Los cambios ocurridos en el trabajo en el bosque

2228

Francisco  y Salvador, ambos operarios de maquinarias forestales  de diferentes generaciones y experiencias de vida, conversaron en el programa radial El Sector Forestal, sobre los cambios que ha tenido, a lo largo del tiempo, el trabajo que se realiza en el bosque.

Salvador Duran de 29 años y trabajador en la empresa Forestal Reñico, y Francisco Fernandez, de 52 años, operador de maquinaria forestal de la empresa Gestión Forestal, Gesfor, viven en Los Ángeles y cuentan con diferentes experiencias en el rubro.

Salvador comenzó a trabajar a los 21 años contando con preparación en mecánica. Francisco comenzó  a los 16 años sin mayores conocimientos, “fui aprendiendo de a poco. Empecé a trabajar de estrobero, donde tenía que amarrar árboles con cables y un skidder que arrastra la madera para sacarla a un lugar donde se pueda procesar. Era un trabajo muy pesado y así fui de a poco adquiriendo experiencia. Después me dieron la oportunidad de ser motoserrista y me capacité. Estuve poco tiempo haciendo esa pega, ahora soy operador de maquinaria forestal  y aprendiendo en otras máquinas más también. Me siento orgulloso de mi trabajo.”

¿Y  a sus hijos les llama la atención el rubro?

Tengo dos hijos, tengo una linda familia y mi hijo menor estudió un año prevención de riesgos y dejó la carrera porque le cambió el chip, le gustó más el rubro forestal y ahora está postulando a trabajar en las máquinas, está como ayudante de mecánico.

¿Cómo cree usted que ha cambiado el trabajo que se desarrolla?

Se desarrollaba muchos días fuera de la casa, 12 días, 20 días que se estaba fuera y había que estar con todo al hombro, con camita, con roque, con todo y ahí en muchas partes había que cocinarse también uno mismo. Después llegaron los campamentos, que eran como unas ruquitas que se hacían de madera y habían literas. Al principio había que hacerlas uno mismo, ahora hay empresas que se encargan, tienen los campamentos armados con camas, con la comida  y uno llega con sus cosas nomás. Fue evolucionando de a poco, ahora los campamentos son de mejor calidad, es como estar en una casa.

¿Y qué pasa con las jornadas?

Es un cambio muy grande, se trabaja mucho más horas pero se trabaja por turnos de cuatro por cuatro o seis por seis. Cuando no están en pensión, está en campamento y la calidad de las comidas es mucho mejor, la calidad de la ropa igual, la parte seguridad, esa parte ha sido muy fundamental para todos, es un beneficio para todos nosotros.

Salvador, quien también es operario de maquinaria forestal, cuenta que la parte seguridad “es algo cotidiano de cada uno, uno debe hacerse su seguridad y lo que ha aumentado harto y cada día irá aumentando más, es la seguridad de los trabajadores respetando distancias de seguridad, respetando a nuestros mismos colegas.”

Salvador, ¿cómo ha sido su experiencia en el trabajo que hace?

Yo llevo ocho años trabajando en el rubro forestal, para mí fue una experiencia nueva y fuerte a la vez, porque nunca pensé de la forma que se hacía. Mii punto de vista era que las faenas todavía se hacían con bueyes, tenía esa idea cuando recién partí. Mi primer trabajo fue de ayudante mecánico, fue duro por el invierno, con lluvia, engrasar, hacer mantenciones mojado entero y en verano mucho calor.

¿Cambió su percepción cuando entró a trabajar?

Si, incluso cuando vi maquinaria haciendo la pega casi me fui de espalda.

¿Cómo reciben las normas y certificaciones que se deben cumplir?

Salvador: Hay capacitaciones casi todos los meses, hay un prevencionista que es el encargado de irnos corrigiendo, nos dan unas pautas y es una forma que nosotros tenemos de ir aprendiendo.

¿Y cómo ven el proceso de mecanización?

Francisco: Yo personalmente lo veo bueno porque uno tiene que irse haciendo  su propia carrera, su propio curriculum, entonces si la empresa da la oportunidad de ir aprendiendo en otra máquina con más tecnología y tiene las ganas y puede aprender, hay que hacerlo y eso es bueno destacarlo de casi la mayoría de las empresas, que dan esa oportunidad.

Salvador: la mayoría de las empresas van capacitando a su mismo personal para irlos proyectando en las maquinarias, sabiendo de tecnología…

¿Sienten que hay una mala visión del trabajo del sector forestal?

Salvador: Siempre el trabajador forestal es mal mirado como destructor, nosotros mediante nuestro trabajo cosechamos el producto del bosque pero tenemos que cumplir normas que son internacionales, si no lo hacemos perdemos nuestro trabajo.

Francisco: Hay que ir cuidando el suelo, si nosotros cortamos un árbol, se hace un proceso al desecho que queda y al año siguiente tiene que estar plantado, tiene que seguir la vida. También se puede rescatar el trato humano entre los mismos compañeros hay respeto.

Salvador: Una de las normativas de  la FSC es que de cada un árbol que se voltee,  se tiene que plantar dos y sobre lo que dice Francisco, uno como joven aprende de los con más experiencia.

Consultado Pablo Muñoz, experto en gestión de personas y desarrollo organizacional de Forestal Pidenco, sobre cómo ha cambiado el trabajador forestal, explica que “los inicios estaban enfocados netamente en la producción, la regulación era mínima y las condiciones de turnos y de transporte eran precarias, las condiciones higiénicas también eran mínimas. Hoy nadie querría trabajar en ese sector. En 15 años ha habido un cambio notorio, en el 2000 la globalización y el comercio con mercados extranjeros, quienes tienen normas mucho más exigentes, no se nos permite producir a cualquier costo. Al tener certificaciones, el trabajo tiene otras exigencias. El foco ya no está en solo producir, hoy el foco está en la sustentabilidad en todo sentido, medioambiental, con las personal y la integración con las comunidades que están cercanas a la instalación de las faenas.”