Las certezas necesarias

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Hoy se puede considerar que el sector forestal ha alcanzado la mayoría de edad luego de un desarrollo constante de casi 40 años. Lo demuestran las 2.500.000 hás de bosques artificiales distribuidos desde la región del Maule a la región de Los Lagos y su capacidad industrial instalada para la producción de celulosa, de madera aserrada, de tableros y contrachapados.

Las exportaciones forestales también lo demuestran. Durante el año 2018 lograron un importante aumento de un 27% respecto al año 2017, con un valor de US$ 6.838.000, teniendo a China, Estados Unidos, Japón y Corea del Sur como sus principales socios comerciales. Estas cifras posicionan al sector forestal como el segundo exportador del país luego del cobre.

Un aspecto fundamental en esta madurez son las certificaciones de cadenas de custodia y trazabilidad de las maderas, a través del Forest Stewardship Council, FSC, que le han dado a sus productos el sello de sustentabilidad que requieren los mercados forestales modernos, donde las maderas se deben producir bajo criterios que hagan que el trabajo en el bosque cumpla estándares sociales, ambientales y económicos.

Pero como todo en la vida, y a pesar de los importantes avances logrados, hay temas que se van quedando olvidados y que requieren una nueva mirada, un nuevo enfoque, un cambio necesario, un salto para ajustarse y adaptarse a los tiempos y para demostrar en los hechos, que existe disposición a mejorar para avanzar: SE DEBE BUSCAR Y CONSTRUIR UN NUEVO TRATO DE LAS EMPRESAS PRINCIPALES CON SUS CONTRATISTAS FORESTALES. No podemos seguir haciendo lo mismo ya que llegaremos siempre a los mismos resultados y dado los tiempos que corren, se necesita que exista audacia y riesgo para salir de la actual posición de comodidad, para buscar en lo nuevo el modelo que permita que la sustentabilidad se exprese en todos los niveles de la cadena productiva.

Hoy día no es posible crecer sin ver lo que ese crecimiento produjo en el entorno en que el que estamos inmersos y debe ser por lo tanto, un crecimiento responsable y ético. Ya no es posible crecer a toda costa y debe existir una real disposición y un interés de que no sea así.

Los contratistas forestales, llevamos ya 40 años desarrollando una actividad que es dura, pero a la vez atractiva y desafiante. Esta mayoría de edad, nos da la autoridad para saber cuándo se requieren hacer las reparaciones y adecuaciones en los procesos y en los equipos. Tenemos la mayoría de edad para pedir que definitivamente, se nos planteen LAS CERTEZAS NECESARIAS en nuestro trabajo.