Las cifras de la violencia hacia los contratistas forestales y sus trabajadores

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René Muñoz Klock, Gerente de la Asociación de Contratistas Forestales

Desde el 2014 los ataques incendiarios y la violencia rural han ido en constante aumento en los predios y bosques de las regiones del sur de Chile. La falta de “Estado”, reflejada en que las instituciones o herramientas de las que disponen los gobiernos no han tenido resultados para detener por la vía de procedimientos e investigaciones exitosas y avances evidentes, ha permitido la permanente acción de grupos armados que están y siguen actuando en la más completa impunidad.

Este aumento de la violencia se muestra de manera evidente no sólo en las cifras de destrucción de equipos y en el número de atentados por año, sino que también se manifiesta en el aumento de la violencia armada y física hacia los trabajadores forestales, a los que se les dispara, se les secuestra, golpea y se les somete a situaciones de extrema peligrosidad para su integridad, salud y seguridad.

El efecto de violencia brutal del que son víctimas nuestros  trabajadores, que sólo cumplen con hacer su labor diaria, hace que el esfuerzo de los gobiernos debiera ser mayor, permanente y constante por buscar una solución real y efectiva. Hay alrededor de 20.000 personas más sus familias que requieren paz y tranquilidad para desarrollar sus labores, ya que todos los días del año se siguen exponiendo a sufrir atentados y ataques violentos, sin que estos graves hechos signifique una mayor acción del gobierno, el encargado de entregarle a todos los ciudadanos de este país, la tranquilidad y seguridad en el trabajo.

A continuación,  les mostramos un  resumen de la situación de los atentados desde el año 2014 a la fecha para las regiones del Biobío a Los Lagos.

En la tabla principal en la foto superior, se muestra la cantidad de atentados por mes y año desde el año 2014, donde se observa un importante aumento en las acciones violentas desde ese año, que van desde 5 atentados y progresivamente aumentan hasta alcanzar 39 hechos violentos  en los años 2018 y 2019. En lo que va del año 2020, y considerando sólo hasta el mes de julio, ya se alcanzó el nivel de años anteriores (39 atentados), lo que comprueba en los números el avance de la violencia sin control.

Los valores promedios acumulados para los meses de enero son 30 atentados, mayo con 28 y septiembre con 17. De esta forma, son los meses de mayor incidencia de la violencia a trabajadores y contratistas forestales durante estos 7 años de registro.

En relación a la distribución de los atentados por región, hay un total de 196 al 27 de Julio, los que se distribuyen de la siguiente manera:

  • 90 atentados, 46 % en La Araucanía
  • 86 atentados, 44 % en Biobío
  • 15 atentados, 8 % en Los Ríos
  • 5 atentados, 3 % en Los Lagos

El 90 % de los atentados se concentran de manera  muy marcada en La Araucanía y el Biobío, y esto no es nuevo, entonces, ¿cómo los parlamentarios que representan los intereses y necesidades de estas zonas, no han sido capaces de aportar o plantear iniciativas que busquen mejorar las condiciones sociales y de seguridad de sus habitantes?

A julio del 2020 y considerando que se mantengan las actuales condiciones en el manejo de esta permanente crisis de violencia rural, nuestra proyecciones nos hacen suponer que este año llegaremos a 67 atentados.

En relación a la extensión territorial de este conflicto en las 4 regiones del sur del país, es importante destacar que de las 107 comunas que componen este grupo de regiones, hay 36 de ellas comprometidas y afectadas por esta violencia.

En esta tabla se muestra el número de comunas afectadas por año y en el gráfico siguiente se ve claramente la tendencia al alza de las comunas violentadas. Esto se puede explicar por la falta de anticipación a la ocurrencia de los hechos y a una carencia absoluta del control delictual de estas acciones que van aumentando en el tiempo.

Todos los años tenemos 14 comunas en las que hay atentados importantes. Son las regiones de La Araucanía con 6,7 comunas y el Biobío con 5,0, las que se ven más impactadas por la violencia.

Esto nos lleva a concluir que la violencia rural, expresada como un porcentaje del territorio por las comunas en las que se viven diariamente estos hechos, según nos muestra el gráfico 4 alcanza a un 21% del territorio en La Araucanía, un 15% en el Biobío, 12% en Los Ríos y un 1% en Los Lagos.

 

Las cifras en relación a la destrucción de equipos de trabajo como móviles y camiones utilizados en nuestras faenas, son:

  • 634 equipos y camiones
  • 90 equipos promedio año

Se proyectan para este año 2020 una destrucción y quema de 219 equipos.

También es importante destacar que este conflicto ha afectado a 115 empresarios con la quema de equipos por un valor cercano a los $70 mil millones y se han perdido 2.000 puestos de trabajo.

Lo que ocurre en nuestro sector nos lleva a concluir que una importante variable a considerar en el análisis del problema de la violencia incontenida, se debe a que no hay instituciones que funcionen como las policías y sobre todo las fiscalías. Tampoco parlamentarios interesados en legislar en materias como una nueva ley de inteligencia, la ley antiterrorista, sobre la penalización del robo de madera, ley de usurpaciones de terrenos, entre otras. Tampoco los tribunales son capaces de aplicar la ley, con jueces sin criterio y, por último, gobiernos incapaces de buscar el bien común. Es decir, cualquiera hace lo que quiere, sin que la ley que nos ordena como ciudadanos y como país, sea respetada por todos.

Esto es falta de ESTADO DE DERECHO, DE INSTITUCIONALIDAD… LA TIERRA DE NADIE.