Los desafíos del pequeño y mediano propietario de bosque nativo

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En Chile existen 14,2 millones de hectáreas de bosque nativo, que corresponde al 18,7% de la superficie del territorio nacional, en tanto, el 4,2% son plantaciones artificiales, lo que significa unas 2,9 millones de hectáreas. Una de las áreas de trabajo priorizadas y reactivadas por el Consejo de Política Forestal es el desarrollo del bosque nativo productivo, según el punto 2.2 de la Política Forestal chilena, el que establece como meta el lograr la incorporación de 1 millón de hectáreas al manejo sustentable al año 2035. Entonces, el desafío no es menor considerando que la superficie bajo manejo actual es insignificante. La Política Forestal da un respaldo transversal a esta actividad y reconoce que el bosque nativo debe integrarse a la matriz productiva de las regiones y aportar a sus economías, principalmente a través de su función maderera.

Jan Koster es Gerente de Maderas Nalcahue y presidente de Aprobosque AG, la asociación chilena de propietarios de bosque nativo, aplaude esta visión de la Política Forestal porque es la mejor forma de protegerlo, es una forma de generación de empleo y hay una valorización del propietario de bosque nativo en ella.

Jan nos explica que “la definición de pequeño propietario de bosque nativo que está en la ley 20.283 es algo engorrosa, pero lo rescatable sería: quien posea una superficie agregada de hasta 200 ha y viva del trabajo del campo. En la práctica, es un propietario de subsistencia que realiza los trabajos personalmente. Considerando que además atendería otras actividades agropecuarias, un límite prudente de manejo de bosque nativo sería 10 ha/año. Por lo tanto, es un propietario con entre 70 y 100 ha de bosque nativo con potencial productivo, considerando un ciclo de intervención de entre 7 y 10 años. También existen los pequeños propietarios cuya fuente de ingresos es otra distinta al mismo bosque y no trabaja directamente en él y podría tener un límite de hasta 200 ha con potencial productivo. Desde ahí en adelante,  lo consideraría mediano propietario”, señala.

¿Qué tipo de trabajos se hacen en el bosque nativo?

Los trabajos en el bosque son principalmente de raleos, dirigidos a mejorar la calidad maderera. Esto quiere decir que deben extraerse los árboles que tienen mala forma y sanidad, dejando espacio para que los de mejor calidad crezcan bien hasta su madurez comercial. Para lo anterior, hay muchas actividades de planificación, protección y de generación de accesos que deben realizarse con el fin de que la extracción de madera ocurra sin dañar los árboles remanentes. Esto incluye el análisis del bosque, capacitación, la marcación, trazado de caminos, etc.

También es muy necesario coordinar las actividades operativas con las administrativas y comerciales. Esta última incluye cumplir con pautas de calidad de los productos, desde la leña hasta los productos más caros como trozos aserrables. Es fundamental para el éxito de la sustentabilidad económica de la actividad, proteger el valor de la madera y resguardar el vínculo de confianza entre el producto y el comprador.

¿Existe el uso de tecnología en este tipo de manejo?

En general, la tecnología en el manejo del bosque nativo es casi inexistente. Actualmente hay poco conocimiento, una excesiva burocracia que entrampa el manejo y el mercado para comercializar productos es demasiado informal. Así es difícil contar con inversionistas que se motiven a invertir en el manejo sustentable del bosque nativo y en hacer mejoras tecnológicas. Sin embargo, una faena profesionalmente planificada y ejecutada, que sólo utilice motoserristas y yuntas de bueyes, puede tener excelentes resultados y a costos razonables. Aunque parezca rústico y anticuado, los expertos forestales que nos visitan de países europeos quedan sorprendidos con la eficiencia y eficacia del trabajo con bueyes. Lamentablemente hoy está desapareciendo este oficio, lo que hace necesario comenzar a utilizar la mecanización.

¿Se les exige certificaciones en seguridad y medio ambiente?

Cada faena que intervenga bosque nativo exige la autorización por parte de Conaf  mediante un plan de manejo. No se exigen mayores certificaciones, salvo las relacionadas al trabajo y a la salud. Por supuesto, existen certificaciones voluntarias las que, sin embargo, actualmente no retribuyen al propietario de forma pecuniaria.

¿Conoces de iniciativas de investigación e innovación que estén haciendo propietarios de bosque nativo?

Cada propietario responsable y su equipo de trabajo que realiza intervenciones en bosque nativo están, de alguna manera, haciendo investigación aplicada. Esto, porque cada escenario es distinto y al ser un ecosistema vivo, el bosque y la madera reaccionan de distinta manera. Se crea así, un conocimiento empírico sumamente rico que permite predecir de mejor manera el comportamiento del bosque.

Respecto a iniciativas más formales, hay diversos propietarios que mantienen convenios con el INFOR y algunas universidades. Pero lamentablemente la investigación en Chile no está enfocada en la práctica, lo que la distancia de su utilidad directa y la posibilidad de poder aplicarla en terreno. Esto mismo ocurre con el Fondo de Investigación de la Ley de Bosque Nativo, que no permite a los propietarios postular directamente y las líneas de investigación son determinadas en Santiago, careciendo de significado práctico.

¿Qué importancia le das a la asociatividad gremial?

Lo más destacable en cuanto a redes de trabajo son los gremios, ya que permiten abordar temas de verdadera importancia para los propietarios y también participar de sus resultados. Esto es lo que hacemos en Aprobosque. Con instituciones públicas y la academia, lamentablemente hay sólo algunos casos que, desde la perspectiva del propietario, pueden llamarse exitosos.

Para la etapa de desarrollo que debemos experimentar en los próximos años, es fundamental que existan asociaciones que aglomeren a propietarios geográficamente. Esta es la única forma en que estos logren economías de escala que permitan profesionalizar la gestión en el bosque nativo. Tanto en el ámbito operativo como comercial. Lamentablemente, hoy los gremios se las tienen que batir solos y, aparte de no haber sistemas de fomento significativos para ellos, el aparataje burocrático estatal causa un drenaje de la energía y de los recursos que los asociados logran reunir, aminorando su capacidad de agregación de valor.

¿Conoces la política forestal en este ámbito de acción?

Como gremio consideramos la Política Forestal chilena en sí, como un buen instrumento y a diferencia de años atrás, estamos satisfechos de contar con ella. Personalmente formo parte del Consejo de Política Forestal y he participado de él desde su inicio. Desgraciadamente, el Consejo no ha podido traducir a la práctica las cientos de horas de trabajo que muchos consejeros y comisiones temáticas han invertido en desarrollar propuestas de mejora y mucho está aún estancado en el papel. Creemos que el Consejo es una iniciativa público-privada muy potente, que debe ser aprovechada al máximo y que puede resolver muchas disidencias que hoy existen en el sector forestal chileno, además de grandes desafíos que nos depara el futuro.

¿Cuáles son los mercados para los productos del bosque nativo?

El mercado para los productos madereros del bosque nativo es primordialmente nacional, con énfasis en el área local. Hoy no existe una red de industrias formalmente instaladas que permitan al propietario confiarles la entrega de sus productos, por lo que cada propietario debe invertir mucho tiempo en comercializar adecuadamente sus productos. Esto podría ser fácilmente mejorado, si por parte del Estado existiese mayor visión y voluntad de desarrollar la industria.

Entonces ¿Cuáles son las principales amenazas o temas pendientes?

El principal tema pendiente para el manejo sustentable de bosque nativo es que el Estado, a través de la Conaf, cambie su visión sobre este tipo de manejo y reemplace el actual enfoque punitivo hacia el apoyo técnico y fomento permanente. Cambiar la actual burocracia por un servicio ágil y funcional, que además entregue capacitación y cree un marco de confianza. Por el lado del mercado, se debe invertir en programas de fomento a la industria, comercialización y consumo estatal de maderas nativas sustentablemente obtenidas.

Herbert Siebert, es Ingeniero Forestal y experto en silvicultura, conoce sobre la degradación de bosques, sus efectos y los pasos necesarios para su recuperación. “En Chile crecen 14 millones de hectáreas de bosque nativo, de ellas 4 millones tienen un destacado potencial forestal maderero, pero gran parte este bosque está degradado. Se requiere recuperación y una vez hecho esto, se debe manejar el bosque de forma sustentable. Eso es un tremendo trabajo que hay por delante”.

Siebert se considera en parte pequeño y en parte mediano propietario. Ha construido dos recursos forestales comenzando desde cero en sus predios. El primero de ellos es un                                                                                                                           predio de 750 has en los cerros de Lanco, donde existen 350 has de plantaciones mixtas diversificadas sobre praderas y 300 has de bosques nativos. El segundo es un predio de 130 has en los cerros de Mariquina, donde el recurso forestal está compuesto por 20 has de bosque nativo y 80 has de plantaciones. Siebert señala que “el objetivo de nuestra gestión forestal es la maximización de maderas de alto valor, mediante una silvicultura en la cual no deben descuidarse las diferentes funciones sociales y de protección. Los cuidados culturales necesarios para producir porcentajes importantes de maderas de alto valor, comienzan con la elección de especies, selección de árboles padres, elección adecuada de sitios y establecimientos  de asociaciones apropiadas.” Agrega “nuestros mercados son locales, desde Villarrica y Pitrufquén por el norte, hasta Valdivia por el sur y nuestros clientes son todas industrias chicas y medianas.”

En el ámbito de los pequeños y medianos propietarios de bosque nativo, las capacitaciones a las personas, las hacen los mismos propietarios, incluyendo medidas de seguridad laboral y de protección de suelos, de las aguas y la importancia de no alterar la diversidad de fauna y flora.

Sobre las principales amenazas o temas pendientes, para él es que se agudice la actual crisis económica y nuestros clientes paren sus producciones.

 

Alda Becerra Arriagada es propietaria de un predio  de 13 hectáreas de bosque nativo en Carahue, al término de la Cordillera de Nahuelbuta. Es apicultora y recolectora de frutos silvestres como avellanas y maqui. Solamente trabaja la leña muerta haciendo estacas, carbón, leña metro y el resto lo deja libre que se reproduzca, que surjan nuevas plantas.

Más que esto no puede hacer en su bosque ya que no cuenta con el título de dominio por una herencia no resuelta, entonces trabaja lo que puede. “No puedo hacer grandes cosas, porque no tengo asesoría ni abogados, ni en entidades que pueden apoyarnos en lo poco y nada que se da para la protección del bosque nativo”, agrega “hay que hacer un buen plan de manejo, sobre todo en lo nuevo que viene naciendo. Estoy de acuerdo en el manejo sustentable del bosque nativo con podas y raleos, es importantísimo y ahí necesitamos el apoyo de los distintos programas que hay en Conaf, Indap. Lo ideal sería tener una ley de bosque nativo que proteja al pequeño propietario, y soy enfática, no estoy hablando del que tiene más de 50 hectáreas, hay que hacer una diferencia entre el pequeño y el más grande, tiene que beneficiarnos más, hay una tremenda falta de las autoridades en este sentido.”