La llegada de un nuevo año en el bosque

576

Los contratistas forestales hemos terminado el año 2018 con importantes efectos debido a la violencia rural desenfrenada y sin control. Las cifras son indesmentibles: 39 atentados a faenas forestales, 41 contratistas afectados y 133 equipos destruidos. Si a esto le agregamos el efecto en los trabajadores forestales, que son los que reciben las balas y la violencia de forma directa; más sus familias, que los esperan en sus casas de vuelta del trabajo, tenemos a 32.000 personas como las víctimas directas e indirectas de esta violencia hacia el sector forestal.

Sin duda que el 2018 fue un año duro, que se suma a los ya 5 años que  este conflicto nos tiene sumidos en la inseguridad y la falta de paz en el bosque. Este 2018, en el que teníamos fundadas esperanzas que traería la tranquilidad anhelada por todos los forestales, no llegó y se instaló con más fuerza y crudeza la violencia.

Ya están comenzando a aparecer los signos de este largo proceso de agresión: pérdida de puestos de trabajo, falta de nuevos actores que se incorporen al sector, desánimo y desgaste en los que están, salida de otros en busca de nuevos emprendimientos y reducción del tamaño de las faenas y las líneas de producción.

El avance territorial del conflicto está aislando territorios con grandes volúmenes de madera, lo  que inevitablemente hará que se reduzca la oferta de trabajo y con ello también los predios aptos de ser intervenidos. Este, sin duda, será un gran problema que a corto plazo  traerá negativas  consecuencias para nuestro gremio.

¿Qué hacer ante este escenario que se hace más insostenible para los contratistas forestales y el sector forestal?

Lo hemos dicho muchas veces, el sector forestal ha mostrado una gran deficiencia. Se acostumbró a trabajar dividido, cada uno de los actores ya sean trabajadores, empresarios, gremios y empresas principales, responden a una  lógica de cuidar su espacio y  no a una lógica de generar nuevas formas de promover las relaciones entre ellos. Faltan acercamientos reales y constructivos, que vayan promoviendo los cambios de manera compartida, no impuesta por procedimientos, bases generales ni contratos por adhesión.

Es así que este conflicto encontró un sector forestal débil y carente de un piso fuerte y sólido, capaz de enfrentar entre todos y unidos la agresión brutal que hoy sufre. Así ha sido y lo que venga a corto y a mediano plazo dependerá de cómo nos unimos o buscamos puntos comunes, que debieran ser muchos, pero en un clima de verdadero acercamiento y confianza, dejando de lado intereses particulares y velando sólo por un objetivo: la defensa del sector forestal.

Los Contratistas Forestales estamos disponibles.