Marcelo Maturana de Forestal Petrohue:“En el trabajo forestal hemos vivido una evolución que no me la imaginaba”

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Como Ingeniero Forestal, Marcelo Maturana, Gerente de Petrohue, inició su experiencia como contratista, siendo socio de quien fuera su jefe en la práctica profesional, especializándose en la cosecha en pendientes en la zona de Arauco. Luego de una crisis que lo tuvo prácticamente quebrado, comenzó de nuevo a sus 50 años formando la empresa de Servicios Forestales Petrohue, que hoy cuenta con 150 trabajadores y dos contratos  mecanizados uno de cosecha y otro de raleo con la empresa Forestal ARAUCO.

Marcelo, ¿cuáles han sido los hitos más importantes de tu historia como forestal?

Un momento importante para mí fue tomar la decisión de comenzar a ser contratista y también cuando me separe de mi socio, es distinto trabajar solo.

Otro hito fue cuando empezamos a trabajar en Arauco, ahí todas las torres de madereo trabajaban con unos tremendos cargadores, eran buenos pero muy caros. Entonces cambiamos a cargadores mucho más chicos y hoy todas las torres funcionan con tamaños menores de cargadores. En eso fuimos súper innovadores, porque empezamos a trabajar con tecnología nueva y adecuada a lo que necesitábamos.

También puedo destacar cuando las torres de antiguas, junto a forestal Arauco, las transformamos en torres aéreas que no arrastraban la madera en las pendientes y lo más importantes es que hicimos las transformaciones en nuestros talleres. Otro hito fue cuando ocurrió un incendio forestal en el fundo Patagual donde se nos quemaron varias máquinas. Los trabajadores y operarios hicieron grandes esfuerzos para retirarlas y salvarlas, pero no fue posible. Ante eso, buscamos alternativas más económicas para reponerlas y nos contactamos con SKC, que habían traído unos cargadores de origen chino. Tuvimos la posibilidad de probarlos en taller, y luego en terreno y dio un resultado espectacular, con un precio más que espectacular. De hecho, hace 10 años que todas las faenas de madereo con torres tienen este tipo de cargadores. La gente de SKC que son los distribuidores de esta marca, nos tienen muy bien considerado por haber sido los primeros en confiar en estas máquinas. Ese fue un cambio brutal.

La innovación más grande que hemos hecho como empresa es el haber traído las torres Konrad, ultra mecanizada donde pasamos de nueve trabajadores por cuadrilla a cinco y la gente tuvo mejores rentas y nuevas posibilidades de trabajo. Además fuimos drásticos, sacamos a todo el personal que trabajaba en la cancha caminando, los sacamos del riesgo y empezamos a trabajar con más cuadrillas porque trabajo siempre hay.

 ¿Qué aprendiste de la situación de quiebra que viviste?

Yo he aprendido a golpes. Si la empresa está perdiendo plata, uno tiene que tomar medidas rápido, yo me demoré mucho tiempo en tomarlas ante las condiciones que se estaban dando. Por la tarifa, por las condiciones, por lo que sea, empecé a tener déficit y un mes uno se la arregla, pero hay que parar, cuando uno está perdiendo plata, uno tiene que corregir o detener. El máximo aprendizaje que me dio esa situación es que cuando uno maneja una empresa como la nuestra,  que está para ganar plata, por eso las empresas contratistas tienen que manejarse muy bien en el tema financiero.

¿Sigue siendo restable dedicarse a esto, ante las condiciones actuales?

Yo sería mal agradecido si te dijera que no, porque al final de cuentas pude educar a mis seis hijos y tenemos un estándar de vida razonable. Ahora, es muy poco rentable, sobretodo la torre de madereo, porque tiene dos altísimos riesgos: primero, la seguridad de las personas que hacen el trabajo, porque son árboles grandes en pendientes altas y cuesta mucho más mecanizar, entonces los trabajadores están en contacto con los árboles y con las máquinas a corta distancia. Nosotros logramos sacar a todas las personas de la cancha a pie.

Lo segundo, es el riesgo es financiero: el no hacer la producción y no hacer la facturación que cubra los costos y esto se da en todas las empresas, por lo menos, dos o tres meses al año. Al tener este riesgo, hay muchas empresas que han tenido que cerrar. Este trabajo es así, y por supuesto las empresas mandantes tratan de mantener sus tarifas más bajas y es entendible, entonces la pega nuestra es mantener ese riesgo al mínimo.

Como contratistas debemos tener una planificación donde van a influir muchas variables del sistema de producción forestal y eso es muy riesgoso también. Hoy la faena debe tener una consulta local, un análisis de riesgo ambiental y social, las actas de intervención se han complejizado de una forma brutal. Es parte del desarrollo y se requiere mucha más planificación.

En estos años, ¿cómo ha cambiado el recurso humano, desde tu punto de vista?

Las máquinas modernas nos han dado un plus importante, porque han rescatado una parte etaria del trabajador forestal al que ya no le interesaba el bosque y ahora sí. Son personas jóvenes entre 27 y 39 años, ninguno quiere ser motosierrista o estrobero, pero si quieren estar en una máquina y la gracia es que nacieron con el joystick. Estamos re encantando a nuevas generaciones en el trabajo forestal con la mecanización.

El trabajador forestal chileno es extraordinario, aprende las nuevas tecnologías muy rápido. Aprenden no solo a operar, sino que a sacarle rendimiento a una máquina. Ha habido tantos cambios en los últimos años y la gente los aprende rápido y lo otro es que han surgido universidades o centros de formación técnica que preparan a mucha gente con conocimiento de hidráulica, de electrónica, de cosas que antes los viejos tenían que aprender en el bosque.

Yo conozco muchos colegas y empresas contratistas que son de algún consorcio o empresa más grande, que cuando parten con una faena nueva, levantan gente de otras empresas, les ofrecen mejor sueldo, mejores condiciones o por la novedad la gente se va. Nosotros nunca lo hemos realizado. Los operadores que tenemos los formamos, nuestros operadores de Harvester Forwarder eran operadores de trineumáticos, de cargador frontal, ex estroberos, ex jefes de faena, ex prevencionistas. En eso los vendedores de máquina también han contribuido harto. Salfa los capacitó durante dos meses gratis, lo que implicaba la falta de ellos en la faena, pagándoles sueldo, pero sabíamos que era un proyecto súper importante y nuevo, entonces teníamos que invertir en cabros que nunca habían estado en máquinas de este nivel.

¿Cuáles crees son los desafíos para los contratistas forestales?

El mayor desafío que tenemos los contratistas hoy, es sobrevivir con los contratos. Al mejor contratista que ha tenido forestal Arauco, Rubén López, lamentablemente se quedó sin contratos por un accidente fatal que, a mi parecer, no dependió de la gestión de él, sino, de una persona que se saltó todos los protocolos de seguridad. Arriba de todos los contratistas forestales hay una espada colgada de un delgado hilo. Ese es el mayor desafío, no tener accidentes graves y fatales porque es una situación terrible desde todo punto de vista, primero emocional toda la organización se afecta en forma brutal (se muere un compañero de trabajo), segundo financiera y además nos puede costar el contrato.

El riesgo que corremos todos los días es tremendo, y no depende 100% del contratista, sino que de un montón de otras cosas, por ejemplo hace unos días un furgón de transporte de personal nuestro al transitar al interior de un predio le cayó un árbol que se encontraba desraizado, por supuesto que nadie lo había visto, ni nosotros ni personal de Arauco. Este incidente no tuvo consecuencias en personas, fue solo daño al furgón. Lo que te quiero graficar es que son tantas las variables que todos los días aprendemos y hacemos una nueva norma de seguridad para esa nueva variable.

Cualquier falla que ocurra en esta gran cadena productiva, de la cual somos parte nos afecta tanto en la seguridad, como en las finanzas.

¿Qué significa para una empresa contratistas que se corte un contrato unilateralmente?

Si te pilla mal parado, significa la quiebra, y no conozco a ninguna empresa a la que se le hayan cortado los contratos por un motivo de seguridad, que hayan vuelto a tener una faena forestal con una empresa grande.

Nuestro mayor esfuerzo como Petrohue es controlar nuestras operaciones de la forma más intensiva posible. Realizamos controles operacionales diarios del jefe de faena, prevencionistas de terreno, todos los días. Hemos despedido mucha gente porque no cumplen las medidas de seguridad, así bajamos la probabilidad de que nos ocurra un accidente. Hay lugares en las faenas a los que, por norma, no puedes acercarte y por eso, hemos implementado controles operacionales con un dron, también nos controla Arauco con su personal de terreno. Con todo esto hemos encontrado errores que se corrigen en el acto o se toman otras medias.

¿Cómo ha ido cambiando la calidad del trabajo?

Si yo comparo antes y después de estos 40 años que llevo trabajando, es otro mundo, en cuanto a renta por ejemplo. Hoy la renta mínima de Arauco es cerca de $500.000, no puedes tener a nadie trabajando en un contrato con Arauco por menos de ese monto. Nuestra gente gana entre $700.000 un motosierrista o estrobero y $1.200.000 un operador de procesador.

Lo otro es la calidad de los campamentos, del traslado de personal, de la colación y la ropa de trabajo. Antes movilizábamos al personal en camiones adaptados, donde iban parados. Hoy eso es inaceptable y es muy bueno que sea así, es parte de la evolución. Hoy debemos tener un mini bus certificado con aire acondicionado, cinturones de seguridad, sin muchos años de uso, como tiene que ser. . y Arauco ha hecho los cambios en las tarifas para financiar estos cambios.

En medio ambiente, hoy es pecado tener un derrame o filtración, hay manejo de aceites, tenemos bodega de desechos peligrosos y Arauco manda a retirarlos. Hemos vivido una evolución que no me la imaginaba

¿Forestal Petrohue ha sido víctima de atentados incendiarios?

He tenido como tres, pero hay algo que nadie toma en consideración. El shock de los trabajadores, no quieren volver a la faena, ni las familias que salga a trabajar.

Hace cinco años sufrimos un atentado bastante violento en la zona de Contulmo. Había un mecánico haciendo mantención cuando la gente se había ido y llegaron unos tipos, le pegaron y quemaron un cargador y una torre de madereo. Se pudo apagar el fuego en la torre, pero al mecánico le robaron su propia camioneta y lo dejaron botado en el cerro, a la camioneta le prendieron fuego y la tiraron por la quebrada para abajo. Pudo comunicarse con alguien después de tres horas, muerto de frio y de susto en pleno invierno. Eso encuentro que es inhumano, es terrible que te quemen las máquinas, pero éstas por último se arreglan, pero el daño en las personas no tiene precio.

Es como estar en guerra. Un chofer que estaba trabajando en su camión se murió quemado igual que la familia Luksinger y para los medios, las autoridades y la opinión pública esto no es importante, nadie lo sabe. Esto que está pasando en Chile hoy (desde octubre del año pasado), lo están entrenando en la zona de Cañete y en la Araucanía hace 20 años. En Chile nos ha faltado inteligencia y decisión para atacar este flagelo y yo estimo que este no es un problema mapuche. Yo conozco y trabajo con muchas personas de origen mapuche y con ellos nunca he tenido problemas distintos que con los demás, este es un problema político que no se ha enfrentado como corresponde. Hay que atacarlo de inmediato, no esperar que crezca. Cuando hay un incendio chiquitito hay que apagarlo de inmediato.

¿Cuál es tu visión sobre el gremio?

Yo estuve en los inicios de la Asociación  de Contratistas Forestales  y he estado siempre. La ACOFORAG ha estado muy bien manejada y ha hecho un trabajo extraordinario. Fue visto primero por las empresas mandantes como una amenaza, y hoy es vista como un aliado, eso no tiene precio. Es una manera extraordinaria de hacernos notar en el sector. Creo que los Contratistas Forestales somos los que hacemos la pega por cuenta de las mandantes. Porque es más barato, es más eficiente, es mejor, por un montón de cosas. Entonces no podemos no tener voz y la ACOFORAG ha sido una voz muy importante y lo ha hecho bien. Han tenido la inteligencia y la valentía de hacer las cosas como corresponde y es la voz de las personas que hacemos la pega. Esa voz antes estaba en la Corma y los trabajadores a través de las Federaciones, pero los contratistas no tenían representación y estábamos al medio. De esta forma, las pymes tenemos una voz dentro del mundo forestal

¿Cuáles son los temas 2020 del gremio?

Hay un tema siempre importante, que es la relación entre las empresas mandantes y la empresa contratistas sea lo más justa posible. Que ninguno de los dos quiera imponer algo al otro y lo segundo son los temas que a nosotros nos complican desde el punto de vista de la legalidad, como el baño en la faena, tener un permisos de traslado permanente de equipos y solucionar aspectos de las exigencias en las faenas.

¿Y los desafíos de Forestal Petrohue?

Dos desafíos importantes: seguir trabajando con los contratos actuales, pero con una ventaja en el ámbito de las torres de madereo. Arauco determinó no hacer más licitaciones, lo que es muy bueno para nosotros porque nos da estabilidad. A las empresas que estamos trabajando se nos evaluó y se nos nombró partner estratégico, o sea, contratista permanente, y así juntos vamos introduciendo nueva tecnología e innovación, generando la tarifa en forma conjunta. Esta simbiosis para mejorar la productividad, para mejorar la seguridad, por mejorar el negocio es la forma más práctica de enfrentar este trabajo en el futuro.

El segundo desafío y meta para nosotros es que Petrohué producto de sus resultados, evaluaciones y su actuar en general sea una empresa con valor dentro del sistema de empresas contratistas de Arauco, para eso tenemos que generar valor para nuestro cliente, para sus trabajadores y para sus dueños, ese es su gran desafío  en el futuro.