La propuesta de una Zona Franca Mapuche para el desarrollo de La Araucanía

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¿Cuál es la solución a la pobreza en esta región? Entre medidas que no prosperan surge una iniciativa desde el mundo mapuche que la podría convertir en una de las zonas más ricas de Chile, a través de exenciones tributarias.

La región de La Araucanía es una las zonas con mayor potencial turístico y productivo, sin embargo, tiene la cifra de pobreza más alta del país, un 17,2%, la que se hace más evidente en el pueblo mapuche. En esta región, en los últimos 7 años no ha existido inversión extranjera por el riesgo que significa la violencia en la zona. Ante este panorama, surge una iniciativa en el territorio de crear una Zona Franca Mapuche.

Gracias a los beneficios tributarios, se ha logrado integrar el desarrollo empresarial y social en pueblos originarios de países como Estados Unidos, Canadá y Nueva Zelanda, idea que busca replicar la Corporación ZOFRAMA, presidida por Jaime Huenchuñir Vergara, quien nació en Temuco, pero inició su vida profesional en Brasil, donde estudió Administración y Negocios, especializándose en Mercado Financiero. Fue bróker de la bolsa de valores de Sao Paulo y llegó a ser Gerente Comercial de una destacada corredora. También creó su propia empresa de moda fitness. Luego de su regreso a ciudad natal en 2018, se relaciona en ámbitos dirigenciales que lo mueven a dar solución a la pobreza que caracteriza a La Araucanía. “Me preguntaban qué pensaba sobre el conflicto que existía, cuál podía ser la solución y desde la experiencia que uno tiene, evalúa. Independiente de las motivaciones que llevaron al Estado a empobrecerlo, la realidad ha sido esa y no ha conseguido levantarse, principalmente por políticas extractivistas en la región, que no priorizar el problema de fondo”, explica.

¿Cuál crees es la solución para sacar al pueblo mapuche de la pobreza?

Hay que primero que identificar cuáles son los temas fundamentales que afectan los pueblos indígenas a través del mundo y que también defiende y reivindica el pueblo mapuche: los derechos políticos, la reivindicación de tierras, luego el aspecto cultural de los pueblos indígenas y la libertad de desarrollo económico. Bajo estos cuatro pilares se mueven las demandas indígenas alrededor del mundo, según datos levantados por el Foro Indígena Permanente de la ONU, que está en Nueva York, en el que participé en 2019 y en el fondo, la gran mayoría de la gente del pueblo mapuche comparte y todos concordamos en que están pendientes estos temas. La única diferencia que existe entre los diversos sectores está en la forma, en la vía de solucionarlo y es ahí donde surgen las diferencias.

Bajo esta óptica, empezamos a conversar con mucha gente mapuche, con emprendedores y con empresarios consolidados de los ejemplos de otros países donde franquicias tributarias han servido para rescatar de la miseria a los pueblos originarios, potenciarlos económicamente y con esa capitalización, ellos tener la libertad de rescatar la cultura, financiar el acceso a derechos políticos, entre otras cosas.

Por esto se generó un equipo técnico responsable de generar una propuesta de Zona Franca Mapuche, conformado por  Luis Catrilef Epuyao, Contador Auditor, Carlos Soto Yáñez, Ingeniero Comercial y Docente de la Universidad Técnica Federico Santa María, Tomas Larraín Langlois, Abogado de la Pontificia Universidad Católica, además de Jaime, con el apoyo de 35 organizaciones y de empresarios reunidos en la Corporación Zoframa, creada para este fin. “Redactamos y propusimos al gobierno la creación de una zona con franquicia tributaria especial para la región de La Araucanía, basada en la asociatividad entre mapuches y no mapuches, donde se den dos condiciones: empresas de cualquier rubro que su participación societaria sea, al menos, un 50% de ascendencia mapuche y empresas locales de cualquier rubro, que tengan un porcentaje de trabajadores mapuches, empresas que deben tener su operación y producción en la región, las que quedan libre de impuestos de IVA y de renta de primera y segunda categoría, el beneficio se limita a la operación exclusiva en la Araucanía”.

El proyecto presentado por Zoframa no omite el tema de la violencia rural. De hecho, es uno de los puntos que usan para justificar el proyecto. Indican que desde el año 1999 registran 24.000 millones de pesos en pérdidas, solo en el valor de maquinarias y señalan que los recursos que la región ha dejado de producir son drásticamente altos. Para Huenchuñir, “los que están por la violencia van a continuar, aunque nos den todo lo que ellos piden. Existen grupos que necesitan que el conflicto se mantenga, sacan beneficios y son financiados por causa de esta violencia. A pesar de ellos, nosotros tenemos que buscar mecanismos para traer prosperidad a nuestra gente. Diría que más de 95% del pueblo mapuche no concuerda con la vía violenta, pero sí concuerdan con el fondo: es necesario lograr la autodeterminación, reconocimiento constitucional, tierras y desarrollo económico”.

¿Qué estado de avance tiene esta propuesta para su puesta en marcha?

La primera batalla que tuvimos fue con los asesores del Ministro Alfredo Moreno en 2018, cuando nos llenaron de preguntas, para luego tener una entrevista con él. Le pareció un proyecto grande y que se debía discutir con Hacienda. Posteriormente el Ministro Moreno nos pidió una reunión en conjunto con los directores de Impuestos Internos regional, con Aduanas, y el Seremi de Hacienda, donde plantearon cuestionamientos a la factibilidad, a los que teníamos respuesta y varios temas más sobre la mesa. Luego desde presidencia pidieron a la DIPRES que analizara la propuesta y en febrero de 2019, el presidente se reúne con una serie de líderes por otro tema y aprovechamos la oportunidad de entregarle en mano el proyecto y respondió que aún estaba en análisis en la DIPRES. En octubre de 2019, me toca ir al Foro Mundial Económico Indígena que se realizó en Vancouver, donde muchos personeros de gobierno pudieron comprobar cómo las franquicias tributarias fueron claves para el desarrollo de los pueblos indígenas de Canadá y EEUU. Al regreso presento las observaciones al Intendente Regional que era Jorge Atton, el que nos da luz verde para comenzar en algunas comunas como piloto mientras vemos su evolución, para aplicarla en toda la región. Esto ocurrió el 15 de octubre y con Estallido Social, pasó a quinto plano, se tomó toda la agenda y lamentablemente no lo pudimos anunciar, ¡estuvimos muy cerca!

¿Con la Ministra Karla Rubilar, ahora se ha podido reactivar esa luz verde?

Posteriormente al estallido, una de las cosas que se había acordado con el Intendente Atton fue dejarlo para marzo de 2020, lo que se entiende y con el Coronavirus se nos posterga otra vez el tema.

Con la llegada de la Ministra, hay una reactivación en el mismo territorio, de los mismos lonkos que participaron en la cita del 9 de septiembre, cuando ella vino acompañada de todos los poderes del Estado, comenzando un proceso abierto en el que tuvimos la oportunidad de colocar este tema en esa convocatoria, para hablar a los lonkos del impacto positivo de una Zona Franca Intercultural Mapuche en la región.

El desarrollo económico primero

Jaime Huenchuñir considera que “hoy no sacamos nada con tener escaños reservados si hay personas en la pre cordillera o en la zona Lafkenche o en la zona sur de los territorios Wallmapu, que no consiguen parar la olla. Tenemos que resolver las cosas de base y esto, nos va a permitir ocuparnos de otras cosas como la participación política. Esto no quita la importancia de los otros temas, no es excluyente, pero debe existir un orden.”

¿Cómo las comunidades se insertan en esta propuesta?

El pueblo mapuche por esencia, es un pueblo libertario. Expulsó al Inca cuando intentó ponernos dentro de su imperio para comercializar y cobrar impuesto. Consiguió adaptarse a la llegada del español, del caballo y generó ganadería a través de este animal, además se adapta y se convierte en un pueblo ganadero y comerciante por esencia. Uno de los mayores exportadores de carne antes de la pacificación era el pueblo mapuche, tenía una de las mayores industrias textiles, así como en la orfebrería y en la industria de la sal, que traía desde el lado argentino (Puelmapu) y la comerciaba en gran parte de la gobernación. El pueblo mapuche tenía una industria bastante rica y un comercio fuerte. Ahora sería muy paternalista de mi parte decir a los pu peñi y pu lamien que se tienen que dedicar, las nuevas generaciones son ingenieros, doctores, yo no me atrevería a decirles qué hacer, seria dictatorial y eso no lo toleramos, la libertad de cada Lof no es negociable.

Estamos trabajando en un Sello Mapuche, donde buscamos potenciar los diferentes negocios de nuestra gente, desde la orfebrería, textilería, productos elaborados, en el agro negocio, etc., con el afán de crear un valor agregado mayor en el momento de la venta al consumidor final. Buscamos dar un mayor valor agregado a los productos mapuches enfocados en la cultura, en la mano de obra indígena que lo produce y cómo esto está siendo valorado por mercados externos como Europa y Norteamérica. Potenciar la imagen de nuestro pueblo y nuestra cultura a través del trabajo de nuestra gente es parte de nuestro objetivo como organización.

¿Cuáles van a ser los desafíos ante este panorama?

Uno de los principales desafíos va a ser cómo conseguimos encontrar voluntad política del Estado para generar herramientas que saquen al pueblo mapuche de la pobreza y se transforme en un vector de desarrollo a través de las herramientas correctas, de desarrollo inclusivo en el cual el no mapuche al asociarse con el mapuche, puedan desarrollar juntos la región, eso sería comenzar a marcar un cambio en la relación del Estado, la sociedad chilena y el pueblo mapuche dentro de la región.

Yo creo que estamos avanzando, me niego a ser derrotista, el tema de la Zona Franca está sobre la mesa, hay inquietud en cuanto a sus detalles, a cómo aplicarlo, entonces quiere decir que puede ser factible. Hace dos años, nadie hablaba de este tema y hoy se ha transformado en una posible solución a gran parte de la problemática, no va a solucionar el conflicto, pero si una parte importante de él.

El proyecto hoy está siendo evaluado por la Dirección de Presupuesto en conjunto con el Ministerio de Desarrollo Social y Familia y el Ministerio de Hacienda. De ser aprobado, sería el primer proyecto de real integración étnica-gobierno, ideado y propuesto por el pueblo mapuche en la cual una empresa constituida como tal tenga, por lo menos, 50% de participación societaria mapuche.