Rubén Bueno Recabarren, pensionado forestal. “Sueño con que las condiciones laborales de nuestro sector mejoren para las nuevas generaciones”

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Ruben Bueno
Ruben Bueno

A sus 54 años, hoy, Rubén Bueno mira su paso por el sector forestal como la principal herramienta que tuvo en su  vida  para sacar  adelante a su familia y recuerda cómo fueron sus inicios y los cambios y avances que ha tenido el  sector  durante  los últimos años.

Rubén Bueno Recabarren es oriundo de Curanilahue y  a los 17 años comenzó a trabajar en una empresa contratista forestal. Rubén recuerda que en esos años no todos tenían la posibilidad de seguir con los estudios y muchos debían comenzar la vida laboral por necesidad y fue lo que le ocurrió a él “yo vivía con mis abuelos, ellos me criaron y ya a los 17 años tuve que comenzar a trabajar. Ahí se me dio la oportunidad de entrar a una empresa contratista”.

Rubén se inició como hachero en esta empresa donde pasó 18 años de su vida y se emociona al recordar cómo fueron sus inicios en el sector “el trabajo en el bosque es una labor dura, muy compleja. Al principio, los trabajadores no teníamos muchos beneficios. Cuando nos trasladaban lo hacían en un camión, sin ningún sistema de seguridad y que incluso después llevaban a los bueyes y caballos en el mismo transporte. No teníamos trajes de agua o era difícil conseguir las condiciones de seguridad mínimas que hoy si existen. Estábamos partiendo y sin duda nos tocó conocer la parte más difícil y dura del trabajo en el bosque”.

Con el fin de buscar nuevas expectativas laborales, Rubén decidió cambiarse de empresa, dentro del mismo sector, pero con mejoras salariales “En esta otra empresa, ya comencé a ser motosierrista y ya los beneficios eran más. Pese a que siempre he creído que nuestra fórmula de contratación no es la mejor, porque no tenemos por ejemplo el pago de años de servicio, lo que nos deja un poco a la deriva. Pero gracias a mi trabajo en  el sector forestal pude sacar adelante a mi familia y alimentar y educar a mis hijos, lo que sin duda es una satisfacción para cualquier trabajador”.

El paso de los años en la vida forestal de Rubén, se vio interrumpido hace dos años cuando le diagnosticaron un tumor de garganta, que debió ser operado y extirpado y que finalmente terminó con su jubilación por invalidez “cuando me dieron el alta de mi enfermedad, me informaron que no podría volver a trabajar, porque no podría realizar trabajos forzados ni expuestos, por lo que debí iniciar los trámites de mi pensión, proceso en el que estoy actualmente y donde he tenido el respaldo de mi empleador”.

Pero el vínculo de Rubén con el sector forestal no termina con su vida laboral, porque Dario, su hijo menor, decidió seguir los pasos de su padre  y pese a que tuvo la oportunidad de seguir una carrera castrense, prefirió el trabajo en el bosque, es por ello que para Rubén uno de sus principales sueños es que las condiciones laborales del sector mejoren para las nuevas generaciones.