¿Qué estamos haciendo en investigación forestal?

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En conversación con Fernando Muñoz, Decano de la Facultas de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción, repasamos el estado de la investigación en el país en ámbitos como los incendios forestales, patología y genética.

Según las últimas cifras, un 0,36% del PIB es el presupuesto de investigación y desarrollo en Chile, en todas las áreas de la producción y, específicamente, en el sector forestal el 70% es investigación desarrollada por el Estado y por las universidades, solo el 30% es realizada por las empresas. “Entonces aquí tenemos un primer problema” indica Fernando Muñoz. “En países donde hay niveles de inversión alto, la participación es al revés, el 70%, incluso a veces más, es investigación desarrollada por las empresas y en un 30% por el Estado. En Chile las empresas invierten poco y las forestales aún menos. Sabemos que hay dos líderes mundiales con un patrimonio significativo en Chile y Sudamérica, una de esas empresas tiene patrimonio en otros países, fábricas en otros países como Estados Unidos y Europa, sin embargo, el nivel de investigación es tremendamente bajo para el tamaño de estas empresas.”

¿Dónde está concentrada la investigación entonces?

La investigación está concentrada en las grandes empresas, CMPC y ARAUCO, Masisa un poco, el INFOR, del INIA  y Conaf por parte del Estado, entonces ahí tenemos una falencia.

A nivel de estas grandes empresas también tenemos matices distintos. Arauco tiene el centro de investigación Bioforest de primerísimo nivel. Sobre 120 personas trabajan ahí, de las cuales 30% aproximadamente debe tener un alto grado de calificación en investigación como Doctores y Magister. Muy bien contactado en el mundo, con equipamiento de investigación de primer nivel, muchas veces mejor que lo que la Universidad tiene. Hacen investigación de punta en distintos ámbitos, no sólo en el tema de la producción, sino en el ámbito de la conservación y en el uso adecuado del agua en el monitoreo de sus operaciones. Tienen cuencas hidrográficas que están monitoreando hace tiempo, tienen personal, recursos y ganas, por lo tanto hay una plataforma estupenda. Pero es poca.

El INFOR hace un esfuerzo gigante, pero ellos no están financiados en un 100%. Una parte de su financiamiento debe provenir de proyectos a los cuales postulan.

Conaf tiene un fondo de investigación de bosque nativo que es muy interesante y ha sido muy bueno.

Entonces tenemos a ARAUCO con esa plataforma estupenda, con cierto grado de independencia de investigación, gastan bastante dinero, pero muy por debajo de lo que gastaría una empresa de ese tipo en el hemisferio norte, por ejemplo.

La otra empresa que podría hacer algo es CMPC, que no tiene la misma plataforma, lo que si hay ahí es personal altamente capacitado en diversas áreas, como viveros o genética, pero son personas que se cuentan con los dedos de una mano. Hay maestrías en negocios, en personal, en ingeniería de gestión, pero investigación en plantar mejor, en combatir mejor los incendios forestales, en mejor cosechar, en eso es débil. Hace poco la Universidad de Concepción firmo un convenio de colaboración científica con CMPC. Aplicaciones de Big Data, data analytics, automatización, robótica y la inteligencia artificial, sin dejar de lado la bioeconomía y el crecimiento sustentable, son parte de los temas que serán investigados por este convenio. Entendemos con esto que esta empresa requiere una plataforma científica y que será una buena unión. En el entendido que hay un desarrollo en el cual ambas partes estén ganando, la empresa con investigación y la Universidad también, porque nuestro fin es hacer investigación y docencia, si estas cosas se juntan puede ser muy positivo. Veremos cómo se desarrolla ese matrimonio.

¿Cuál es el presupuesto de debiera destinarse a investigación en problemáticas forestales, como por ejemplo, en incendios forestales?

En octubre del año pasado se dio a conocer el presupuesto destinado por el Estado de Chile, más las empresas, para la prevención y combate de incendios, es un total de $120.000 millones para la temporada 2019-2020, son cerca de $160 millones de dólares en un año, de los cuales el Estado va a gastar US$76 millones, entonces más de US$90 millones se gastan las empresas forestales en prevención y combate de incendios. Me pregunto cuánto gastamos en investigación y desarrollo en incendios forestales en el país. Por ejemplo, en modelos de propagación de incendios forestales, hay que actualizarlos, podemos invertir en nuevas técnicas, en modelos de optimización, en nuevas formas de detección, etc, hay muchas formas de invertir en incendios.

Si gastáramos el 10% del PIB sería muy potente. Y no gastamos ni el 1%, y las áreas de investigación son muchas, estamos gastando bastante dinero pero en operaciones, cosecha, plantación, incendios, pero en investigación, en aquello que vamos a aplicar dentro de 15 años, porque así son los plazos en investigación.

Dentro de ese pequeño margen, ¿Qué destacaría de lo que se está realizando en investigación forestal?

Hay experiencias exitosas. Las empresas forestales han desarrollado un híbrido entre Eucaliptos nitens y Eucaliptus globulus que tiene componentes de resistencia al frío que tiene el nitens, más el componente del globulus que es su calidad de madera y su rápido crecimiento. Pero esta investigación demoró años, porque el material hay  que reproducirlo, asentarse en terreno y luego ver qué pasa. Son varios años de trabajo, de las empresas en este caso con  la Cooperativa de Mejoramiento Genético Forestal que está alojada en la Universidad Austral. Y ese material se está empezando a usar en las empresas y se está poniendo a disposición de pequeños propietarios. Ahí hay desarrollo que ARAUCO ha impulsado fuerte y está disponible para todos.

Otro desarrollo interesante tiene que ver con el control de plagas. Las plagas no distinguen fronteras, entonces la introducción de controladores biológicos de parte de las empresas, ha permitido a pequeños propietarios también a su control.

¿Cuáles son los problemas forestales a los cuales crees debe enfocarse la investigación?

En cambio climático, en general. Existen cuatro grandes líneas de investigación. Una de ellas son los incendios forestales, cómo combatirlos, el uso de nuevas tecnologías o de satélites para su detección temprana. ¿Sabemos cuáles son los puntos de ignición de los distintos tipos de materiales? ¿Con distintos grados de humedad? ¿Alguien puede decir que con x temperatura se inicia la ignición en el eucaliptus, en pino, en raulí? ¿En bosque podado ocurre esto?¿ en no podado? no tenemos estos datos, tenemos datos promedio, pero no de lo que ocurre en Nahuelbuta por ejemplo, no especifico. Esa investigación no existe, y para construir los modelos, necesitamos esos datos, y requieren de largo tiempo para obtenerlos. ¿Cuántos laboratorios del fuego asociado a la actividad forestal existen en Chile? Ninguno. Se necesitan los recursos para levantar el proyecto, la infraestructura, para traer el equipamiento, para especializar profesores, traer a otros investigadores de otros lugares del mundo para que nos ayuden rápidamente a tener una mirada. Pero nos gastamos US$160 millones todos los años en el combate de los incendios.

Otra de las líneas es la sanidad forestal. Hemos encontrado que hay ciertos insectos que antes tenían muda o se reproducían una vez al año, hoy lo hacen dos a tres veces, creemos que el cambio climático entonces ha generado que estos insectos requieran más alimentos, y ¿cuáles son los alimentos? Las plantaciones, los bosques. Y no solamente insectos, también hongos. Vamos a tener un incremento de daño en las plantaciones productos de hongos y de insectos. La movilidad también se incrementa y ¿quién está estudiando esto? Estamos hablando de un gran proyecto nacional que esté investigando dónde deberíamos estar enfocados, saber cómo se están propagando las plagas con modelos matemáticos, con datos duros. Existen esfuerzos de la Universidad de Concepción, del INIA, de Conaf, de la controladora de plagas que es una iniciativa de las empresas, pero no veo un consolidado detrás de una gran idea de bajar el riesgo de daño por agente biótico.

Hay otro tema es el relacionado a la productividad de los bosques. ¿Cuáles son los cambios en el crecimiento producto del cambio climático? sabemos que hay menos agua disponible y esto puede afectar la productividad, no solamente de especies exóticas, también de especies nativas y esto puede provocar la llegada de agentes patógenos que las atacan  y eso, ¿lo estamos investigando? Sí, hay algunos esfuerzos, pero aislados, de buscar especies que sean resistentes a la sequía y no disminuya su productividad. Es un esfuerzo en genética muy importante. Son procesos largos, de décadas, entonces la bioinformática y la genética permite acortar los tiempos de los procesos de investigación en genética.

¿Hay relación con investigaciones agrícolas, se puede comparar o aprovechar en lo forestal?

La investigación agrícola es muy dinámica, pero hay otro escenario: ¿cuántas empresas agrícolas de tamaño medio o grande hay en Chile? Bastantes y muy desarrolladas también. Chile es líder en producción de alimentos frescos y pone regularmente nuevas variedades de fruta y es capaz de ir a nuevas áreas de desarrollo con nuevas tecnologías. En lo forestal, tenemos dos grandes empresas que son capaces de investigar, donde una tiene la plataforma. En áreas agrícolas hay muchas y esa es una enorme ventaja. Existe una competencia en investigación más fuerte.

¿Cuáles son los principales obstáculos para desarrollar investigación?

Financiamiento y capital humano. Tenemos una baja cantidad en Doctores que hacen investigación con respecto a nuestro PIB y en el sector forestal, es aún más bajo. No tenemos una masa crítica. Al haber más capital humano, los proyectos se discuten y analizan mejor. Esto significa que las empresas pueden contratar a Doctores, que puedan especializarse en los grandes temas que hemos visto, Bioforest lo hace, pero falta.

Eugenio Sanfuentes es Profesor titular de la Universidad de Concepción, e investigador en fitopatología forestal y especies forestales, tanto en plantaciones como en bosque nativo. Está a cargo de dos laboratorios, uno en el Centro de Biotecnología y otro en la Facultad de Ciencias Forestales, de investigación en patología forestal.

¿Cuál es el desafío en tu ámbito de investigación? ¿Cuáles son las urgencias a las que ponerle atención?

 Claramente hay una carencia de profesionales altamente capacitados para esto. Patólogos forestales son escasos en Chile, hay en algunas universidades, en el Servicio Agrícola y Ganadero y algunos en Bioforest y se acabó.

Por otra parte, claramente la patología es igual como nos pasa a las personas, nosotros no consideramos la patología como una inversión, lo consideramos como un costo, es decir, vamos al médico cuando es muchas veces tarde.

Los silvicultores que trabajan en manejo forestal están muy poco integrados con los patólogos. Esto ha ido cambiando, pero aún existe una falta de relación entre la silvicultura y la sanidad. Ha sido vista siempre como un costo que es molesto.

Faltan estudios que digan cuanta es la pérdida real por patología en el bosque chileno. Pero ha ido cambiando esta situación porque cada año aparecen nuevas enfermedades. Antiguamente aparecía una cada 10 años, un insecto cada 5-10 años, ahora todos los años hay nuevos ingresos, nuevas detecciones de plagas y enfermedades del recurso forestal chileno determinado por el Servicio Agrícola y Ganadero. Esto es por el intercambio de material genético, intercambio de plantas, movimiento de personas, turismo, treking, toda la gente moviéndose por todos lados, esto significa que los patógenos se están moviendo por todas partes.

¿Y el cambio climático influye?

Y lo que ha ido agravando, en el caso chileno y de otros países del mundo, sobre todo a los nativos, es el cambio climático. Estamos viendo casos, como el de la Araucaria que está con muchos problemas en la zona de Nahuelbuta y algunas partes de la Cordillera de Los Andes. Desde el 2016 -2017 se vienen presentando síntomas de muerte de copas y en algunos casos de muerte de árboles de origen todavía desconocido. Entonces no se sabe si son patógenos nativos que con el cambio climático son más agresivos o si es un patógeno exótico, hay varias hipótesis. De hecho, tenemos un proyecto Fondecyt en Araucaria. Hay otro patógeno que descubrimos recientemente en nothofagus como Robles, Raulí y Coihues, en la Cordillera de Nahuelbuta.

Hay problemas que se están dando en el bosque nativo, que no son desastres todavía, pero sobre todo en este nuevo ambiente de cambio climático, si se cumplen todas las predicciones de aumento en 3° y que seguirán disminuyendo las precipitaciones, en varios bosques pueden haber varios problemas sanitarios mayores que los que hemos visto hasta el momento.

En plantaciones también, podemos decir que hay patógenos que no tenían un rol relevante, ahora en este nuevo marco, tengan un rol mayor y haya pérdidas mayores, entonces hay un desafío grande para sanidad forestal. Nos falta mayor trabajo multidisciplinario para enfocar el manejo forestal, donde se incorporen elementos de sanidad forestal.

Donde falta mucha investigación y es un tremendo desafío, más allá del cambio climático, es en bosque nativo, especialmente si se quiere manejar, no hay investigación. Especialmente relevante es la falta de conocimiento en patología en los viveros de especies nativas. Hay un desconocimiento profundo de aspectos sanitarios en la producción de plantas, especialmente de la gente que trabaja con buena voluntad en asuntos de conservación. No saben y están distribuyendo patógenos para todas partes. En Magallanes y en otras localidades de Conaf y particulares, donde hemos tomado muestras de plantas muriendo en plantación y es por patógenos que se encuentran en viveros.

En varios países del mundo se están registrando muerte de bosque nativo por sequía y patógenos asociados al estrés de las plantas. Muchas veces las plantas y árboles cuando están en condiciones normales, no se enferman, igual que nosotros, pero cuando están sometidos a este estrés de sequías de muchos años, puede haber muchos patógenos que en condiciones normales no lo afectan, pero en este nuevo escenario, los van a afectar.

 

Sofía Valenzuela es Profesora titular de la facultad de Ciencias Forestales e investigadora del Centro de Biotecnología de la Universidad de Concepción. Bioquímica de formación, es Doctora en plantas transgénicas, actualmente está trabajando en Genómica Forestal.

¿Cómo investigadora que está pendiente, donde falta nuevo financiamiento?

Yo creo que falta, tanto en lo agrícola como en lo forestal, de mejoradores genéticos.

En Chile y en otros países se está apostando a la ingeniería genética, es decir, tener árboles genéticamente modificados para fines específicos, no queremos que todos los árboles sean así, pero si en algunos casos se podría apuntar por ese desarrollo para tener algunas soluciones frente a enfermedades.

En China hay este tipo de árboles. En Estados Unidos, hay principalmente frutales. Con fines comerciales aún no se han autorizado a nivel mundial, salvo en China, pero la legislación de la FSC nos prohíbe hacerlo sin tener una razón científica.

También estamos buscando genes relacionados con temperaturas extremas porque es la realidad que vamos a tener, esta misma tecnología y conocimiento lo podemos aplicar en especies nativas. ¿Qué pasa con las Araucarias? ¿Podríamos a través de la ingeniería genética, mejorar las Araucarias?, si se podría. Las aplicaciones que estamos usando en el ámbito forestal, se pueden y deberían llevarse al ámbito de especies nativas.

¿Cómo está la investigación genética en la región, en relación al mundo?

En el ámbito de investigación asociado a plantaciones forestales yo diría que nos quedamos estancados. Si bien partimos bien y tuvimos un consorcio tecnológico con Corfo, Arauco y CMPC por 6 millones de dólares, donde pudimos iniciar todo este conocimiento, pero sobre todo formar a personas que supieran más de genómica forestal, hoy lo que nos pasa mucho es que presentas un proyecto y te exigen tener como  partner a empresas, pero la crítica que se hace, es que tus socios van a ser tus clientes, y surge el argumento de que el Estado no tiene que financiar esto. Por otro lado, las empresas tampoco están dispuestas a poner el 100% del aporte. Las universidades por su parte, aportan con recursos e infraestructura no pecuniaria.

En otros países está más desarrollado el que las propias empresas tengan su área de investigación y colaboren más con las universidades a través de proyectos.

Hoy en la parte plantaciones son pocos los grupos que se han quedado trabajando y muchos se han movido hacia los bosques nativos. Si bien se puede pensar que el sector de plantaciones está maduro, yo creo que no porque se puede seguir mejorando y hay que seguir haciendo investigación.

Tenemos que seguir haciendo colaboración con institutos, universidades, empresas y con el propio gobierno. Falta un mayor encadenamiento para seguir desarrollando el sector forestal.

Un área donde se pueden desarrollar avances es en productos derivados de la madera. Hoy en día, principalmente con uso de celulosa de lignina u otros derivados extraíbles de árboles, donde estamos en pañales y podríamos ser una potencia y dejar de ser exportadores de materia prima y poder agregarle valor. Ahí estamos al debe.