Reformas tributarias y laborales, un fracaso a la distancia  

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Las Reformas Tributarias y Laboral gozan de un aspecto poco común: es rechazada tanto por el empresariado, como por la mayoría de las organizaciones de trabajadores. A esta altura, sólo el Gobierno parece defender una propuesta que no satisface las aspiraciones de los actores relevantes del mundo del trabajo.

Sumado a lo anterior, el proyecto laboral presentando originalmente mantenía evidentes visos de inconstitucionalidad, lo cual fue refrendado por el Tribunal Constitucional. Aunque el Gobierno aún intenta superar este bache, resulta claro que el historial legislativo de este proyecto dista mucho de lo que debiese ser la discusión de una reforma de suma importancia para el desarrollo económico y social del país.

En general, las reformas tributarias y laborales aprobadas anteriormente en Chile cumplían ciertos requisitos fundamentales. En primer lugar, nacían de una suerte de consenso mínimo entre los trabajadores y el mundo empresarial. Basta recordar los “Acuerdos Marco” a principio de los noventa o la Reforma a la Subcontratación hace algunos años.

Por otra parte, éstas no se concentraban en un sólo aspecto, que es lo que sucede en el documento presentado respecto a los sindicatos; sino que incluían variadas temáticas como la promoción del empleo femenino y juvenil, la flexibilidad laboral o los nuevos enfoques en materia de trabajo a distancia y en materia tributaria siempre se protegió a las pymes y pequeñas empresas.

Por último, cabe destacar que las discusiones sobre reformas al mundo tributario y laboral han tendido a espaciarse en el tiempo. La incertidumbre en la inversión que generan hace poco recomendable ingresar nuevas leyes de forma continua (especialmente en contextos de desaceleración económica como el actual) En palabras simples, luego de la aprobación de las reformas laborales y tributarias, probablemente deban pasar algunos años para iniciar un nuevo debate.

En conclusión, hoy día los profesionales, las pequeñas empresas, las pymes y las empresas contratistas, deben asumir un costo tributario impensado e injustificado llegando apagar el 35 por ciento de su utilidad y las planillas remuneracionales suben y suben, pidiendo a gritos fomentar el desempleo, todo esto, hace pensar que Chile ha perdido la oportunidad de promover cambios positivos en el mundo de los trabajadores, los que habrían podido generar un impulso determinante para sobrellevar el actual periodo de “vacas flacas”. Estamos conscientes de que estas reformas, rechazadas transversalmente, no son hijas de este gobierno, pero resulta indispensable impulsar modificaciones legislativas que corrijan los errores y efectos perjudiciales de las mismas, ya que el diagnostico esta hecho, y es tiempo de exigir que se pueda generar un acuerdo de mayor transversalidad y rectificar el rumbo perdido.