Los desafíos del trabajo digital

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Rodrigo Ruiz Godoy, Abogado, Magister en Derecho Laboral, en Gestión Educacional y Responsabilidad Social Empresarial.  Especialista en Derecho Laboral. Docente Universitario.

La pandemia que azotó al mundo durante el 2020 nos ha forzado a modificar gran parte de nuestro estilo de vida. Restricciones en la movilidad, medidas de higiene y un largo etcétera de elementos irrumpieron en el diario vivir de millones de personas. Aunque resulta innegable que los costos humanos y económicos de esta crisis son inmensos, la historia de la humanidad nos ha demostrado que el ser humano es capaz de adaptarse a las condiciones adversas y proseguir por la senda del progreso.

Desde este punto de vista, el mundo del trabajo ha sido uno de los ámbitos en donde más hemos podido observar la capacidad adaptativa de las personas para continuar sus labores en un contexto de encierro y movilidad reducida. El teletrabajo se ha transformado en el modo en que miles de trabajadores desarrollan sus empleos a través de las herramientas de la comunicación digital.

Lo cierto es que cuando la pandemia sea superada, es poco probable que volvamos a fojas cero en este ámbito. Muchos empleadores, incluyendo el propio Estado, se han percatado que el trabajo por vía remota o teletrabajo en una opción favorable para muchas tareas que no requieren la presencia de los trabajadores y trabajadoras. Quienes han observado, por otra parte, que esta modalidad permite una mejor compatibilización con sus proyectos de vida, especialmente los jóvenes y las mujeres. Esto supondrá un cambio de paradigma en el mundo del trabajo y Chile necesita ponerse a la vanguardia en esta verdadera revolución para mantenerse competitivo en el mercado internacional.

En el ámbito legal, en marzo del 2020 se aprobó la ley 21.220 que mejoró la normativa del teletrabajo, entregándole un marco legal adecuado que equilibra la protección de los derechos de los trabajadores con el contexto de emergencia que estamos viviendo. Probablemente en los próximos años debamos volver a revisar nuestra normativa legal en la medida que surjan nuevos desafíos vinculados al trabajo remoto. Recordemos que la legislación laboral es, por esencia, un derecho en constante movimiento y evolución.

Sin embargo, aún tenemos algunos desafíos pendientes como país para afrontar de mejor manera esta revolución digital. En primer lugar, el trabajo informal aún representa un amplio porcentaje del mercado laboral chileno. La crisis económica derivada de la pandemia ha aumentado esta realidad, afectando tanto la calidad de los empleos como la protección de los trabajadores. Por otra parte, la brecha digital existente también conspira contra los esfuerzos por modernizar las relaciones laborales. Finalmente, la educación juega un papel clave en la formación de trabajadores que cuenten con las competencias necesarias para desenvolverse correctamente en este nuevo mundo digital.

Los cambios tecnológicos siempre han tenido gran impacto en el mundo del trabajo. En este caso, un azote de la naturaleza nos obligó a acelerar el proceso de digitalización del trabajo que se venía observando desde hace décadas. Posiblemente durante el año 2020 el teletrabajo penetró con mayor fuerza que durante toda la década pasada y, como ya indicamos, nada hace presagiar que exista un retroceso en la materia. Depende de nosotros como sociedad adaptarnos al nuevo escenario y continuar por la senda del progreso y el desarrollo.