La necesaria y esquiva nueva institucionalidad forestal

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Pequeñas y medianas empresas madereras, gremios y el Colegio de Ingenieros Forestales piden que se incluya una Subsecretaría Forestal, en el proyecto de ley que moderniza el Ministerio de Agricultura que se tramita en el Congreso. Razones económicas y administrativas son los argumentos en contra.

Desde la creación de la Corporación Nacional Forestal, Conaf, a fines de los ’60 y principios de los ’70, la institucionalidad para este sector productivo no ha experimentado cambios para su modernización, pese al acelerado crecimiento en superficies plantadas, en montos exportados y en la participación en el PIB nacional. La tendencia en la última década, según diversos gremios, muestra un debilitamiento de la gestión forestal al interior del Ministerio de Agricultura que se manifiesta en la ausencia de un instrumento de fomento a la forestación y resultados decepcionantes en el manejo y conservación del bosque nativo.

El año 2013 se modificó el DS 294/1960 que redujo las funciones y estructura del Ministerio de Agricultura exclusivamente hacia los recursos naturales renovables del ámbito silvoagropecuario y trasladó competencias más amplias sobre éstos al Ministerio de Medio Ambiente, como paso previo a la creación de un Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas.

Esta modificación no consideró la imposibilidad de gestionar los bosques de manera separada. Los bosques nativos son recursos naturales de importancia económica, social y ambiental y no deben considerarse restrictivamente solo como recursos naturales renovables del ámbito silvoagropecuario, para efectos de su gestión. No hubo una reflexión previa sobre esta modificación y, por lo tanto, se anticipan conflictos de competencias entre la administración del servicio forestal y la eventual futura administración del Ministerio del Medio Ambiente a través de Servicio de Biodiversidad, según ha establecido el Colegio de Ingenieros Forestales.

Hoy existe un proyecto de ley ingresado al Congreso en enero de este año que reestructura el Ministerio de Agricultura, donde se contempla una Subsecretaría de Agricultura, Alimentos y Desarrollo Rural y la incorporación de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, pero nuevamente se desecha una Subsecretaría Forestal, pese a ser una demanda hace varios años.

Pero, ¿qué justifica tener una Subsecretaría Forestal?

La actividad forestal representa un 2,1% del PIB nacional en comparación a la pesca, que representa un 0,6%. Además, la incorporación del sector alimentos a la actual Subsecretaría de Agricultura, significará una nueva postergación del sector forestal en la gestión de dicha unidad, aún mayor a la que actualmente sufre.

Por otro lado, en la práctica CONAF actuará como entidad pública principal del sector, lo que es inadecuado porque es quien diseña, ejecuta y evalúa las políticas, planes, programas y normativas del sector forestal. Esto no resulta eficiente, ni transparente, dado que le corresponde evaluar su propio desempeño, identificar sus deficiencias y corregirlas, sin una mirada externa. Finalmente, el diseño e implementación de la política forestal termina ajustándose a su propia mirada y los desafíos del sector se ajustan a su institucionalidad y no la institucionalidad a los desafíos del sector.

En opinión del Colegio de Ingenieros Forestales esta es una importante omisión del proyecto de ley. Una Subsecretaría Forestal se justifica tanto por los desafíos que el sector enfrenta en materia de cambio climático, metas de carbono neutralidad 2050 y otros compromisos internacionales, como por el peso que el sector tiene dentro de la economía nacional. Roberto Cornejo Espósito, su presidente, que expuso en la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados y Diputadas en la discusión del proyecto, explica que “el año 2015, la necesidad de esta subsecretaría se planteó como una temática ineludible en la elaboración de la Política Forestal 2015-2035. Prácticamente todos los miembros no públicos del Consejo de Política Forestal estaban de acuerdo en dejar por escrito como una meta de la política forestal, la necesidad de este cambio institucional. Sin embargo, esta demanda no fue acogida por los actores públicos del Consejo, logrando bloquear una declaración explícita para contar con una Subsecretaría Forestal.”

Jan Koster, presidente de la Asociación Chilena de Propietarios de Bosque Nativo, Aprobosque, cuya trayectoria en la difusión del manejo sustentable y protección del bosque nativo chileno data de hace más de 10 años, señala que “la institucionalidad forestal actual no entrega la suficiente representación política del rubro, lo que se ha traducido en agravar una crisis que ha sido potenciada por múltiples factores y no ha podido ser contenida ni revertida, justamente por falta de una entidad con peso político que la defienda. Cuando en otros países es celebrado el rol que cumplen los bosques y la industria forestal; en Chile vamos al revés. Creemos que una Subsecretaría Forestal, por mucho que en teoría sea una entidad de carácter administrativa, ayudaría mucho en permear las necesidades y potencialidades del sector hacia el Ministerio de Agricultura y con ello al Gobierno.”

 La Corporación Chilena de la Madera, Corma, indicó no tener una opinión como gremio en esta discusión sobre una nueva institucionalidad, pese a reunir a las principales industrias forestales del país.

 

El presidente de Pymemad, Fernando Rosselot, agrega que el Ministerio de Agricultura siempre ha postergado al sector, “eso es lo que sentimos desde hace mucho tiempo, no podemos depender solamente de la buena voluntad del Ministro de turno, sentimos que no hay una persona que lleve los temas forestales y madereros de las pymes en el Ministerio. Se hace necesaria sobre todo porque estamos dentro de los sectores más importantes de la economía y merecemos hace rato una institucionalidad fortalecida, además de ser un mandato del Consejo de Política Forestal.”

Para Rodrigo O’Ryan,  presidente de la Asociación Chilena de Biomasa, AchBIOM, “lo que se necesita es una representación política, y con el debilitamiento que ha tenido la Conaf, que aún no avanza hacia el nuevo Servicio Nacional Forestal, SENAFOR, pensamos que la única figura que puede asegurar esa representación política, es una subsecretaría. Somos una asociación nueva del sector, pero la demanda viene desde los ‘90. Es innegable que el 99% de la representación política del Ministerio de Agricultura, -ministro, asesores y subsecretario-, por mucho tiempo sólo han sido representantes del sector agrícola -cultivos, ganadería y frutas-, sin un conocimiento específico del sector forestal, por lo que cuesta mucho avanzar. Otra opción, podría haber sido potenciar al Consejo de Política Forestal, pero esta desconexión de las autoridades que han pasado por el Ministerio con el Consejo, ha hecho que dicha instancia pierda credibilidad para el sector forestal, como representación política.”

Entonces, ¿Por qué no?

El Subsecretario de Agricultura José Ignacio Pinochet, explicó en entrevista en radio El Conquistador Concepción,  que comparte prácticamente todo el diagnostico que hacen los gremios, pero no la estrategia que han planteado. “En el diagnóstico de que en Chile ha faltado tomarse más en serio el fomento de la industria forestal y el impulso de las pequeñas y medianas empresas, estoy completamente de acuerdo, tenemos una deuda y vamos a trabajar ahí firme ahora que tuvimos un cambio en la dirección nacional de Conaf. El proyecto de ley hoy nos entrega un montón de herramientas que no tenemos y que van a ser a favor del sector forestal, maderero y de las pequeñas y medianas empresas, porque vamos a poder influir en políticas en las que hoy no tenemos las competencias. Ahora, la crítica de no incluir una subsecretaría forestal, es cierta, pero tampoco se incluye a una subsecretaría de alimentos, ni de agua. Hay varios temas que son muy prioritarios y que no se incluyen, porque no se incluye tener ninguna subsecretaria, ni un puesto de trabajo, no se incluye aumentar la burocracia. No es que este proyecto no contemple crear una subsecretaría forestal, este proyecto no contempla crear subsecretarias.”

El Subsecretario explica que el Ministerio de Agricultura, tiene una sola división de administración y finanzas y que en este proyecto podría contar con 3 divisiones más:  una división forestal y maderera, una división de alimento y riego y una división de desarrollo rural, por ejemplo. “Es en las divisiones donde corresponde hacer el trabajo de las políticas públicas en el ministerio y es el ministro quien dirige esas conversaciones, los Subsecretarios somos jefes de servicio y de alguna manera, manejamos esta burocracia, pero de verdad yo siento que no se justifica, no tendría sentido tener un subsecretario solo para esa materia porque implicaría una serie de burocracia innecesaria cuando lo que necesitamos es apoyo especializado, técnicos que perfectamente pueden estar en una división, además que uno a cada gobierno tiene que pedirle de acuerdo  sus ideas y todos saben que estamos en una administración que no cree en aumentar el Estado, sino que en hacerlo más eficiente.”

 

 

Jan Koster de Aprobosque explica que hay una amplia aceptación por la idea por representantes del mismo sector forestal, que han sufrido durante décadas el abandono por parte de las políticas públicas. “La actual institucionalidad forestal hace sumamente difícil lograr influir en las políticas públicas y, más aún, llevar las posibles mejoras hacia la práctica. En ese sentido, nos sentimos escuchados, pero no ha habido voluntad de avanzar e implementar mejoras. La estructura actual, lamentablemente depende mucho de las personas en los altos mandos institucionales, y hemos tenido una sequía respecto a voluntades y avances concretos.”

El presidente de AchBIOM agrega, “hay algo valido, que incluso podríamos compartir, y es que a nadie le gusta hacer engrosar al Estado, significa más gasto para todos; pero esto es inevitable. Si un sector tan importante como el forestal, no se siente representado políticamente en el Ministerio por años, y no nos quedemos frente a un proyecto como el que se está presentando hoy de manos cruzadas y no exigir la representación que buscamos y necesitamos.”

Roberto Cornejo señala “lo más llamativo de esta iniciativa es la ausencia de cualquier mejora asociada a la gestión pública del sector forestal. Siempre ha resultado difícil la convivencia de lo forestal al interior del Ministerio de Agricultura, principalmente debido a que existe una hegemonía de la temática agropecuaria en dicho ministerio y los temas forestales son tratados de manera muy secundaria. Esto contrasta con el peso que el sector forestal tiene en la economía nacional y con el protagonismo que los bosques y otras formaciones vegetales deben tener en los desafíos asociados al cambio climático.”

Para el líder del Colegio de Ingenieros Forestales, este rol secundario de lo forestal en el Ministerio de Agricultura no se resuelve en el proyecto de ley de restructuración, lo que ratifica el debilitamiento que el desarrollo forestal tiene en la administración pública y cómo este vacío lo ha intentado ocupar el Ministerio del Medio Ambiente, con una mirada sobre los bosques que, muy probablemente, dificultará su manejo sostenible.

Para Fernando Rosselot de Pymemad, “hay un rechazo del Ministerio de Agricultura, porque no quieren, según ellos, llenarse de otras instancias burocráticas, pero no han tomado en cuenta que el sector forestal es muy importante, no solamente las plantaciones sino las grandes hectáreas de bosque nativos, las áreas silvestres, los productos forestales no madereros, son casi un millón de personas que viven directa o indirectamente del sector forestal y maderero, la cantidad de Pymes que necesitan apoyo, no solo del Ministro sino también de otros ministerios y debemos tener a una persona que sea clave para estas coordinaciones para todo el sector. En este sentido, la Corma no está interesada y nunca ha estado interesada, porque ellos tienen línea directa con el Ministro de turno y realmente creen que el sector está más que consolidado“. Agrega, “nuestros argumentos han sido escuchados pero no en la manera que quisiéramos, se ha cerrado mucho el tema a no a la Subsecretaría siendo que en todas las exposiciones que vimos en la Comisión de Agricultura tanto la Academia como la mayoría de los gremios, excepto Corma están por una Subsecretaría Forestal y el ministro no ha querido claudicar y no entendemos porque”.

El Dr. Manuel Sánchez,  Decano de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción, explica en una columna publicada en la web de la Facultad: Creemos imperiosa la necesidad de contar con una Subsecretaría Forestal, que haga frente a los múltiples desafíos en el rubro forestal chileno y logre dar directrices claras al trabajo del anhelado SERNAFOR y del INFOR, además de la coordinación con entidades públicas y privadas relacionadas. La institucionalidad forestal del presente, desactualizada y venida a menos, no tiene la estructura necesaria y requiere de una nueva entidad con suficiente fuerza política, un genuino interés y el mandato claro y directo para modernizar y dar dinamismo al sector que hoy se resiente de una larga postergación que tiene al país desaprovechando un inmenso potencial de producción, empleo y protección a la biodiversidad. El actual proyecto de ley de reformular el Ministerio de Agricultura es una muestra más de esta postergación. Se suele mirar al sector únicamente como el segundo en nivel de exportaciones del país y se declara como “consolidado”. Sin embargo, esto en gran medida responde sólo a unas 3 o 4 megaempresas. Miles de propietarios, pymes silvícolas, industrias madereras y de valor agregado, profesionales y familias del bosque son desatendidos y olvidados. Una Subsecretaría Forestal podrá liderar los cambios necesarios especialmente a nivel político, pero también la coordinación de esfuerzos de fomento y desarrollo técnico, social y ambiental.

Para Roberto Cornejo, el debilitamiento del sector forestal en los últimos años se evidencia en las siguientes estadísticas: en Chile la caída de las tasas de forestación ha llevado a la magra cifra de sólo 1.000 hectáreas plantadas el año 2019. En cuanto al manejo del bosque nativo, la Ley 20.283 presenta como resultado en sus primeros diez años de vigencia sólo 40.000 hectáreas, con un promedio de 4.000 hectáreas anuales. Muy lejos de lo necesario para cumplir los compromisos internacionales que nos hemos dado en el marco del combate contra el cambio climático. Para agravar la situación, la actual institucionalidad forestal no encuentra su lugar ante la arremetida de un Ministerio de Medio Ambiente que busca mayor protagonismo en la regulación de los ecosistemas forestales, llegando incluso a querer aplicar la Ley de Bosque Nativo en una parte importante de los bosques del país.

Rodrigo O’Ryan cree que han sido escuchados por el Ministro Antonio Walker, “sin embargo, está muy cerrado a la propuesta de la subsecretaría, y lamentablemente no avanza en dar urgencia al SERNAFOR y menos en fortalecer la actividad del Consejo de Política Forestal, por lo cual nos está dejando sólo la alternativa de seguir exigiendo la anhelada Subsecretaria Forestal. Lo destacable hoy, es como el sector está unido en esta demanda, muchos gremios, universidades y ONGs, concuerdan en la necesidad de la representación política.”

Para los distintos gremios forestales, los bosques están llamados a protagonizar las estrategias de mitigación del cambio climático, manteniendo a la vez una provisión continua y sostenible de productos; mientras que -en forma paralela- se debe enfrentar el desafío de detener la degradación y pérdida de bosques e implementar planes de restauración. Existe entonces la necesidad de avanzar hacia una especialización de la labor forestal y es imposible enfrentar estos desafíos, sin una administración forestal de alto nivel.