Plantaciones Forestales 2.0: nuestras especies nativas

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Jan Köster G., Ingeniero Forestal, Presidente APROBOSQUE AG

En torno al año 1900, el científico alemán Federico Albert invitado por el gobierno chileno de ese entonces, se ocupaba de investigar qué especies poder utilizar para reforestar las vastas áreas descubiertas por la habilitación para la agricultura en el centro sur de Chile. La industria maderera del período se basaba en la explotación del bosque nativo y poco o nada se conocían las plantaciones forestales. Gracias a algunos ensayos realizados por privados con especies exóticas, se dio con algunas que probaron funcionar muy bien para el objetivo principal de frenar el avance de las dunas y la desertificación. Hoy, las plantaciones de pino y eucalipto son el estándar en la industria forestal chilena y existen pocos propietarios e industrias que se atrevan a diversificar, en especial con nuestras especies nativas, las que son miradas con recelo dado el gran desconocimiento que hay en torno a ellas, por lo que son rápidamente descartadas como opción viable.
Sin embargo, frente a las críticas de la sociedad a los monocultivos y al deseo generalizado de ver más presencia de especies nativas en los paisajes chilenos, pareciera abrirse una opción para diversificar la industria forestal. En este artículo se presentan resultados reales de 1.200 hectáreas de plantaciones con especies nativas basados en un proyecto de más de 30 años en la comuna de Futrono, región de Los Ríos.
Nuestros Nothofagus
El roble, el coigüe y el raulí, son tres especies de Nothofagus ampliamente presentes en el centro sur de Chile. Demuestran buenos crecimientos, cuyo potencial aún no ha sido explorado del todo. Algunas mediciones de estas plantaciones dan cuenta de crecimientos anuales que sobrepasan los 18 m3/ha, comparables con el pino radiata y el eucalipto globulus en suelos pobres. Los resultados en calidad de la madera son excepcionales y sus cualidades permiten compararles con especies latifoliadas muy cotizadas en el hemisferio norte como el cerezo, el arce y la haya. Como referencia, los valores que logra un trozo de buena calidad de estas especies en Europa, superan los €200/m3, unos $160.000 chilenos. Con un esquema de manejo silvicultural adecuado que incluya una poda hasta los 9-10 mts. de altura, se puede lograr un volumen comercial en pie de 320-350 m3/ha a los 35 años de edad, con una proporción de trozos aserrables de 2/3 del largo total comercial del árbol. Además, la forma de los árboles permite una cosecha mecanizada. En diversas zonas del país, especialmente laderas y sitios más marginales, los Nothofagus son una alternativa de rentabilidad interesante frente a usos actuales como la ganadería extensiva, que lentamente va en retiro en nuestro país. Además, en algunas zonas más centrales donde el paisaje es clave, la belleza escénica que brinda un mix de Nothofagus es inigualable, siendo un perfecto medio para restaurar el paisaje y, a la vez, mantener el lugar productivo.
Evaluación económica
En la Tabla 1 se presentan los costos reales actuales para el establecimiento de una plantación pura o mixta de Nothofagus.


Tabla 1: Costo de actividades de establecimiento por los primeros 2 años, comenzando en un sitio apto para plantar.

El precio de la planta es alto en comparación con los precios de mercado para el pino o eucalipto. Esto es explicado por la escasez de plantas nativas, la competencia con proyectos de compensación por obras civiles y la falta de economías de escala. En la Tabla 2 se observa la evaluación económica para este tipo de plantaciones.

Usando como tasa de interés un 6% anual, se logra una renta por hectárea de casi $60.000. La tasa interna de retorno se sitúa en un 9,5%. Los precios de venta considerados en la evaluación son reales, llegando el trozo aserrable de Calidad A a $90.000+IVA puesto a orilla de camino. Para lograr hoy este valor es necesaria la integración vertical del bosque con el aserrío, el vaporizado y el secado artificial, debido a que la industria no se encuentra aún desarrollada. Para quienes duden de estos valores, el precio de la madera aserrada de buena calidad puesta en Santiago supera los US$1.000 por el m3 aserrado. Esto aún permite un margen para mejorar el precio del rollizo, siempre y cuando se logre una cadena de suministro robusta.

Algunas consideraciones

Para situaciones de suelos más secanos, de la Araucanía hacia el norte, deben explorarse alternativas de uso de especies nodrizas como el Oregón e incluso el pino radiata. Este tipo de árboles perennes otorgan protección contra la deshidratación a los Nothofagus, generando un mejor ambiente para su desarrollo en rendimiento y forma. Es, sin duda necesario ahondar en investigación aplicada respecto a técnicas silviculturales, procesos y productos, selección genética y producción en vivero. En Chile tenemos la capacidad instalada y los fondos para una investigación de calidad, pero falta la voluntad de la industria y los tomadores de decisión para fomentar lo que, eventualmente, podría llegar a ser nuestro sector forestal del futuro. Esto incluye las bonificaciones estatales que están en discusión actualmente, además de eventuales aportes privados para conservación y capturas de carbono que están cada vez más cerca.