Nuevas estrategias para la prevención y el control de incendios en bosques de Chile

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La convivencia de lo forestal y lo ganadero, así como el manejo de combustible en el bosque nativo y en plantaciones son acciones que se realizan en otros países donde los incendios forestales son una gran amenaza y que nuestro país debiera adoptar.

El profesor de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción Eduardo Peña explica que la ecología del fuego debe ser entendida como el conocer la respuesta del ecosistema al paso del fuego, desde la vegetación hasta la fauna y en todos los otros procesos que ocurren. “Siempre se piensa que el fuego hace demasiado daño y que una vez que pasó, hay que hacer todo de nuevo y la verdad es que, en el caso de la vegetación nativa en el Biobío y un poco más al norte,  casi un 100% rebrota naturalmente post incendio”, asegura.

¿Cuáles son las verdades, los mitos y nuevas estrategias de control en torno a los actuales incendios forestales?, se lo preguntamos en esta entrevista a este Doctor en Ciencias Forestales quien, a través de diversas charlas, busca educar e informar sobre las formas de prevenir un problema que llegó para quedarse.

Primero, ¿El fuego es siempre dañino o tiene algún factor positivo?

Depende de donde se esté. Si pensamos en la condición del suelo y estamos en la zona de O’Higgins y Santiago hacia el norte, sin duda que el aporte de hojarasca que hace la vegetación es una protección para la cantidad de radiación directa y de alta temperatura en el suelo. Pero si esa zona se quema, el suelo va a quedar de color negro, se va a calentar mucho más y se va a perder humedad, lo que va a tener un efecto muy negativo para la vegetación al generar condiciones ambientales más estresantes. Sin embargo, si nos vamos a la zona de Valdivia, con suelos más fríos que hacen difícil la germinación de semillas y crecimiento radicular de las plantas; si hay un incendio hará que la radiación llegue directamente al suelo, el estar el suelo de color oscuro por el incendio, incrementará la temperatura del suelo lo cual será favorable para la germinación e incluso para la descomposición de material orgánico que lo nutre. Por esto, en el sur lo que hacían algunos campesinos era cortar el matorral, lo dejaban secar y quemaban, señalando que “se les daba mejor el cultivo donde habían hecho esa quema”. Una de las razones es que el fuego libera varios nutrientes (Ca, Mg y K) que reducen, en cierta medida, la acidez del suelo y eso hace que la absorción de nutrientes por parte de las plantas sea mejor post incendio. En este sentido es beneficioso, en el caso del nitrógeno, incendios de alta intensidad pueden volatilizar parte de este nutriente porque es el que se volatiliza a más baja temperatura (200°C aproximadamente), otros nutrientes como fosforo (P) permanecen en las cenizas y por ello, la ceniza bien dosificada, se puede utilizar para fertilizar suelos.

¿Cuál es la característica de los incendios en la macro zona forestal, en relación a los tipos de bosque existentes?

Hay que hacer una distinción. Generalmente en las plantaciones el fuego va a pasar bastante rápido porque no hay mucho combustible grueso muerto acumulado en el suelo ni hay suelo orgánico que se pueda quemar, entonces el tiempo de residencia del fuego es corto y no se calienta mucho el suelo y en los meses posteriores, cuando llegan las primeras lluvias, todo se empieza a poner verde. Esto es un indicador de que el fuego no calentó mucho el suelo, me refiero a que no superaron los 50°C o 60°C porque a esa temperatura se queman las semillas, y si estas germinaron con las lluvias es porque no se quemaron, no se destruyeron, el color negro generalizado del suelo es indicador de incendios de baja severidad de daño, las cenizas blancas o cambio de color del suelo a rojizo son indicadores de alta severidad de daño.

Lo que ocurre en el bosque nativo puede ser muy diferente y eso sí es preocupante, porque en él hay más material grueso muerto y suelo orgánico acumulado en el piso forestal y en estos años de sequía, cuando realmente se seca ese material, ante un incendio se quema completamente y puede permanecer ardiendo media hora, una hora y eso sí que hace daño porque destruye todas las semillas que habían en el banco de semillas del suelo y lo calienta en profundidad afectando las raíces, entonces es bien preocupante lo que puede pasar en el bosque nativo ante un incendio forestal.

¿Entonces cuando hablamos de estrategias de prevención, que se hace en relación al bosque nativo?

La prevención de incendios no es nueva en el bosque nativo, pero lo que no se visualiza bien es que los incendios en este bosque cuesta muchísimo controlarlos, ¿por qué? Primero, porque es muy continúo, segundo por la accesibilidad y condiciones de relieve. Por ejemplo, el último incendio que ocurrió en el sector de Molina a inicios de este año, recién se logró extinguir a los 76 días de iniciado porque el bosque sigue ardiendo al interior del área quemada, en el suelo y solo se apagó completamente cuando llegaron las lluvias en mayo.

En esto se requiere mucho educar a la gente, que se entienda porque Conaf o las empresas forestales toman ciertas decisiones. Por ejemplo, entender lo importante que es detectar y llegar rápido al inicio del incendio, dentro de los primeros 10 minutos para su control, después de este tiempo el incendio es ya es muy grande para controlarlo con un par de brigadas e incluso al incrementar su tamaño e intensidad, logra controlar la condiciones ambientales generando mayor temperatura, mas viento y menos humedad relativa lo que favorece aún más el escape del fuego. Por eso, no es de gran utilidad el Supertanker. Somos más efectivos llegando en los primeros minutos de iniciado y este avión puede llegar después de 45 minutos. Puede servir para puntos específicos o zonas determinadas, pero equipos aéreos más pequeños sirven muchísimo y la gente debe entender porque los profesionales toman ciertas decisiones.

Yo creo, en este sentido, que habrá algo positivo para el futuro en la política forestal que está implementándose hasta el año 2035, donde se considera que en el 50% del currículo de los colegios debiera estar el problema de los incendios forestales, lo que será muy positivo, para prevenir los incendios forestales y entender las decisiones de los técnicos.

¿Cuál debe ser la relación entre la reforestación y las estrategias de prevención de incendios, es considerada?

Esto se viene planteando hace tiempo atrás y claro que cuesta implementarla, pero la idea sería desarrollar lo que podríamos llamar mosaico de plantaciones de diferentes edades, ya que donde está la plantación más pequeña, se logra controlar el fuego con mayor facilidad, entonces es una implementación que debiera hacerse. Lo otro, es que si la situación sigue siendo tan grave, vamos a tener que dejar franjas donde no exista continuidad de combustible, por ejemplo, en una franja de 100 metros que no exista plantación y que haya pradera o pastizales donde pueda desarrollarse la ganadería. En España se usa el ganado para que se coma los pastizales, los pisotee, compacte y con eso se cambia la forma en que se va a comportar el fuego y ellos están tan convencidos de lo beneficioso de este sistema, que los propietarios forestales le pagan al ganadero, para que lleve su ganado a la zona. Parece algo extraño, pero tiene lógica. Sale mucho más barato esta prevención, este manejo de combustible y se reduce el gasto en el combate posterior, entonces se han dado cuenta que es más barato pagar a los ganaderos. Y si lo miramos desde otra arista, incluso puede ser que esos ganaderos no tengan tierra y por ello tampoco puedan generar ganado, entonces hay un beneficio para la comunidad, mejora su estándar de vida y acepta mucho más la actividad productiva forestal.

¿Cree que esto se podría aplicar a nuestra zona que tiene una geografía diferente?

Es factible, hay que regular la carga de ganado para que no se vayan a generar problemas de compactación y estimular senderos que después puedan generar erosión, eso se debe y puede manejar, pero es factible porque es el combustible fino el que facilita el proceso de ignición cuando se inicia el incendio y su propagación. Entonces, si no está el combustible fino o está pequeño, a menos de 10 cm de altura, es muy probable poder controlar un incendio.

¿Cómo evalúa el trabajo de Corma, Conaf y Bomberos en el control de incendios durante los últimos años?

Hace tiempo se viene trabajando coordinado, entonces el que está más cerca, independiente si es privado o Conaf, es el primero que se encarga del control del incendio sea este en plantaciones o en bosque nativo. Está modalidad está siendo muy efectiva.

El trabajo en conjunto que se hace en la detección también es importante, porque inmediatamente todos saben dónde hay un evento de fuego y saben qué recurso tienen cerca y en qué pueden cooperar, saben los recursos ocupados y disponibles. Yo creo que, en general, se está haciendo un buen trabajo, incluso en el caso de las empresas que se obligan a actuar en un incendio que esté en un radio de 2 a 3 km de cualquiera de sus predios, da una protección adicional que es impensada para muchos propietarios que quedan protegidos, hemos mejorado muchísimo. Y esto explica en Chile el tiempo de arribo y el éxito al combatir. Prácticamente el 90% de nuestros incendios consumen menos de 10 hectáreas, lo que significa que estamos llegando bien a combatir y son pocos los incendios que se nos escapan cuando hay condiciones muy favorables para ello.

Según un informe reciente, hay muchos incendios de pocas hectáreas, ¿esta proporción puede tener relación con el trabajo de la comunidad, de los vecinos?

Antes nos incomodaba incorporar a la comunidad porque estábamos pensando en el riesgo que significa para ellos, pero los últimos grandes incendios que hemos tenido, especialmente el 2017, nos mostró que en la mayoría de los incendios estuvo actuando la comunidad y sin conocimiento, por eso nosotros habíamos planteado la necesidad de capacitar a la comunidad porque de todas maneras va a participar, por lo tanto, es mejor que tenga conocimiento, entonces todo este trabajo que está haciendo Conaf y las empresas forestales en la prevención comunitaria, sin duda que está ayudando muchísimo a resolver rápidamente un incendio que tenga en su cercanía, va a saber comunicar las características del evento y si es realmente un riesgo que pase a mega incendio. Lo otro, es que sean capaces de comprender la amenaza que tiene un potencial incendio, según las características de la geografía de los cerros y del viento del sector donde viven esos vecinos. Todos estos programas de prevención que se hacen con la comunidad son muy positivos para entender lo que se debe o no hacer en caso de un incendio forestal de plantaciones o de bosque nativo.

El trabajo colaborativo con la Red de Prevención Comunitaria

Las empresas socias de Corma trabajan colaborativamente con esta Red integrada por 4.500 vecinos de siete regiones y con presencia en 73 comunas a quienes se les apoya con capacitación e implementación de medidas de prevención, las que van desde construir cortafuegos y despeje de caminos, hasta la limpieza y sellado de techos y reducción de vegetación seca en el entorno (combustible). Este trabajo permitió la temporada anterior reducir entre 12% a un 15% los incendios causados por negligencia de las personas.

 

¿Han cambiado las causas de los incendios?

Siguen siendo prácticamente las mismas. Eso sí que hay mucho incendio intencional en estos momentos, se da cerca de un 30% de intencionalidad, sin considerar el descuido que es otro 30% más, así tenemos 60% como causa directa de las personas. Lo que ha aumentado también, es el incendio causado por rayos. Antes los teníamos cada 10 años, cada 7 años. Hubo una temporada compleja el 2002 cuando hubo 7 incendios por esta causa y el 2015 con 54. El cambio climático nos está llevando a que tengamos más tormentas secas y ahí hay problemas. Y esto sí es una amenaza para el bosque nativo, en la cordillera de Neuquén en Argentina más de un 20% de los incendios pueden ser causados por rayos.

Sin duda que la sequía y el cambio climático asociado crea condiciones muy favorables para los incendios, entonces más que vaticinar que la temporada viene complicada desde el punto de vista de daño, hay que señalar que hay condiciones muy favorables. Pero, para que ocurra un gran incendio en una zona determinada, tendría que coincidir el que exista una alta carga de combustible, donde se demore en llegar a combatir el incendio, que haya alta temperatura, humedad relativa baja y vientos fuertes para que se nos dé una situación compleja. Pero cada vez que el pronóstico lo indica, las brigadas de Conaf y empresas privadas se preparan para llegar antes. Por lo que habría que aumentar los recursos orientados al combate para que se pueda llegar rápidamente a todas partes.

También vamos a tener que incluir en el futuro el manejo del combustible. Hay zonas donde vamos a tener que reducir o eliminar el combustible, en este sentido el bosque nativo es muy difícil intervenirlo por la continuidad, además de que si uno lo propone, lo cuelgan. En Europa y en Estados Unidos como una forma de prevenir los incendios rurales, se hacen manejos de combustible dentro del bosque natural y no se hacen problema, ellos están convencidos de que si no se hace control, será el incendio el que arrasará con todo y esto también lo sabe la comunidad porque ha sido capacitada. Nosotros vamos a tener que hacer lo mismo, a ellos les tomó años hasta que comprendieron que es la única solución. Porque mientras hay combustible y condiciones favorables, los incendios son imposibles de detener hasta cuando se acaba el combustible o cuando llueve.

 

Un nuevo modelo

 “Como forma de prevención los ambientalistas más radicales plantean un nuevo modelo forestal, donde las plantaciones prácticamente desaparecen, lo que no estaría mal desde el punto de vista de incendios por la carga de combustibles y la continuidad que ellas representan, pero no necesariamente es así porque el bosque nativo también se quema, la mayoría de los incendios más grandes en Chile son en vegetación nativa. El nuevo modelo forestal debe considerar dentro de su planificación, esta condición de incendios de alta severidad de daño, los datos actuales señalan que estamos plantando cerca de 45 mil a 50 mil hectáreas todos los años, pero también todos los años se están quemando 15 mil hectáreas, lo que es el 30% de lo plantado, entonces no hay sistema que soporte ese gasto que se pierde. Habría que plantar un poco menos pero en condiciones mucho más favorables para evitar la ocurrencia de incendios y propagación del fuego, ya sea porque se hace poda, raleo y existe menor densidad de árboles o vegetación en general. Así, habría un ahorro en plantar y lo ahorrado, se invierte en manejar y en reducir el riesgo en el bosque, un modelo donde hay menos plantación pero esta sobrevive ante un incendio, lo que es suficiente para mantener el modelo productivo forestal chileno”, señala Eduardo Peña y agrega “en el autocuidado hay que ayudar mucho a las familias rurales o de la interfaz. Se hizo un estudio comparativo en la zona de Quillón y Florida afectadas por grandes incendios en 2012 y 2017 donde realizamos encuestas en zonas quemadas y no quemadas viendo la condición que tenía la vivienda para resistir, si es que estaba despejado o no alrededor de la vivienda y lo que encontramos es que la gente no había aprendido y no había preparado su vivienda, pero si lo que encontramos y, que fue súper importante para mí, es que en aquellas familias que recibieron capacitación de Conaf o de las empresas forestales de cómo preparar la vivienda, todas ellas tuvieron la posibilidad de sobrevivir a un segundo incendio, solo con despejar la vegetación alrededor de la vivienda. Hay un trabajo fuerte que hacer por parte de las municipalidades, las que debieran tener el catastro y empezar a pedir ayuda para esta vital acción, entregar la información y el conocimiento concatenado”.