Lorenzo Dubois, presidente Fundación Aitue “Mientras no exista la voluntad de grupos violentistas de terminar con ataques, todos los esfuerzos serán inútiles”

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Fundación Aitue
Fundación Aitue

Fundación Aitue nace con la idea de  estudiar la temática de los pueblos indígenas, aportando con propuestas que faciliten acuerdos de largo plazo. En esta entrevista, su presidente Lorenzo Dubois, nos explica el trabajo que realizan en La Araucanía generando espacios de diálogo, realizando estudios y haciendo seguimiento a las políticas públicas que contribuyan a la recuperación y desarrollo de la cultura, al perfeccionamiento de la institucionalidad indígena, que permita la promoción de los derechos y deberes de los pueblos, su desarrollo sostenible y que favorezca el encuentro entre las distintas culturas que habitan nuestro país. Pero además, conocimos en extenso su impresión respecto al conflicto que cruza al Estado, comunidades y empresas forestales.

Lorenzo ¿Cómo evalúa Usted el trabajo que han podido realizar en La Araucanía y con las distintas comunidades de la Región?

Lorenzo Dubois, presidente Fundación Aitue
Lorenzo Dubois, presidente Fundación Aitue

En nuestros más de cinco años de trabajo creemos que hemos sido un aporte para entender la temática indígena desde una visión diferente. Hemos buscado tener visiones objetivas a partir de nuestros estudios y encuestas, así como también entregando una visión de la experiencia internacional de países que han resuelto de manera exitosa la relación entre el Estado y los Pueblos Indígenas. Frente a esta labor, hemos tenido una muy buena recepción de la comunidad y de las autoridades, porque reconocen en nosotros un trabajo serio, concreto y de utilidad para con quienes trabajamos. Por el tamaño de la Fundación no nos es posible participar de todos los proyectos e instancias a las que somos invitados, privilegiando ciertos proyectos, grupos y sectores donde nos hemos propuesto realizar un aporte constante y con carácter más permanente para lograr el empoderamiento efectivo de los mismos.

¿Está dentro de sus proyectos poder ampliar el trabajo a otras regiones?

Efectivamente, nos interesaría mucho poder extender nuestra labor a otras regiones porque somos una Fundación que si bien nace en La Araucanía, queremos contribuir a nivel nacional. Creemos profundamente en la descentralización y estamos convencido que desde las regiones se pueden generar y articular los grandes cambios. Por el momento tenemos aún mucho por hacer en la zona sur donde estamos llevando acabo diversas iniciativas y experiencias que una vez que se encuentren más asentadas intentaremos replicar en otras zonas del país.

¿Cómo Fundación, cual es vuestra perspectiva respeto al conflicto que ocurre en la Macrozona con las comunidades y las empresas forestales?

La situación que se vive en la macrozona sur es un problema complejo y de diferentes causas: políticas, sociales, culturales, económicas, de seguridad pública, entre otras. Y por lo mismo se debe enfocar y abarcar desde todos los ámbitos a la vez. No es posible encontrar soluciones a estas diferencias si sólo se privilegian algunos aspectos y se dejan de lado otros. Lo anterior supone no sólo el involucramiento de las dos partes que mencionas, sino también del Estado y la sociedad civil de las regiones en que ocurren estos conflictos para que entre todos podamos buscar y lograr soluciones. En este sentido, un buen instrumento para avanzar en esa línea es el trabajo de la Comisión Asesora Presidencial para La Araucanía, dirigida por Monseñor Héctor Vargas, que presenta precisamente propuestas consideradas en una lógica de integralidad. Cada uno de estos elementos es trascendental para encontrar una solución y para que prime la paz en nuestro país.

¿Cree usted que el Gobierno ha hecho su trabajo?

Todos los gobiernos han intentado hacer algo para abordar esta situación de acuerdo a su ideario y a lo que consideran necesario. Sin embargo, los resultados hasta el momento no han sido los esperados  y los problemas se arrastran y agravan con el tiempo. Parte de ello se debe a que debido a la falta de interlocutores válidos desde el mundo indígena para resolver las diferencias, se hace difícil buscar acuerdos. Además el excesivo centralismo de Chile que ahoga la autonomía de la regiones, amarra a soluciones comunes para todos e impide que las respuestas del Estado tengan la pertinencia local que muchas veces requieren. Por último, estos temas desde la mirada del centro no son ni han sido prioritarios para las autoridades, quienes prefieren abordar con más celeridad otros temas más generales del país.

Personalmente, ¿Ve Usted una solución a corto plazo para este conflicto?

Este es un tema con muchas aristas y sumamente complejo. Por ello las soluciones, que son cambios profundos en la forma de relacionarse y que conlleva gran cantidad de reformas legales, son procesos que tomarán su tiempo para que se puedan ver resultados. En lo que si somos enfáticos es en que la violencia debe parar ya. No hay dobles lecturas en esto. La violencia la condenamos de manera profunda y no aceptamos una sociedad donde se agreda como método de presión.

¿Cuáles debieran ser los cambios que se produzcan de uno y de otro lado para que se solucione el conflicto?

Creemos que son soluciones integrales, pero sobre todo un cambio de actitud. Lo primero es erradicar la violencia y que prime el diálogo, y luego avanzar en un sin número de aspectos en los cuales está pendiente avanzar.  Como por ejemplo el establecimiento de una nueva institucionalidad, el desarrollo de nuevas políticas de desarrollo económico,  los cambios en materia política (reconocimiento y participación política), la protección de la cultura, entre otros aspectos.

¿Cuál ha sido el trabajo que han implementados Ustedes como Fundación para poder colaborar en la solución de este conflicto?

Como Fundación trabajamos día a día en generar no solo puentes de diálogos entre todos los actores involucrados, sino también, generando insumos para la toma de decisiones, como son nuestros estudios, encuestas, seminarios con expertos internacionales, trabajo con las comunidades en desarrollo productivo, capacitación, entre otras acciones.

Según su opinión, ¿Cómo podemos hacer comprender a estos grupos violentistas que las grandes pérdidas y los mayores perjudicados con los hechos no son las grandes empresas forestales, sino que más bien, los contratistas y empresas pequeñas y medianas que prestan servicios para ellas?

Para hacer entender al alguien de algo lo primero que tiene que haber es voluntad y siento que en estos grupos esa disposición no existe. Mientras ello no cambie los esfuerzos serán inútiles.

¿Cómo ven y cómo enfrentará la Fundación el nuevo proceso impulsado por el Gobierno con este Plan Araucanía?

Los estamos apoyando porque creemos que todos los avances son positivos. Nuestra región está siempre dentro de los peores índices en producción, pobreza y cesantía, a pesar del potencial que tiene y de su riqueza de sus territorios y de su gente. Esperamos que la discusión parlamentaria de la ley que consagra este plan logre perfeccionar los aspectos que sean necesarios, y que tenga una tramitación expedita. Asimismo, que las nuevas autoridades puedan continuar y profundizar aspectos que hasta ahora no han sido abordados para el bien de todos los que vivimos en la región.