, “una buena construcción en madera fácilmente puede llegar a una precisión del milímetro o menos y a diferencia del hormigón, no tiene dilataciones térmicas como tiene el acero. Si la trabajas bien y la mantienes seca no tiene prácticamente deformaciones. Entonces es súper compatible con procesos modernos de construcción, incluso con la irrupción de la robótica. Y cuando la obra está hecha, las ventajas de la madera parten desde la menor transmisión térmica, por lo tanto, menor gasto energético hasta cosas mucho menos conocidas, pero igualmente importantes como estudios que hacen el vínculo de mayor presencia de madera y menor estrés, tiene además la capacidad de regular la cantidad de humedad relativa y al regular esto, también lo hace con la existencia de hongos o ácaros, de enfermedades respiratorias y virus, bacterias y agentes contaminantes, por lo tanto es un ambiente mucho más sano.”

¿Cuáles son los desafíos actuales de Polomadera?

Hemos tenido altos y bajos porque dependemos de proyectos, la verdad es que en este momento pandémico, el enfoque en la construcción es relativamente bajo, las urgencias son otras, pero estamos con un proyecto para la construcción de un edificio de 8 pisos en madera al que le estamos dando vuelta hace varios años, pero queremos irnos a la segura porque tiene toda una serie de desafíos por el tema sísmico principalmente, pero también por el lado productivo por toda la madera que tiene que ser usada en condiciones que son más extremas y que tienen que ser certificadas, y no tenemos plantas certificadas, por lo menos en CLT. Ningún ingeniero se va a arriesgar a construir con algo que no está certificado.

Nuestro proyecto no es un experimento ni una investigación, es un edificio que pretende cumplir con todos los requisitos legales como cualquier construcción en Chile. En la región de Valparaíso se hizo un ejercicio experimental de 4 a 5 pisos, que no se puede habitar, no es un edificio, es un laboratorio, pero hasta ahí llega, es súper interesante como ejercicio pero no es algo que se pueda aplicar. En el caso del edificio de CMPC en Los Ángeles, no es una edificación en altura y es notable que hayan definido y decidido hacer ese tipo de edificio y jugársela con la madera como debe ser, aunque tiene algunas cosas que no se deben hacer como el que la madera estructural no debe estar expuesta a la intemperie. Y la experiencia que tenemos con el pabellón de Milán que está en Temuco es desastrosa porque es una estructura que estaba pensada para durar un rato y al traerlo a Chile, no le hicieron ningún tipo de arreglo o modificación para que la estructura, que en este caso está por fuera, se mantuviera.

Necesitamos urgentemente una renovación de nuestra regulación térmica. Lo que debiéramos estar peleando es tener una construcción que sea más sostenible y que tenga mejor estándar, porque el confort no es un lujo, es una condición sanitaria mínima y tenemos una reglamentación térmica que no cambiamos en 12 años y desde el 2014 está lista una normativa y no se cambia. Eso depende del Minvu pero hay presiones de quienes no quieren que se modifique. Lamentablemente el único camino que se ha encontrado es a través del ministerio de Medio Ambiente, pero está entrampado, entonces es hasta peligroso construir en madera con lo mismas normas que tenemos hoy. Lo que tenemos que hacer es entender cómo hacerlas bien, poner las reglas del juego y empezar a jugar, pero estamos empezando a jugar antes de poner estas reglas.

El eslabón intermedio

En el desarrollo de este tipo de industria en el país hay un eslabón intermediario entre las empresas constructoras y los aserraderos, donde falta crear más empresas industrializadoras pequeñas y medianas que estén enfocadas en darle valor al producto. “En la medida que se creen estos ecosistemas con la estandarización del producto y teniendo una materia prima de calidad, se podrá generar confianza en el mercado que es lo que hoy falta”, explica José Pablo Undurraga.

¿Cuál sería el rol del Instituto Forestal, INFOR, en este desafío?

INFOR ha hecho un trabajo bien interesante con el laboratorio de madera estructural que está camino a Coronel y son un soporte. Es más, INFOR debiera ser un soporte para habilitar a distintos organismos certificadores en el mercado, en la medida que el mercado crezca.

¿Qué es lo que nos falta?

Mayor capacidad instalada en sistemas constructivos industrializados y eso pasa por invertir, es el dilema del huevo primero o la gallina, donde invierto a falta de demanda y genero el mercado y, por otro lado, está la lógica nuestra de ver cuál es la capacidad que tenemos hoy día, integrarla, estandarizarla y darle confianza al mercado. Porque si no, vamos a tener que esperar que lleguen los grandes y hagan la pega, perdiendo el potencial que tiene la pyme de poder generar negocios de nichos, donde por ejemplo, uno se oriente a las puertas, otros a las ventanas, vigas o a soluciones que generan valor.

Para el arquitecto Zilic entre los aspectos que se necesitan desarrollar en la industria de la construcción, se encuentra el tener una mejora permanente de los estándares de calidad para también motivar la investigación en la industria de la construcción, implementando cambios paulatinos, “es complejo porque para muchos va a significar desaprender lo aprendido, es un material que lamentablemente todo el mundo piensa que sabe manejar y como han cambiado los estándares y la forma de medir la calidad de los resultados, los conocimientos adquiridos no necesariamente sirven o sirven en parte y ese cambio pasa por reconocer esto y debe venir acompañado de cambios desde el capital humano hasta el rotulado que garantice calidad y la producción sostenible, se necesita convencer, ver lo que está pasando fuera y volver a ver que la madera es la mejor alternativa.

“Hay que dedicarle esfuerzo por un tema de estrategia país, la bio economía llegó para quedarse basados en una baja huella de carbono, por ende, ese es el camino pensando para un Chile carbono neutral al 2050”, explica Undurraga. “Hoy el 60% de las emisiones de carbono son neutralizadas por los bosques en pie en Chile. El 40% restante lo vamos a lograr reconvirtiendo la forma en que desarrollamos energía y también en el cómo hacemos un proceso de reconversión fuerte en construcción en madera y cómo la internalizamos en nosotros como ciudadanos, el ver en los bosques a las casas del futuro o la mejor calefacción eficiente y renovable del mundo. Ese tipo de mensaje se podría incorporar y hoy somos los malos de la película, somos peores que la minería. Hemos sabido comunicar mal y poco y ahí está el desafío de generar confianza con la ciudadanía y por otro lado, el Estado debe hacer lo suyo e invertir en esta nueva fase”.

 

¿Y qué pasa en otros lugares del mundo?

Trabajando en cómo se puede adoptar la madera en construcción en altura y cómo hacerlo a nivel industrial está Mario Lara Ledermann. Primero en Australia y hace 3 años en Londres, este ingeniero Civil Industrial de la Universidad Federico Santa María, Master en Ingeniería ha obtenido experiencia en CSIRO y Lendlease, dos grandes compañías ligadas a al desarrollo inmobiliario, construcción e investigación en el sector de la construcción. Explica que el uso de la madera en construcciones en altura es algo nuevo y hay mucho trabajo que hacer para asegurar el poder adoptar tecnología como ésta a nivel industrial. “Nos hemos dado cuenta de que, para realmente empujar la opción en el sector de la construcción, se necesita un trabajo de cerrar ciertas grietas de información, pero también de crear la infraestructura que apoye la opción y ahí es donde está la industria en general alrededor del mundo. No hay un país que haya adoptado totalmente el uso de la madera en la edificación en altura, está recién en un proceso de adopción, por lo menos en los países en que he estado involucrado: en Reino Unido, Estados Unidos, países de Europa como Italia están en el proceso de entender cómo se adopta”.

Agrega que hay pioneros, compañías que se han planteado el desafío y han construido algunos edificios de altura en madera y cada cierto tiempo aparecen nuevos proyectos. En marzo de 2019 se completó la construcción de un hito, el Mjøstårnet es un moderno edificio ubicado en la ciudad de Brumundal en Noruega y que, con 18 pisos de altura, se convirtió en el edificio de madera más alto del mundo. También en Brisbane, el edificio de madera de 52 metros de altura, el más grande de Australia fue diseñado por Bates Smart. Pero ya hay una propuesta en Japón de llegar en 2041 a un edificio de 350 metros y están trabajando para llegar a ese nivel. “En general, estos son pioneros que empiezan a empujar las barreras tecnológicas y las industrias están siguiendo pero no tan cerca. Estas empresas han tenido que invertir en investigación, en ensayos, definir lo que es adecuado en aspectos más académicos, han tenido que introducir garantías a través de expertos que ayuden en los proceso, no ha sido simple, pero se está avanzando. Lo ideal es que este conocimiento eventualmente esté disponible para todos, no solo para quienes tienen el poder de crear estos edificios, ya que así se puede progresar la industria.”

¿Qué los mueve?

Hay varios factores en mi opinión, el tema medioambiental es uno. Muchos países se han comprometido con el Acuerdo de París o a autoimponerse objetivos en la reducción de la huella de carbono, lo que ha motivado a compañías privadas a comprometerse también, lo que ha sido primordial para el fomento del uso de la madera como material de construcción. La Unión Europea, Inglaterra, entre otros están mirando el cómo ser más sustentables y la madera cae muy bien como material de producción.

Otro factor es la productividad. Por décadas la industria de la construcción no ha sido muy productiva y se ha traducido en el costo de la vivienda, que es alto como consecuencia de esta baja productividad, aquí entran conceptos como industrialización, la prefabricación, reducir ciertos costos y otro tipo de beneficios que tiene la madera, la que es fácil de trabajar y trasladar, entre otros beneficios.

Y otro factor es el tema de la autonomía de procesos asociados al diseño, construcción y operación de edificios. Cuando empezamos a mirar la tecnología como fuente de ayuda al sector para mejorar no solamente lo productivo, sino también la industrialización, la disponibilidad de tecnologías digitales e inteligencia artificial se hace cada día más evidente. Los procesos asociados al uso de la madera en construcción en altura se alinean de manera natural con los principios de autonomización.

Chile es productor de esta materia prima, ¿se está trabajando o investigando alguna especie más idónea?

Los desarrolladores inmobiliarios, diseñadores y constructores ven el uso de la madera desde la perspectiva del producto como sistema constructivo, sin involucrarse en la especie que se está usando. Si cumplen el desempeño estructural y el costo es adecuado es lo importante, más que la especie. El CLT  se usa bastante y es una opción real para introducir más madera en los edificios, se está usando el Glulam o la madera laminada encolada (MLE) que tiene décadas, desde el siglo XIX lo usamos y se están introduciendo desde el sistema constructivo, no desde la especie.

¿Cuáles son las áreas principales que Chile debiera trabajar?

Creo que la industria de la madera en construcción de altura en general, donde está involucrado Chile, está emergiendo y/o creciendo. Por ende, hay características del ciclo de vida de la industria que son claros como la certificación que no está totalmente desarrollada, los códigos y las regulaciones no apoyan el uso de estas tecnologías nuevas a full, hay limitación de la capacidad de la oferta, el conocimiento y la competencia son limitados en cuanto a saber quién te va a dar las garantías necesarias para asegurar un producto adecuado. Hay distintas grietas que se repiten en estas industrias que están emergiendo en distintos países. Y yo las agrupo de la siguiente manera: un grupo se refiere a las grietas tecnológicas y el otro a la infraestructura y el know how, el cómo estamos preparándonos como industria para poder suplir una demanda de este tipo de edificios. Opino que, en general, se ha avanzado bastante en disminuir las grietas, al punto en que podemos diseñar edificios que son seguros, porque cuando miras la pirámide de las necesidades en la base, lo esencial en un edificio es que sea seguro, que el edificio no se caiga y que sea seguro desde la perspectiva de los incendios, por ejemplo. La seguridad es un elemento básico en códigos de la construcción, después hay una serie de necesidades más blandas donde la madera ha demostrado que puede cumplir, entonces hay formas de crear edificios de madera que cumplan las necesidades básicas hasta las un poco más blandas, pero hay limitaciones. El conocimiento y la experiencia nos dice que si diseñas y construyes dentro de ciertos parámetros vas a cumplir con las necesidades de todos los participantes, es decir, no solo los habitantes, también las aseguradoras, los reguladores, las autoridades, los bancos, cualquiera que tenga un interés en la edificación. Entonces es importante entender dónde están estas medidas y cómo implementarlas en proyectos de madera en altura. La aspiración de 350 metros, por ejemplo, en mi opinión está fuera de los parámetros de diseño y procesos de construcción que manejamos hoy. Entonces tenemos que expandir los parámetros, lo que va por el lado de progresar la tecnología y desarrollar la infraestructura. Hay una necesidad de seguir investigando para expandir este conocimiento desde el punto de vista de la tecnología. Desde la infraestructura debemos asegurarnos que todos los participantes del sector de la construcción que quieran involucrarse en el uso de la madera tengan que adaptarse para adoptarla, porque la madera es distinta y los procesos también, entonces los desarrolladores inmobiliarios deben tener características distintas, así también los constructores y diseñadores, hay responsabilidades que se deben tomar por especialistas en madera y eso hay que tenerlo en cuenta.

Por ejemplo, estamos tratando que las aseguradoras se adapten y adopten el uso de la madera porque son participantes importantes y actualmente han creado una barrera significativa. Las pólizas de seguro de edificios de altura en algunos países han introducido premiums significativos, al punto que para los desarrolladores inmobiliarios y constructores es un costo muy alto y no viable, creando un freno a la construcción en madera en altura. Tenemos que lograr que las aseguradoras se interioricen en el know-how y logren adaptarse en torno a la infraestructura de la industria de construcción en madera. Para esto se requiere de un proceso de trabajo con el sector privado, estatal y academia, de traerlos en este viaje de la construcción en madera en altura, que lleva 20 años ya, no debemos esperar que la industria por osmosis empiece a usar este material en edificios de altura.

El punto más importante, en mi opinión, es que el uso de la madera en edificios de altura está en un viaje que empezó hace décadas. Necesitamos a todos los que tienen intereses en este tipo de edificación, a los gobiernos, a la industria y a la academia a que se unan al viaje, a movernos juntos, que tengamos pioneros adelantados, y una industria retrasada no nos va a permitir que la madera se transforme en un material usado de manera amplia. Donde se van a crear un par de edificios, pero no vas a poder usar todos los beneficios que trae la madera asociados a la prefabricación, economías de escala, construir en volumen y eso no se logrará si la industria, el gobierno y la academia no se suma. En conclusión, hay más que aprender para avanzar, ampliar el conocimiento, crear las competencias y desarrollar la infraestructura que puedan sustentar el uso de la madera en edificación de altura en el tiempo, porque hace sentido hacerlo, ¿no?