La realidad de los pequeños y medianos propietarios de plantaciones de pino y eucalipto

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Un pequeño propietario forestal es aquel que tiene un máximo de 500 hectáreas por predio. Uno mediano, hasta 5.000 ha. PymeFor agrupa a ambos tipos de propietarios forestales, personas que conocen bien el sector, ex empleados de empresas forestales, contratistas que invirtieron en el sector, que compraron terrenos, que forestan, que manejan los bosques y los cosechan con una larga historia en el rubro.

Mario Hermosilla Daudet, es el Vicepresidente de PymeFor, quien nos recibe para compartir sobre este ámbito más desconocido del sector. Este departamento de Corma está conformado por cerca de 70 propietarios de bosque, los que suman más de 35 mil hectáreas de plantaciones forestales de pino y eucalipto principalmente. “La mayor parte de los predios que forestamos fue con el decreto ley 701 y aprovechamos las ventajas, obviamente eso fue muy importante en el sector forestal”, nos explica.

No necesariamente estos propietarios están dedicados exclusivamente a este rubro, sino que la mayoría desarrolla otras actividades, así como también hay quienes la tienen como su actividad fundamental. Realizan las faenas de cosecha directamente, a través de contratistas del sector o con trabajadores, cuando los bosques en sus predios han alcanzado la edad óptima.

¿Es el mismo el tipo de trabajo en el bosque que hacen que las grandes empresas?

Si, pero nosotros lo hacemos de manera más barata y creemos que más eficiente, porque le damos más atención al detalle. Por ejemplo, cuando tienes que plantar 30.000 ha, se te quedaron 300 sin plantar, no es mucho. Pero nosotros tenemos 100 ha por plantar y si nos quedan 15 por plantar, es mucho. Esto no nos pasa a nosotros, porque somos mucho más pequeños y somos capaces de atender los detalles. Nosotros cercamos, tenemos relación directa con nuestros vecinos, conversamos con ellos, tienen nuestros teléfonos si hay algún problema. Hay tiempo para este tipo de cosas. Por otro lado, las grandes empresas están organizadas con guarda bosques que cubren hasta 5.000 ha cada uno.

Tenemos relación con las comunidades indígenas, vecinos mapuches y conversamos con ellos, si necesitan leña nos piden.

¿Han tenido problemas con estos vecinos?

Si, el tema mapuche se ha hecho cada vez más difícil en Chile y a nosotros también nos ha repercutido. No tenemos atentados incendiarios porque no son faenas grandes. No somos objeto de ese tipo de problema. Son las grandes empresas las que lo tienen. Esto no quiere decir que nosotros no estemos sujetos a un evento como eso, si nos puede ocurrir.

¿Cómo es para ustedes el proceso de plantación de sus bosques?

Se compran las plantas en viveros especializados en Chile, los que producen cerca de 200 millones de plantas, las que se encargan de un año para otro. Hace 40 años atrás cada uno tenía que producir sus propias plantas, pero hoy hay empresas especializadas que producen plantas con mejoramiento genético.

No les compramos a la gran empresa, porque tienen sus viveros dedicados a abastecerse ellos mismos. De hecho, puedes comprometer algunas plantas con ellos, pero no necesariamente las vas a tener. Por eso compramos en viveros que no pertenecen a las empresas forestales. Yo te diría que la excepción en este sentido es Masisa, ellos venden a terceros y responden.

¿Cómo realizan el trabajo en cuanto a uso de tecnologías y capital humano?

En general las tecnologías las dominamos porque entendemos bien los procesos y como deben hacerse las faenas. Así como en seguridad y certificaciones, son temas en los que hemos ido progresando igual que el sector. Antiguamente era muy poco formal el trabajo, pero hoy debemos tener trabajadores con implementos de seguridad. Es importante porque te pueden demandar y tienes que tener seguros de responsabilidad civil, el que vale entre 15 y 20 millones de pesos al año. Entonces, la forma de protegerse de un pequeño propietario es con conocimiento y haciendo las cosas bien, porque no estamos exentos de tener accidentes.

En nuestro trabajo no es todo mecanizado, nosotros utilizamos muchos más a la gente. Pero hacemos faenas más esporádicas. Tenemos dos, tres o cinco predios, entonces las faenas se ejecutan cada cinco, cada dos o tres años, es muy variable.

¿Entonces cuál es el mercado al cual ustedes venden? ¿Juntan stock o es un negocio individual?

Es individual, estamos tratando de hacer esfuerzos por conocernos y el estar en contacto nos permite avanzar, pero no es fácil porque cada uno de nosotros somos bien independientes, cada uno tiene sus ideas, no es tan fácil.

Nuestro principal producto es el rollizo aserrable, que es el que más nos renta junto con el debobinable, de ahí viene nuestra utilidad y nos relacionamos directamente con los dueños o gerentes de aserraderos y les vendemos nuestra madera.

La pega de hacer caminos, de cosechar, de cargar la madera, de transportarla es nuestra. Hay propietarios que tienen mayores volúmenes que funcionan al revés, son ahí las industrias las que vienen a buscar la madera, incluso cosechan, etc. Pero se necesita una cierta escala.

¿Cuáles son los principales desafíos?

El tema más relevante en este sentido para nosotros es la rentabilidad. Para generarla, tenemos que tener costos bajos y simplificar nuestra faena. Operamos en invierno porque en el resto de las estaciones está la cosecha de la fruta, que paga más que el negocio forestal.

Cerca de la mitad de los suelos de los pequeños y medianos propietarios que conforman la PymeFor, tienen pendiente donde no es posible desarrollar la agricultura. Además la ganadería y la agricultura funcionaron en estos suelos por muchos años y los dañaron hasta punto en que ya no fueron rentables para esas actividades. Estos suelos hoy son forestales por un tema económico y en este rubro tienes que hacer las cosas de manera muy eficiente para poder ser rentable. Plantamos del orden de 1.000 a 1.250 plantas por ha, y necesitamos llegar al final del período de crecimiento con la mitad de ellas, hacemos raleo no comercial y así nos aseguramos de que los árboles definitivos crezcan en el mayor espacio posible, esto genera un crecimiento en diámetro que es lo que a nosotros nos interesa para tener el rollizo aserrable.

En los últimos años, los propietarios forestales se han ido orientando al eucalipto y la masa de pino ha bajado en 20 años a la mitad. En el caso de pequeños y medianos propietarios ha bajado de 600 a 300 mil ha en Chile, porque el cultivo es más corto, entre 12 a 15 años, y en el pino es de 20 a 25 años. Es más rentable el eucalipto, entonces le conviene más al propietario.

Otros temas importantes para nosotros son la calidad genética del material para tener más volumen y la comercialización, porque salimos al mercado una vez a vender el bosque, entonces no tienes relación constante con los aserraderos o no necesariamente se cosecha cuando ellos demandan rollizos.

¿Qué importancia le das a asociatividad gremial del pequeño y mediano propietario?

Es importante para los pequeños y medianos propietarios conocerse, porque permite que se puedan relacionar con otros y sumar sus volúmenes, porque al final el volumen que produce cada uno es nada y eso tiene un castigo en el mercado en el precio, entonces, en la medida que los propietarios puedan organizarse y si las plantaciones de ellos maduran en un mismo año, lo lógico es que lo comercialicen juntos.

Hay mucha generosidad en la conversación y es lo que lo hace interesante. Tenemos reuniones cada cierto tiempo, con salidas a terreno, traemos a especialistas de temas específicos, vemos algunas innovaciones, nos apoyamos en las grandes empresas que nos muestran sus tecnología, el cómo lo hacen y porqué lo hacen.

En este sentido, el vicepresidente de PymeFor señala que las grandes empresas generan beneficios para ellos, un ejemplo de esto es la prevención y control de incendios a través de Corma, los que generan el 60% del esfuerzo total, según su apreciación. “Después del 2017 las empresas están yendo a todos los incendios, independiente de quién sea el propietario y eso nos ha beneficiados mucho a nosotros. El programa de incendios del gobierno ha progresado mucho también.”

Mario considera que, como pequeños y medianos propietarios, aportan al gran beneficio que entrega el bosque, el que permite que los suelos no se erosionen. “Los suelos son un recurso no renovable que no se puede volver a construir porque se demora millones de años en regenerarse. Entonces hay que protegerlos y el sector ha forestado cerca de 2,4 millones de ha, pero hay otros 2 millones que no están con bosques y ahí hay una labor que la sociedad tiene que acometer porque esos suelos están siendo erosionados. También el bosque tiene una labor muy importante en el ciclo hídrico, junto con la acumulación de carbono.”

 

 

Rodrigo Olguín es un pequeño propietario forestal de predios en Cauquenes, Cabrero, Cobquecura, Vilcún y Osorno plantados de Eucalyptus Globulus, Eucalyptus Nitens y Pinus Radiata, además de bosque nativo que cuidan y manejan y este trabajo forestal es su actividad económica principal hace más de 25 años.

En los predios propios, sus actividades van desde la habilitación del suelo para plantar hasta -dependiendo de la especie- la cosecha 13 años después en Eucalyptus o 22 años después en Pino, pasando por los manejos como podas, raleos, manejos sanitarios. También realizan cada vez más acciones contra los incendios en cada temporada y  contra los robos de madera.

Rodrigo explica que su forma de trabajar el bosque es a través de la contratación de empresas especializadas en cada área requerida como la preparación de suelo, la plantación, silvicultura, sanidad forestal y cosecha, “tratamos de que sean las mejores empresas en su standar  y en las técnicas de trabajo, esto depende mucho de la capacidad que tiene uno como propietario pequeño de poder pagar esas tarifas y hacer los trabajos oportunamente en el tiempo.”

Entre los principales desafíos Rodrigo explica que son los incendios -con seguros cada día más caros y difíciles de conseguir- las  plagas, robos y la sequía. Y agrega que  “el principal riesgo del propietario forestal es su necesidad de vender para seguir viviendo, esto no necesariamente va de la mano de la venta cuando el precio es mejor en la mejor oportunidad del mercado, si no que se gatilla principalmente por una necesidad de caja.”

En cuanto a la asociatividad gremial “creemos que es fundamental en este sector, de muchos muy chicos y pocos muy grandes, que pudiéramos hacer cosas en conjunto y así podríamos desarrollarnos de mejor manera.”

Para vender cualquier producto de estos bosques a las empresas consumidoras de materia prima como aserraderos y plantas de celulosa del país, se les exige obligatoriamente la certificación FSC y, en cuanto al relacionamiento con otras instituciones, participa constantemente en seminarios forestales organizados por  Corma como Expocorma, Trawu y charlas periódicas tributarias, sanitarias, de incendios, seguros y otras de índole forestal a través de Conaf y Corfo, además de pertenecer a un grupo de propietarios forestales donde se ha explicado, conversado y aportado con ideas al desarrollo de la Política Forestal para nuestro país.

 

Pablo Swinburn es propietario de una mediana empresa del área Silvoagropecuaria, que mantiene plantaciones de Eucaliptus Nitens y Globulus, además de pino radiada., además de huertos frutales en la región de Ñuble. “Trabajamos nuestros bosques en forma directa o con contratistas, hacemos trabajos de plantación que incluye la preparación de suelos, herbicida pre y post plantación y fertilización si corresponde. También podas, raleos y cosechas forestales”, explica. “Nuestros clientes del área forestal, exigen planes de manejo al día, además de charlas de prevención de riegos y cumplir con las exigencias del servicio de salud y de la inspección del trabajo.”

Las cosechas que realizan son mecanizadas utilizando harbester o excavadora con cabezal de cosecha, madereo y carguío mecanizado. En cuanto a las labores de plantación y podas, estas se realizan con personal capacitado. “Nos exigen certificados de seguridad y condiciones adecuadas para el personal.  Participamos  periódicamente de charlas, seminarios y visitas a terreno, tanto a través de Corma, como de otras instituciones, para conocer nuevas formas de trabajo y estudios hechos en el área. De esta forma, tratamos de mantenernos al día con los adelantos del sector”, agrega Pablo que “nuestro mercado son principalmente las plantas de celulosa nacionales o las empresas exportadoras de astillas, ya que el grueso de nuestra producción es el MR de Eucaliptus.”

Explica que la principal amenaza que tiene un mediano propietario forestal, es la concentración del mercado en pocos actores. “Principalmente para el MR de pino, es un mercado poco competitivo. Existen otros tipos de amenazas, como son los mitos que se han construido en torno a la actividad forestal, tales como que los árboles acidifican el suelo, o que son los grandes culpables de la sequía. Mentiras desmentidas científicamente pero que cuesta transmitir a la gente, ya que las falsas verdades, han logrado penetrar fuertemente en la ciudadanía, dificultando un normal trabajo. Para contrarrestar esto, es fundamental la asociatividad gremial, la unión de pequeños y medianos forestales.”