Patricio Salgado de Forestal Paso Ltda:“El poder que tenemos nunca se va a equiparar con el poder que tienen estas grandes empresas”

0
2920

Forestal Paso Ltda es una empresa que trabajó por más de 27 años para Arauco a través de un contrato por faena que en 2018 no fue renovado. Hoy, aún en funcionamiento y rearmándose poco a poco, observa y analiza, desde la vereda del frente, el sistema de licitación entre las empresas contratistas y mandantes y la oportunidad que significa el contexto social del país.  

En sus inicios como ingeniero forestal, trabajó en Conaf y luego en Forestal Chile en tiempos en que se impulsaba el desarrollo forestal de Chile a través del DFL 701, que establecía incentivos para la forestación o estabilización de suelos de aptitud forestal y la administración y manejo de bosques. Se desempeñó ahí por 10 años como jefe de área en la zona entre Tomé y Cauquenes, a cargo de plantaciones, roces y viveros. En 1986 fue finiquitado y comienza su aventura como contratista haciendo faenas silvícolas. Para esto, adquiere una camioneta Luv 80 y 60 serruchos podadores. “Ese fue mi capital inicial y contraté a quienes encontrara en el camino porque era un trabajo fácil de hacer. De a poco dejé la silvicultura y el raleo hecho con caballos o bueyes en pendientes y comencé a mecanizarme cuando compré mi primera máquina a cuotas y así comenzó todo”, explica.

Entre los hitos de Forestal Paso de Coelemu destacan en 1992, trabajos para Forestal Celco, ex Forestal Chile, donde realizaba faenas de cosecha. En 2001 la empresa pasa a ser sociedad anónima y en 2011 comienza la mecanización del trabajo, ante la petición de la empresa mandante, con 36 personas en su equipo, momento en que empiezan las licitaciones para las empresas contratistas forestales. Patricio Salgado recuerda, “yo tenía dos líneas de producción y una faena y nunca crecí más que eso, ni me interesó, porque tenía lo suficiente para vivir bien y educar a mis cabros y mi gente estaba bien pagada y conforme, para qué más.”

¿Esta nueva forma en la relación de trabajo entre mandante y contratista qué significó para ti?

El problema, en general, de los contratistas forestales es que el nivel de deuda que llevamos es tan grande que cuando llegan las licitaciones, todos tratan de tomarla o participar, de lo contrario el descalabro es grande. Son licitaciones a cinco años, después a cuatro años, donde estás “asegurado”, aunque las tarifas son casi al costo.

Nunca me adjudiqué ninguna licitación, pero seguí trabajando normal. Ahora pienso que antes de que se hicieran las licitaciones, era un ambiente de camaradería entre nosotros los contratistas de Chillán, nos juntábamos siempre. La relación con las mandantes también era otra, porque se asignaban predios según las zonas, yo siempre tenía faena en Coelemu. Pero cuando empezaron las licitaciones se murió eso. Fue más competitivo, cambiaron las relaciones y se echó a perder el ambiente de arriba para abajo.

Y si no estabas licitado, ¿cómo seguiste trabajando?

En 2016 firmamos un contrato a un año plazo, que se renovaba en septiembre. La mandante tenía que legalizar la relación laboral con las contratistas por la norma de la FSC y otras certificaciones.

En otro momento, en 2018 llamaron a una licitación acotada donde íbamos cinco contratistas para tres cupos de faena y hubo reuniones donde me presionaron para que me bajara en el precio. Y así, empezaron a llamar a los cinco individualmente para que se bajaran. En una tercera reunión, les presenté una propuesta más alta que la anterior. “Esto es un des criterio, te vas a quedar con tarjeta amarilla” me dijeron.

En esa misma época se me quemó una máquina, tenía que renovarla y era cara. Hablé con Arauco Chillán para solicitar la garantía de que iba a tener trabajo con acuerdo de palabra, y así me endeude por maquinaria que tenía que renovar. Y pasó lo que ocurrió en mayo de este año. Estaba trabajando en Constitución y cada vez que había una auditoria de FSC, a la primera faena que iban a ver era la mía, hasta el día de hoy llevo más de ocho años sin accidentes, mis cumplimientos de metas siempre estaban bien y estábamos todo en regla. Nunca tuve ningún problema según la Certificación Forestal de Arauco, CERFOR en seguridad, controles internos y pre auditorias. Sorpresivamente me llega una carta el 8 de mayo de que trabajaba hasta el 8 de junio.

¿Y cuál fue la explicación que le dieron?

La empresa me explicó que su política son las licitaciones y que el directorio estaba exigiendo trabajar solo a través de ellas. Pero yo era el único que había salido. Me di cuenta que era el único, porque no le debía ningún peso a Arauco, no tenía ninguna retro compra con ellos, era el más fácil de echar. Después se fueron otros, pero a los contratistas que han quedado con contrato por licitación, los han seguido apretando para que bajen las tarifas.

¿Y qué paso con Forestal Paso, con sus trabajadores?

Cerré. Se finiquitó a toda la gente. El viernes la gente se fue a su casa y las máquinas a guardarse. Pero el lunes tuvimos una comida en Coelemu donde conversamos el tema para que se fueran tranquilos y supieran qué había pasado. Éramos 36 en Forestal Paso y llegaron todos, de distintas partes. Lo que más me llamó la atención fue lo agradecida que estaba la gente, sobre todo los antiguos. Uno de ellos habló, él había llegado como operador de trineumático y en los últimos años fue presidente del Comité Paritario y uno de los líderes de la faena, muy buen trabajador. Estaba agradecido porque había podido comprar su casa, tener su vehículo, tenía a su hijo en la Universidad y me emocionó. Me fui tranquilo, sin deuda con nadie. Súper agradecido de los trabajadores.

Estuve dos meses sin trabajo, con las máquinas paradas y afortunadamente encontré una pega y recontraté a las personas, partí de cero. Me gasté unos ahorros que tenía, pero pasé esos dos meses y ahora en agosto reinicié una faena con Forestal del Sur en Pichilemu. Ahora estoy trabajando en Victoria y este mes estoy viendo recién cifras azules.

Por eso hoy estoy tranquilo. Sigo trabajando los 30 días con turnos de 7×7, porque es la única forma de hacer lo suficiente como para seguir pagando las deudas. Yo les digo a mis hijas que se queden tranquilas, estoy viejo pero me quedan un par de años más de trabajar. Con el ritmo que trabajo con Forestal del Sur las máquinas no quedan tanto en panne, tengo mejor factor de uso y hoy tengo a 16 de las personas que tenía y de la oficina salió solo una persona e incluso le mantuve los sueldos. Conversamos que íbamos a partir de nuevo, que los primeros dos meses iban a ser contratos por faena, porque no sabía cuánto íbamos a durar en esta nueva forestal, pero hoy ya estamos con contratos indefinidos. Estoy corriendo yo el riesgo, porque yo como empresa tengo contrato por faena, pero es para estar más tranquilos porque me dicen que con contrato por faena, no pueden ir a la caja a pedir un crédito, en cambio con contrato indefinido ya se abren más puertas.

De verdad, lo que pasé fue traumático, pero estoy mucho más tranquilo que cuando estaba dentro de ese sistema, adentro era más la presión. Tengo menos gente, tengo tiempo para hacer otras cosas. Estoy más libre, con menos presión.

Y desde afuera de este sistema, ¿cómo lo ves?

Está polarizado porque son tan pocos los actores, está Arauco y Mininco. Otra limitante que veo, es que hay contratistas que son solo de Arauco y otros que son solo de Mininco CMPC. Hay una inmovilidad, hay colegas que trabajan en los dos lados pero son contados, entonces siempre estas justo pasando todos los meses. Les van sacando punta al lápiz al máximo. Los contratistas que trabajan con torre de madereo que es una pega súper complicada, tiene mucha gente en terreno y hay mucho accidente; ahora, más encima, les están exigiendo que tienen que trabajar más horas diarias con turnos de 30 días. Me parece una cosa salvaje, te están presionando a ti como empresario, estamos presionando nosotros a la gente para que sea más productiva, el que está con los estrobos al hombro, el que está con la motosierra tiene que desplazarse por los cerros entre las ramas, le piden que no tenga accidentes pero sí que sea más productivo, ¿en beneficio de quién? De las mandantes, ¿de quién más?

¿Has tenido la oportunidad de ver esto en otros países forestales?

Yo tuve la experiencia de estar en Canadá, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda viendo faenas forestales, donde se les preguntaba a los contratistas cuáles eran las tarifas que les pagaban y eran tres veces las de aquí. Eran las mismas máquinas, con mejores sueldos, pero eran personas  que andaban despreocupados, no se preocupaban de hacer 12 horas diarias, trabajaban las ocho horas y cada uno en su vehículo para su casa.

¿Qué crees que debiera pasar, qué cosas debieran mejorarse en el contexto de la situación actual?

La mejora tiene que venir de arriba hacia abajo. Que las empresas mandantes se saquen las manos del bolsillo y digan: a los trabajadores que están en el campo subámosle el sueldo mínimo o ético, que también para el contratista que haya un alivio, no calcular tan al justo, que hacen que la gente termine quebrada, con deudas con la empresa principal y con todo el mundo.

¿Te ha afectado la violencia rural en alguna medida?

No, yo creo que estos atentados son contra los bosques de las grandes empresas. A la gente que trabaja como yo, que le trabaja a una empresa chica que compró un bosque a un pequeño propietario en la zona entre Victoria y Curacautín, no le ha pasado nada y yo estoy trabajando al lado de comunidades mapuches. Lo único que me pidieron es si pueden sacar leña y le pagamos a un caballero del mismo predio que nos cuide las máquinas, ni un problema con ellos. El tema es con Arauco y Mininco o con agricultores que tienen algún litigio de atrás de propiedad de estos predios. Pero al final terminan afectando a los transportistas y contratitas forestales porque tampoco les interesa quemar el bosque, porque si quieren la tierra van a quererla con bosque. Y a las grandes empresas no les llega el daño, por eso están tan tranquilos. Si tú estás trabajando dentro de su casa, lo mínimo es que si te pasa algo, apoyarte en todo, a recuperar tú pega, recuperar a tus trabajadores, pero no hacen nada.

¿Cómo ves el aporte del gremio contratista forestal?

Yo fui uno de los socios fundadores de esta Asociación gremial de Contratistas Forestales,  intentamos muchas veces formarla y nunca funcionó. Pero ahora está funcionando, y sabe todo el mundo quienes somos, hay una voz en el aire de los forestales. Antes nos asociaban a los agrícolas, éramos algo difuso, porque nuestra pega no está en la ciudad, está siempre en el campo, en los cerros, entonces la gente no sabe de qué se trata. Entonces ha sido súper importante para el gremio que exista esta asociación, ahora el poder que tenemos nunca se va a equiparar con el poder que tienen estas grandes empresas, pero por lo menos han ido escuchando poco a poco, lo que nosotros queremos, lo que necesitamos. Todavía está pendiente con la Araucanía y las demandas de los mapuches, pero debería ir mejorando y más con todo lo que está pasando hoy día.

Pero es complicado porque antes era las clases altas los poderosos que tenían la plata y ahora están asociados con los políticos, antes no existía este nexo tan estrecho entre la política y la plata. Me acuerdo de los partidos políticos antiguos y la política era más romántica. Cómo ha cambiado el país con todo esto del neoliberalismo, la teoría del chorreo nunca fue y nunca va a ser. Y se fue concentrando la riqueza cada vez en menos personas, o menos empresas.