Las oportunidades del trabajo forestal para el pueblo mapuche

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El empleo directo que genera el sector forestal alcanza a las 120 mil personas a nivel nacional. Si a esta cifra sumamos el trabajo indirecto que se realiza en otros sectores relacionados a través de encadenamientos productivos, el número de personas aumenta a unos 300 mil trabajadores,

En un sector que depende de recursos renovables, la relación entre desarrollo sostenible y lograr un trabajo digno, toman más fuerza que nunca. En este contexto, conocimos a Fernando y Rolando, trabajadores forestales de la etnia mapuche, que nos dan su impresión sobre el trabajo que realizan y la amenaza de la violencia rural.

Fernando Cayulao Salgado, con 36 años es Jefe de Operaciones de Forestal Reñico. Siempre le gustó el área forestal por lo que en el Liceo de Los Álamos -provincia de Arauco, región del Biobío- estudió Técnico Forestal. Desde ese momento, hasta ahora ha trabajado en el sector. Ha sido calibrador, estadístico, supervisor, jefe de faena y jefe de operaciones, “he ido quemando etapas a través de los años. Mi rol hoy es ver el tema operacional de tres faenas con cerca de 80 personas, el aspecto mecánico, contrataciones, producción y representar a la empresa con las empresas mandantes.”

¿Fernando notas diferencia por la etnia, es un tema en lo forestal?

Se tendía más a la discriminación cuando empecé en 2003, por la educación que había entonces, no era tanta información como hay ahora. Hoy lo veo en mis compañeros. Hasta el día de hoy, nunca se me ha limitado porque soy descendiente mapuche, todo lo contrario, la empresa nos mide a todos de la misma manera, somos todos trabajadores y en el área forestal hoy día no hay discriminación. Llevo años trabajando con gente mapuche y lo que evaluamos es su desempeño.

¿Cómo se manejan las relaciones con los vecinos?

Hay comunidades donde hemos trabajado con personas común y corriente, jefes de hogar, jefes de familia que salen igual que uno a trabajar, no está el problema, a lo más van a la faena preguntando por leña, en lo cotidiano, no con afán de generar conflicto. Por lo menos, es lo que me ha tocado vivir.

Se les avisa a todas las comunidades que se va a empezar a trabajar en los sectores, se reúnen con las comunidades, les dan las indicaciones, petitorios por el tema del transporte, por ejemplo ellos piden no tener transporte nocturno y nos autorizan a movernos en distintos horarios. No es más que eso.

Yo he trabajado con muchas personas de los alrededores que en las empresas han tenido las oportunidades, que comenzaron de estroberos, otros de motoserrista y hoy son operadores, distintamente del apellido que tengan. Siempre se ha valorado y se ha evaluado su trabajo. Esto no lo ve la gente que no está en el rubro. En las faenas que yo administro hay cerca de 10 personas de apellido mapuche los que cumplen roles diversos como administrativos y operadores de diversas maquinarias, son personas comunes y corrientes que son un aporte, porque se tiende a pensar que al ser mapuche, no hace su trabajo y no es así.

¿Te has encontrado con personas que no están de acuerdo con que trabajes para forestales?

Si me toca, más que nada fuera del trabajo, en reuniones sociales donde hay un poco de resentimiento más que nada y de ignorancia, porque en esto somos todos chilenos, hoy en día el porcentaje de personas que tienen la sangre mapuche son un porcentaje muy bajo, los demás somos todos mestizos. Hay quienes se han dedicado a sembrar el odio más que nada.

¿Cuáles son los desafíos en la convivencia, o como te gustaría que ocurrieran las cosas?

Uno siempre quisiera que hubiera una convivencia sana, porque hay que partir de la base de que somos todos chilenos, independiente del apellido que tengamos. Chile es un país de oportunidades, tanto para personas de origen mapuche y para las personas extranjeras. Las oportunidades están para todos y depende de cada uno de nosotros, de cómo cada uno proyecta la vida, proyecta su trabajo, depende de cada persona.

¿Cómo te ves más adelante, cuáles son tus proyecciones?

Lo primero, me gustaría trabajar con tranquilidad, porque de Biobío al sur, tanto trabajando como en la carretera, tú no sabes lo que te puede pasar. Yo pido poder trabajar tranquilo, salir de tu casa y tener la certeza de que vas a volver. Es una incertidumbre, porque cada vez que viajamos, -yo viajo 350 km. para mi casa todos los fines de semana- no es sano no saber si vas a llegar a tu casa o a tu trabajo.

Me proyecto seguir trabajando a través del tiempo, sustentar mi familia, educar a mi hija, poder llegar a una buena estabilidad económica y familiar que hasta ahora me ha dado lo forestal  y es lo que me gusta.

De Angol es Rolando Reiqueo Navarrete, Supervisor de Faena de Forestal Cerda, donde trabaja hace 18 años. “Cuando recién llegué, estuve un par de meses me como jornal en plantación, después me pusieron a controlar la plantación, luego en poda, manejo, cosecha, como ayudante, como jefe de faenas mecanizadas, mediciones de GPS, planos, cartografías. También estuve a cargo de un proyecto de biomasa. He pasado por casi todas las áreas de las faenas forestales. He tenido la suerte de aprender y crecer como persona.”

Estudió Administración de Empresas en Los Ángeles y el mundo forestal para él era un tema desconocido. Para pagar su carrera, trabajó en los Astilleros Asmar, donde conoció a su esposa, tuvieron un hijo y volvieron a Angol, “el apremio me obligó a ponerme a trabajar con Don Gerardo (de Forestal Cerda), la familia se venía en camino y me vi en la necesidad de entrar a trabajar al área forestal. Aquí siempre se nos ha cancelado más del mínimo, entonces partimos con esa base y de ahí para arriba son los sueldos.”

“Me fui acostumbrando, Don Gerardo siempre me ha dado la oportunidad, aquí no se valora tanto el tema del compadrazgo, del conocido, sino que el tema del esfuerzo y capacidades de cada uno. Uno tiene que ir demostrando sus capacidades, si da el ancho, bienvenido sea y sigue prosperando, lo bueno es que aquí no hay un tope, no hay un techo para nosotros. Por ejemplo, yo entré como un jornal más y ahora soy supervisor de faena, se puede prosperar.”

¿Qué relación tienes con tu etnia?

Hasta que mis abuelos estaban con vida, pertenecíamos con mis papas a una comunidad de Los Sauces, hacia Pidima, Pelehuito. De ahí provienen mis padres, mis tatas ya fallecieron y la relación de esa comunidad es buena con la Municipalidad y se han ganado algunos proyectos. Ahora está complicado, las personas que uno conocía de niño, los amigos de infancia se van desarrollando, algunos van avanzando, otros se quedan y ya la relación no es la misma, la gente anda estresada, esta polarizado el ambiente, perteneces a un bando o no, yo he sentido eso por los mismos amigos.

¿Cómo lo ves tú?

En esta zona el área forestal es lo que nos sustenta. En La Araucanía y en Biobío,  con la familia que converse tiene que ver algo con lo forestal. Al inicio no era muy buena la calidad de los trabajos, pero ha mejorado bastante, la seguridad de los trabajadores, su implementación, las capacitaciones, ha sido todo un proceso para mejor. El problema, es que hay muchas comunidades y sectores que se radicalizan y no entienden razones, para ellos o te vas o te vas. No hay una posibilidad de conversar o llegar a acuerdo. Antes se podía conversar, hoy no. A ellos no les interesa si estás trabajando, si tienes familia o si es que son vehículos de los trabajadores. Hay faenas donde tenemos gente del sector que nos arrienda sus vehículos para trasladar a la gente y aun así se los queman, a ellos mismos, a gente de las comunidades.

En la empresa nos conocemos hace más de 18 años, hay gente que tiene 24 años trabajando desde los inicios, ha llegado gente de las comunidades, se insertan, aprenden cosas nuevas y se suben a las máquinas. Aquí está la oportunidad de trabajo, la fuente laboral, si una persona tiene las ganas y las capacidades de poder desarrollarse y de trabajar, va a tener la oportunidad.

En esta zona de Angol, no solo está Forestal Cerda, está Don Juan Navarrete de Sefomec, si no quieres trabajar en el campo, te puedes subir a una máquina, trabajar en biomasa, hay sectores donde te capacitan para tener un mejor sueldo, si no te gustan las máquinas puedes ser conductor de camión, hay capacitación también. La verdad es que este rubro forestal es el sueldo de la región. Si se nos quita, se ve sumamente difícil estimar dónde va a trabajar toda esta gente y dónde vamos a trabajar, la parte frutícola no va a absorber toda la mano de obra forestal.

¿Tú invitarías a que la gente trabaje en el sector?

Se puede decir que todo lo que yo tengo y soy se lo debo al área forestal, porque todos mis recursos, capacidades y el sustento de mi gente, lo obtengo de acá. Yo no tengo otro ingreso porque somos gente de pocos recursos y de la nada, me permitió construir mi familia, me compré mi casa, mi vehículo, tengo mi hijo en cuarto medio que se está preparando para entrar a la Universidad y yo he podido darle el preuniversitario, su computador e internet para que se prepare en la pandemia que vivimos. Ahora, gracias a Dios, me compré un terreno, me voy a hacer otra casa, entonces cuando veo que hay gente que dice que la pobreza, que esto mata, que es un cáncer, la verdad que no entiendo.  Si uno quiere trabajar, lo va a lograr.