La nueva oportunidad para los bosques de Pino y Eucaliptus

0
197

Hoy día se habla mucho del efecto negativo de las plantaciones de pino y eucaliptus en el agua, el suelo, la injerencia en los incendios y los efectos en las comunidades y caminos rurales de los territorios donde están. Los que estamos relacionados con la actividad o trabajamos en la industria forestal, debiéramos estar preocupados por los efectos que esta desinformada e infundada percepción puede ocasionar. Sin duda, que alguna consecuencia negativa tuvo en el pasado y puede estar teniendo en la actualidad. Sin embargo, debemos mirar estas críticas como una oportunidad para replantearnos lo que como sector no hicimos durante mucho tiempo: relacionarnos e involucrarnos realmente con las comunidades y organizaciones civiles colindantes, entendiendo como tal, a los que comparten territorio con las plantaciones, participan de las faenas y con la sociedad en general. No fuimos capaces de salir de nuestra burbuja y comprender que afuera de ella había un mundo que, en algún momento, nos iba a pasar la cuenta.

Las plantaciones de pino y eucaliptus abarcan una superficie de 3  millones de hectáreas. Estas plantaciones generan una gran cantidad de puestos de trabajo de manera directa e indirecta, es decir, tienen un importante rol social en aquellos lugares en los que están insertas: 150.000  trabajadores de bosque y de la industria forestal directos y 170.000 trabajadores indirectos y recolectores de productos forestales no madereros como frutos silvestres, hongos y flores.

Desconocer el beneficioso impacto de las plantaciones en la creación de una industria de nivel mundial y la importancia económica predominante para generar bienestar y desarrollo desde la región del Maule a Los Lagos, es una postura ignorante que como sector debemos ser capaces de rebatir con los argumentos en los que hoy la industria forestal tiene sus fundamentos: sustentabilidad ambiental, social y económica que significa el manejo de  un recurso renovable.

 Esta es la verdad que debemos destacar, respaldar y sostener. Son pocas las industrias que pueden mostrar este nivel de sustentabilidad en estos tres ámbitos y ser la base económica de al menos 320.000 familias.

En el intertanto, en Chile se prepara para la realización de la próxima Conferencia de las Partes o COP25 en diciembre. Creemos que ésta es la oportunidad de validación  que estaban esperando los tan golpeados bosques artificiales. Estos, al igual que los bosques nativos, tienen un irreemplazable rol en la captura de gases de efecto invernadero,  en términos de provisión de bienes de primera necesidad para la población y  en la prestación de  servicios ambientales, dentro de los cuales están la protección del suelo y el control de la erosión como los más importantes.

Esta es la tarea que ahora juntos como sector debemos comenzar a desarrollar  y promover: un programa de  forestación de las 3.000.000 hectáreas en vías de erosión disponibles en el país con especies de árboles nativos y plantaciones. El país necesita especies como el pino y eucalipto por su gran adaptación a distintos ambientes, por su rápido crecimiento y porque mejorarían la oferta de bosques futuros para nuevas industrias.

Un programa de forestación de ésta envergadura traería efectos positivos  en la actividad laboral y productiva de propietarios de menor tamaño de los sectores rurales siempre postergados y ayudaría a acercarnos aún más a la carbono neutralidad del país.

Grandes tareas requieren el esfuerzo de todos. Los Contratistas Forestales estamos disponibles.