La importancia del diálogo para el manejo forestal responsable. FSC, Forest Stewardship Council

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Este sistema de certificación forestal internacional está presente en Chile desde hace 20 años y en el 2019 trasladó sus oficinas centrales a Concepción para mayor cercanía de los múltiples actores del sector.

El FSC es un sistema de certificación de manejo forestal responsable que nace a nivel mundial en 1994 -y llega a Chile cuatro años mas tarde – propone un manejo forestal ambientalmente apropiado, socialmente beneficioso y económicamente viable. Su origen parte en los años ‘90 por  la preocupación de ciertos grupos por la conservación de los ecosistemas,  conocer el origen de la materia prima de productos forestales, entre otros. Hoy es un esquema de certificación voluntario que se basa en un norma de manejo forestal responsable constituida por 10 principios que parten por el cumplimiento legal, sociales relacionados con  Derechos de los trabajadores, Derechos de los Pueblos Indígenas y de Relaciones con las comunidades, así como Principios ambientales y  de gestión responsable.

Regina Massai es la directora ejecutiva de FSC Chile, quien nos cuenta los desafíos para este 2019, dentro de los cuales está la consolidación del cambio de las oficinas centrales de FSC Chile desde Santiago a Concepción. “Esta era una solicitud de nuestros socios para estar más cerca del ecosistema FSC, es decir, del sector forestal y de todas las partes interesadas relacionadas: comunidades, organizaciones  sociales, academia, municipios, etc. vinculados con los temas que el sistema de certificación promueve”

¿Cómo ha sido el cambio?

Ha sido relevante porque hemos observado que la gente participa más, vienen más a las reuniones, son más activas, lo que genera una cercanía importante. Nos establecimos y hemos dado la señal de que estamos en Concepción, estamos cerca, es una oficina abierta a la membresía, y así también a distintas organizaciones sociales, comunidades y actores que forman parte y contribuyen a la misión de FSC.

FSC Chile cuenta con 45 miembros activos que están distribuidos en tres cámaras: la económica, la social y la ambiental, misma estructura que tiene a nivel internacional. Regina explica que “uno de los principales desafíos es fortalecer la cámara social y ambiental. Cuando FSC parte en Chile las cámaras sociales y ambientales fueron las que tenían mayor número de miembros porque fueron las ONGs quienes trajeron el tema a Chile y, al poco andar, se invitó a las empresas a certificarse y hoy la cámara económica, en número de organizaciones, es más grande que la social y ambiental. Hay que destacar que en la toma de decisiones todas las cámaras pesan lo mismo. Pero persiste igualmente el desafío de fortalecerlas, el equilibrio cameral contribuye a la sostenibilidad del sistema. Esto pasa aquí en Chile y también a nivel mundial. Un sello que hemos tenido este año y que queremos seguir profundizando es FSC como una plataforma de diálogo. Como un facilitador entre organizaciones y personas con intereses diversos pero que convergen en una misión común que es el manejo forestal responsable y su trazabilidad en la cadena productiva.”

Importancia del diálogo

Dentro de los desafíos que se plantea FSC Chile con su presencia en Concepción, es el llegar también a las comunidades mapuches y no mapuches en el entorno forestal. “Nosotros recibimos las preocupaciones y las quejas que tienen las personas, las organizaciones y comunidades en relación con la implementación del estándar en Chile. Cada año, las empresas certificadas bajo la norma FSC, tienen una auditoria de seguimiento donde se consulta a las partes interesadas relacionadas con la organización .” Explica Regina, y continúa “es importante fortalecer estos procesos de consulta porque esto valida nuestro esquema de certificación y por otra parte, hay una gestión que hacer por diferencias o preocupaciones que surgen en la relación con la empresa que es esencial a un manejo responsable. Queremos dar a conocer el estándar y lo que ellos pueden esperar de una empresa certificada en términos sociales y en términos ambientales asi como también, como pueden contribuir.”

¿Qué has podido ver en este sentido, en terreno?

El estándar FSC de Manejo Forestal es muy claro en la importancia de identificar, mapear, establecer procesos de consulta y de una relación de beneficio mutuo con las comunidades que puede ser muy concreta, como por ejemplo, el acceso a los bosques para recolección de productos forestales no maderables, también se explicita priorizar el trabajo local en las faenas que hay en terreno, contribución al desarrollo local, promoviendo la participación , con pertinencia cultural. Este es el pilar social, que promueve el impacto social positivo del manejo forestal responsable y se observan buenas practicas operando en terreno. Hay que tener presente también que existe una expectativa grande y creciente de las comunidades de que esa contribución sea significativa y sostenible.

El estándar distingue también cuando una organización opera en un territorio donde hay comunidades indígenas, hay que poner particular atención a los procesos de consulta con pertinencia cultural y tener una mirada territorial, no solo de vecindad. Hay una expectativa de que ese diálogo se produzca y de ser consultado.

 

¿Cómo reaccionan a esto las empresas?

Uno de los cambios importantes que logra FSC al instalarse en las empresas, es que cambia la manera de relacionarse con el entorno, cambian los liderazgos al interior de las empresas para poder relacionarse de una manera diferente, se crean unidades de relacionamiento con comunidades y se fortalecen compromisos ambientales. Uno ve que hay iniciativas, que hay emprendimientos productivos, que hay proyectos significativos de altos recursos, pero cuando entramos al ámbito de relación con comunidades indígenas hay una limitación relacionada con la reivindicación de tierras. Entonces también tenemos una limitación de hasta dónde podemos llegar. La consulta no la podemos dejar pasar, hay que consultar, tampoco podemos dejar de generar instancias de diálogo. Frente a un conflicto lo que se promueve es tener un mecanismo de resolución de controversias e implementarlo hasta que el diálogo se agote, buscando la construcción de acuerdos.

En el ámbito de relación con comunidades indígenas nos encontramos con esta situación de reivindicación territorial del pueblo mapuche, donde el Estado de Chile tiene mucho que decir. FSC no puede resolver ese dilema, todo lo que nosotros podamos cooperar en establecer puentes, instancias de diálogo, promover el involucramiento de las empresas con las comunidades o velar porque eso ocurra, es parte del compromiso de como se debe implementar el estándar FSC en Chile. Pero los dilemas del conflicto en el tema de pueblos indígenas han generado controversias que hasta la fecha no tienen resolución.

¿Cuáles han sido los logros?

Estamos cumpliendo nuestro rol en el proceso de consulta y transferencia del estándar FSC. En el año 2015 se actualizaron a nivel internacional los principios y criterios de FSC y se establecieron indicadores genéricos (IGIS) que se pueden adoptar o adaptar a nivel nacional. En Chile este proceso se consolida en 2018 con una segunda consulta pública amplia y estamos en la tarea de integrar los mas de 300 comentarios que recibimos con la meta de tener un estándar dentro del 2019 que se ajuste lo mejor posible y al más alto nivel con la realidad local haciéndose cargo de  nuevos temas que se proponen, por ejemplo, integrar indicadores de género.

Otro estudio relevante trabajado el 2018 es la Evaluación Nacional  de Riesgos, donde se hace una categorización de riesgo a lo largo del territorio donde está presente el sector forestal y esto es importante para la implementación del estándar de madera controlada que involucra a propietarios de pequeña escala.  Así, esperamos dentro del 2019 contar con estas dos herramientas actualizadas, fundamentales para promover el manejo forestal responsable.

Destaco también el trabajo con la Cámara Social, realizamos un Taller con sindicatos de trabajadores para dialogar sobre FSC,  realizamos seis Mesas de Diálogo Social tripartitas con empresas y sindicatos de trabajadores y hacia fines de año el Primer Foro Social con más de 70 participantes para conversar  sobre los impactos sociales de FSC en las empresas. Promover el Diálogo en un marco de FSC y sus impactos estuvo en el centro de estas actividades.

¿Y los desafíos?

Hemos alcanzado 2,3 millones de hectáreas certificadas, mas del 70% corresponde a plantaciones, y es mayoritariamente de propiedad de grandes empresas forestales, entonces nuestro desafío para seguir creciendo en certificación e impacto positivo nos lleva a mirar hacia esquemas de certificación de grupos de  propietarios de pequeña superficie de plantaciones y bosque nativo.  Otro desafío que tenemos en FSC, que colabora a aumentar la calidad de la certificación y su impacto,  es promover la certificación de servicios ecosistémicos, entendidos como los recursos o procesos de los ecosistemas naturales que benefician a los seres humanos, por ejemplo, servicios de la cuencas hidrográficas (provisión de agua), conservación de la biodiversidad, servicios recreativos. Y en el ámbito de mercado, aumentar la cantidad y reconocimiento de productos certificados FSC.

En Chile las primeras empresas en certificarse con el estándar FSC fueron Masisa,  Millalemu, Terranova, en el año 2001. Entre el 2012-2013 la superficie certificada aumenta significativamente con la certificación de las empresas Mininco y Arauco, lo que conlleva, a su vez, que aumente la adopción de la norma por empresas contratistas forestales.

¿Cómo ves el trabajo que hacen las empresas contratistas forestales?

Es fundamental, porque el proceso del manejo forestal no puede existir sin el actor contratista, quien tiene una parte importante del trabajo que significa el manejo forestal, formando parte de su cadena de valor. Entonces si se nos cae una parte de la cadena, se nos cae la cadena completa y se ha avanzado en que ellos también cumplan en el marco de las exigencias del estándar. Ellos hacen una parte significativa del trabajo en terreno, operan al lado de comunidades, organizaciones locales, conviven en el territorio con las partes interesadas de las empresas, siendo también una cara visible. Hay responsabilidades compartidas. El hecho de que ellos sean parte del sistema, los hace parte de la certificación y creo que en los contratistas hay un reconocimiento de parte de ellos, en que la certificación ordena, exige nivelar hacia arriba y tener un desempeño del más alto nivel. Los que están en el sistema de la certificación, en general son empresas que tienen un alto desempeño, generándose una brecha importante con quienes no están. En el ámbito de lo social, los contratistas se ven afectados también por el impacto de los conflictos sociales que se presentan en algunos territorios en los que operan y como tienen una presencia importante en terreno, el impacto es directo. Cumplir con FSC hoy es un atributo para ser parte del sistema forestal responsable, y esto implica integrar en la gestión normal de la empresa una gestión ambiental y social de alto desempeño.